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La ‘pax narca’, realidad objetiva

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 22 de enero 2020. La ‘pax narca’, realidad objetiva: Lo que sucedió en Culiacán agotó la paciencia de Washington, que exigió cambiar la estrategia. (…) Hay indicios de que se va a someter. Ya no habla de “abrazos, no balazos”, y comienzan a haber declaraciones de que van a empezar a enfrentar a criminales. El pacto no escrito con el crimen organizado, de mantenerse la presión estadounidense, se acabará y, quizás, haya represalias.

Rayuela

‘‘No me ayudes, compadre’’, debieron pensar en Palacio Nacional tras la felicitación de Mike Pompeo.

García Luna: el juicio y la caja de Pandora

Jorge Fernández Menéndez, Excélsior: “El caso de Genaro García Luna sigue en un cono de oscuridad. La audiencia de ayer no esclareció en nada la situación del exsecretario de Seguridad Pública ni la verdadera dimensión de las acusaciones de la Fiscalía. Si bien los fiscales argumentan que tendrán numerosas y nuevas pruebas para sus acusaciones, también aceptan que es un caso complejo y, obviamente, no exhibe el contenido de las mismas. Nadie sabe bien a bien qué sucede con la defensa de García Luna. (…) Lo cierto es que el abogado César de Castro se quejó ante el juez Brian Cogan de que se están violando los derechos de su defendido: primero, de que está en situación de virtual aislamiento, que estuvo confinado diez días en el Centro Metropolitano de Brooklyn y que no ha podido, siquiera, revisar con detalle las acusaciones de la Fiscalía en su contra. Segundo, que no puede terminar de contratar a su defensa ni de establecer una planeación adecuada de la misma, porque en México tienen congeladas sus cuentas. Pero lo más importante es que ya fuera de la Corte, su abogado de oficio aseguró que García Luna “no está negociando un acuerdo de culpabilidad porque su cliente nunca recibió un soborno”. Hay que insistir en un punto, como indicamos aquí el ocho de enero pasado: cuando la defensa solicitó iniciar una negociación con la Fiscalía no necesariamente estaba admitiendo la culpabilidad de García Luna en los delitos de los que se le acusa, particularmente los tres de narcotráfico. Y la decisión de ir a juicio es también una forma de presionar hacia esa negociación, porque son muchos los interesados en que ese juicio no se realice. Pero, si no hay un acuerdo previo, la única opción que le queda al exsecretario de Seguridad es ir al juicio, hacerlo lo más rápido posible y defender su inocencia ante una Fiscalía que tendrá dificultades para comprobar sus acusaciones, si siguen basándose sólo en la declaración de un narcotraficante confeso y convicto. (…) Para negociar con las autoridades estadunidenses, si no se desiste la Fiscalía de sus acusaciones, García Luna tendría, efectivamente, que declararse culpable de por lo menos uno de los cuatro delitos de los que se le acusa. Tres son gravísimos: narcotráfico y conspiración con narcotraficantes, es impensable que los asuma; el cuarto es haber mentido cuando hizo su solicitud de naturalización, respecto a la pregunta de si había tenido tratos o relación con personajes del crimen organizado, un delito menor. No es descabellado pensar que pueda asumir esa cuarta responsabilidad, explicable, además, por los cargos que tuvo, sin que ello implique complicidad o corrupción, y a partir de un acuerdo colaborar con las autoridades estadunidenses para no ir a juicio, un proceso que tampoco querrían las agencias de ese país. Hay demasiados secretos en juego. Pero si García Luna es cercado por los fiscales, no tendrá otra opción: ir a juicio y recurrir a todo para demostrar, si puede, su inocencia. Y abrir, muy probablemente, la caja de Pandora”.

¿Adiós a Yeidckol Polevnsky?

Julio Hernández López, La Jornada: “Yeidckol Polevnsky Gurwitz (su nombre original es Citlali Ibáñez Camacho) ha tenido hasta ahora una especie de vida política extra, a pesar de los graves y continuos tropiezos que ha cometido como encaramada sustituta en la dirección del partido que actualmente tiene los poderes Ejecutivo y Legislativo a escala federal y en varios estados. Sin embargo, por lo que se ve y lee, ese bono de extraña continuidad en el poder formal de Morena está por llegar a su fin. El próximo domingo podría realizarse un congreso nacional extraordinario de dicho partido, el cual ha sido convocado por Bertha Luján, presidenta del consejo nacional de Morena y opositora de Polevnsky, quien no ha aceptado la validez de la convocatoria al hipotético congreso ni sus eventuales resultados. Se ha dicho en esta misma sección que Polevnsky es una especie de accidente político con escala en Morena. Nada habría de apuntar a ubicarla como dirigente de un partido-movimiento, como el que actualmente preside (a título de secretaria general encargada de la presidencia), cuando era ortodoxa dirigente en ascenso en la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), que llegó a dirigir (ya se sabe que en esas cámaras empresariales los verdaderos capitalistas colocan en los cargos directivos a empleados ejecutivos o a empresarios menores). (…) Ya antes se habían producido críticas duras a Polevnsky por parte de miembros directivos del Instituto Nacional de Formación Política de Morena. Ahora, escritores y académicos han hecho circular un comunicado en el que convocan a que dicho partido sea un referente ético y no una olla de grillos, a que recupere su capacidad de movilización y se reconstituya como organización de activo apoyo a la llamada 4T (https://bit.ly/30IitWG). ¿Adiós Polevnsky?”

Nos hundimos con Pemex o sobrevivimos con ella

Enrique Quintana, El Financiero: “Estamos en un tiempo en el que es muy complicado mantener el equilibrio. A los hechos y estadísticas que se presentan se les puede encontrar el sesgo más negativo o aquel que permita decir a los partidarios de la 4T que las cosas van bien. Pero, cuando uno intenta encontrar el equilibrio, se lleva los silbidos y las mentadas de todas las porras, de uno y otro lado. De los críticos a la 4T por, supuestamente, ser complaciente. Por no lanzar un tiroteo contra las políticas emprendidas por el gobierno y los resultados obtenidos. De los partidarios de la 4T por no defender los resultados y poner signos de interrogación en las políticas emprendidas. Vaya. Pero cuando uno ha estado en esta condición desde el sexenio de Salinas, ya ni asusta ni sorprende. La ventaja de los años. Lo anterior se percibe cuando uno interpreta el resultado de la producción petrolera al cierre del año pasado. Si usted quiere demostrar que el sexenio de López Obrador ha sido un fracaso, es muy sencillo, compare los promedios de 2018 y 2019. Hay una caída de 7 por ciento, una caída de 131 mil barriles diarios en promedio. No importa que los primeros meses de 2019 –los peores– hayan reflejado el impacto de las políticas del sexenio anterior. Es lo de menos si quiere endosar el desastre a este sexenio. Pero si usted quiere demostrar que las cosas van muy bien, es muy sencillo también, simplemente compare el dato de enero con el de diciembre del año pasado y verá que hay un crecimiento de 5.6 por ciento. A la cifra que usted va a creerle es a la que se ajuste más a sus preferencias políticas e inclinaciones ideológicas. En este universo polarizado en el que vivimos uno se queda sin que le hagan caso. O tiene que pegarle –y duro– a López Obrador o tiene que respaldarlo incondicionalmente. El hecho es que, comparando los resultados petroleros de diciembre, llevábamos cayendo casi de manera continua desde 2013. Hubo que invertirle mucho, pero se logró estabilizar la producción. Pero, el problema es que la política del gobierno desincentivó los proyectos privados y no alcanzó la masa crítica para que las inversiones de Pemex generaran un rebote. Nos quedamos cortos en la producción y estamos en un serio riesgo de que en unos cuantos meses Moody’s degrade la calificación y quite el grado de inversión a la deuda de Pemex, lo que causaría un alza del tipo de cambio y de las tasas de interés. (…) Lo que nos va a llevar al atolladero es que ni se le regule, ni se le den los suficientes recursos, ni se le permita funcionar como empresa. O sea, nada de nada. Esa política puede hundir a Pemex, hundir a su competencia, hundir al sector de hidrocarburos y hundir a México. De ese tamaño es el dilema que tendrá que resolverse en las siguientes semanas”.

La marcha: por qué AMLO desprecia a Sicilia

Salvador Camarena, El Financiero: “López Obrador ha logrado aglutinar a su alrededor las esperanzas de los excluidos de la nación; ha visto bien el mal que nos corroe: la incompetencia y la corrupción de la clase política, su fasto, su colusión con los empresarios más deshonestos del país, la miserabilización de las mayorías en nombre del capital. En suma, ha logrado diagnosticar la iniquidad política. Ha hecho algo más: mostrar que el espacio democrático no está en los recintos institucionales, sino en el pueblo y en las calles. Sus movilizaciones, su obstinación en decir que en el pueblo y no en las instancias gubernamentales radica la política, han recordado a la gente lo que la democracia sin adjetivos siempre ha dicho, que ella no puede ser el nombre de un arreglo particular de instituciones políticas, que no termina en las elecciones libres, que no radica en el mercado libre, que no es un sistema, sino, como lo señala Douglas Lummis, “un proyecto histórico que la gente manifiesta luchando por él” a cada paso, en cada momento de su historia. El autor del anterior párrafo es Javier Sicilia, quien encabezará a partir de mañana una nueva marcha por la paz. La fecha en que se publicaron esas líneas es 8 de mayo de 2005. Sicilia reconocía entonces la lucha del hoy Presidente por cambiar nuestra política. Pero, al mismo tiempo, en ese texto publicado originalmente en Proceso, el poeta advertía que “en su tarea de jefe de Gobierno (AMLO) ha cometido muchos de los mismos errores que critica: ha solapado la corrupción de su equipo de gobierno, ha usado recursos públicos para apuntalar su poder y su imagen, ha hecho alianzas innaturales, tiene propensión al mareo, a la confrontación y, al igual que Fox, a la sordera”. López Obrador ha desdeñado la marcha que Sicilia y otros activistas por la paz arrancarán mañana con destino a Palacio Nacional. En casi catorce meses de Presidencia inapelable, AMLO se cuida de no prestar protagonismo a ningún actor ajeno a su movimiento. Y menos lo hará con Sicilia, que ya ha demostrado capacidad de movilización de ciudadanos. (…) si no lo tienen en el centro en exclusiva a él, le disgusta grandemente a López Obrador. Por eso AMLO buscará opacar al máximo el reclamo que Sicilia encabezará. No sólo porque su administración tiene malas cuentas en la lucha contra la delincuencia, no sólo porque sabe que los colectivos de víctimas pueden cuestionar con credibilidad su triunfalismo, y tampoco porque Sicilia lo ha denunciado históricamente. No, vituperará la marcha sobre todo porque es consciente de que hoy nadie reta su liderazgo, y no va a darle visibilidad a quienes podrían restarle protagonismo político. Las víctimas, qué. Él sólo piensa en poder”.

La ‘pax narca’, realidad objetiva

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “Uno de los conflictos que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador con Estados Unidos es haber cancelado la autorización a la DEA para utilizar el aeropuerto de Toluca, sin necesidad de un permiso cada vez que lo requiriera. La DEA, a través del procurador William Barr, ha estado presionando para que se restablezcan esos privilegios que les otorgó el gobierno anterior. Algunos funcionarios mexicanos defienden la prohibición desde un punto nacionalista. Para los estadounidenses, carecer de esa autorización, limita la velocidad de sus acciones. Pero, sobre todo, incrementa las sospechas allá y acá de que el gobierno de López Obrador tiene un acuerdo no escrito con los cárteles de la droga. El tema fue abordado durante la comparecencia matutina de López Obrador este martes, cuando Mark Stevenson, reportero de la agencia AP, le dijo que hablaba muy fuerte de los conservadores y la prensa fifí, pero nunca de los cárteles de la droga. “¿Su pelea no es con ellos?”, preguntó. “Sí, sí, sí”, respondió el Presidente. “Son organizaciones que le hacen mucho daño al país. Lo que sucede, a lo mejor por eso duda, es que le estamos dando casi el mismo peso a la delincuencia de cuello blanco que a la delincuencia organizada, porque yo sostengo desde hace mucho tiempo que el principal problema de México es la corrupción política. (…) La realidad, en sus propias palabras, ha sido diferente. El 14 de mayo de 2019, López Obrador dijo que sus prioridades en el combate al narcotráfico son atender las causas y tener una Guardia Nacional. Dos días después se publicó en el Diario Oficial la Estrategia Nacional de Seguridad Pública, que tiene ocho objetivos para la regeneración ética de los criminales, para que ni delincan ni asesinen, desmovilizar sus organizaciones, desarmarlas y reinsertarlas en la sociedad. El Presidente había anticipado en la víspera: “No descarto la posibilidad de llegar a un acuerdo de paz”, dijo. La prensa preguntó: “¿Con el narco?”. López Obrador respondió: “Con todos. Todos a portarnos bien”. (…) Lo que sucedió en Culiacán agotó la paciencia de Washington, que exigió cambiar la estrategia. (…) Hay indicios de que se va a someter. Ya no habla de “abrazos, no balazos”, y comienzan a haber declaraciones de que van a empezar a enfrentar a criminales. El pacto no escrito con el crimen organizado, de mantenerse la presión estadounidense, se acabará y, quizás, haya represalias”.

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