La plaza y la purificación

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 20 de marzo 2019. La plaza y la purificación: La historia puede ser imprecisa en sus detalles pero es exacta en la descripción de un mecanismo preferido del Presidente: que la plaza purifique, que los políticos pecadores paguen su pena en plazas donde los insultan, para ser luego perdonados con magnanimidad, o no… ¿Hay una era posneoliberal?… Sin argumento de releccionismo.

Rayuela

“¿De veras era necesario firmar que se cumplirá con el pilar fundamental de la República?”

La plaza y la purificación

Héctor Aguilar Camín, escribe en Milenio que: “Cuenta Jesús Ortega que en algún momento de la campaña de López Obrador en 2006, de la que Ortega era coordinador, volvió al redil del PRD Porfirio Muñoz Ledo luego de un periplo de colaboración con Fox y otros pecados propios del oficio político. Había una concentración en el Zócalo y Muñoz Ledo fue puesto en la lista de oradores. Cuando llegó su turno, la plaza estalló en una rechifla que nunca paró, al punto de impedirle a Muñoz Ledo decir una palabra. PUBLICIDAD Al terminar el acto, Ortega pasó a la casa de campaña donde estaba López Obrador y le dijo que el castigo de la gente a Muñoz Ledo había sido demasiado. Según Ortega, López Obrador le respondió: “La plaza purifica”. La historia puede ser imprecisa en sus detalles pero es exacta en la descripción de un mecanismo preferido del Presidente: que la plaza purifique, que los políticos pecadores paguen su pena en plazas donde los insultan, para ser luego perdonados con magnanimidad, o no. Han vivido el mecanismo en carne propia prácticamente todos los gobernadores de oposición del país en plazas públicas debidamente organizadas para ello. Algo semejante sucedió en muchas ciudades del país cuando el entonces candidato López Obrador recibía la adhesión pública a su causa de conocidos políticos locales, portadores de todos los pecados. Eran recibidos amigablemente en la tribuna mientras firmaban su adhesión al programa de renacimiento de México, pero la gente de Morena local, que conocía a todos, les daba a muchos su baño de plaza con abucheos y chiflidos. A un buen amigo que cruzó ese Jordán le sugerí que nunca se presentara como orador en una plaza porque le recordarían con claridad que podía estar perdonado arriba, pero seguía aborrecido abajo. La versión digital de las plazas purificadoras lleva muchos años de ser moneda corriente en las redes sociales, donde los seguidores y simpatizantes del Presidente compiten bien con sus adversarios en esas materias fundamentales de la purificación que son el insulto y el acoso, de preferencia anónimos, como el pueblo mismo.

¿Hay una era posneoliberal?

Enrique Quintana, en El Financiero, escribe que: “Las grandes crisis financieras usualmente detonan cambios en las políticas y los modelos económicos. La crisis del 29 definió una etapa en la que hubo una mayor intervención del Estado en la economía, para tratar de rescatarla de una crisis sin precedentes por su profundidad y extensión. En los 70s y principios de los 80s, hubo otra crisis que no fue sincrónica en todo el mundo como la Gran Depresión, pero que alteró las relaciones financieras internacionales y terminó con la estabilidad que se había conseguido en la etapa de posguerra. Además, se gestaron crisis fiscales casi generalizadas, con un Estado incapaz de financiar su intervencionismo y sus políticas sociales. El resultado fue el regreso de las visiones que demandaban el retiro del Estado y la preeminencia del libre mercado. Vivimos el ascenso de la Reaganomics y el Tatcherismo, que cambiaron al mundo. Allí se gestó lo que algunos llaman ‘políticas neoliberales’ y que se generalizaron a casi todo el orbe. Ese hecho coincidió con el derrumbe de la Unión Soviética y su modelo de planificación central. Pero, cuando pocos lo esperaban, llegó la gran crisis de 2008-2009, que produjo un terremoto en la visión de quienes proponían dar al mercado el rol central y reducir al Estado a una posición marginal en la economía. De esa crisis, sin embargo, no ha surgido una nueva visión articulada. Lo que tuvimos fueron expresiones políticas de rechazo a la liberalización del comercio, al abandono de políticas sociales y la búsqueda de un nuevo rol para el Estado. De allí nacieron expresiones como el triunfo de Trump, el Brexit o el crecimiento de movimientos nacionalistas de izquierda y derecha en el mundo entero. Y, sí, también el triunfo de AMLO. No pretendo ser reduccionista. En la llegada de López Obrador a la Presidencia, hay también muchas circunstancias específicas de México. Pero es claro que hay un gran telón de fondo. Y, lo que no hay es la expresión de una nueva filosofía de política económica que sea compartida por quienes rechazaron las consecuencias del llamado neoliberalismo. Trump ha querido cerrar fronteras a las importaciones; los partidarios del Brexit a la migración; pero AMLO quiere más bien regresar a empresas estatales fuertes y no parece que tenga impulsos proteccionistas. Lo que sí es un hecho es que, en todos los casos, falta una visión que articule. Las propuestas hasta ahora han sido reactivas, pero carecen de un modelo, de un referente, que permita definir hacia dónde nos movemos. En México, algunos imaginan que se quiere regresar a los tiempos del llamado ‘nacionalismo revolucionario’, con un Estado fuerte e intervencionista. La realidad es que el mundo ya es otro y más allá de deseos, el viejo modelo es inviable. Pero, sí hay referentes de Estados fuertes y activos, tanto en oriente como entre países europeos. Sin embargo, requieren otro sistema fiscal para financiarse y por ahora no se quiere cambiar el que tenemos. En resumen, la realidad es que, bien a bien, no sabemos a dónde vamos, por eso la referencia a modelos del pasado, que hoy ya no tienen viabilidad. Tal vez es demasiado pronto, pero sin una idea más clara, tal vez tengamos políticas públicas construidas de retazos y no una visión integradora”.

¿Qué hizo enojar al Presidente?

En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “Fue una mañanera extraña. Veamos: en un país en donde la Constitución prohíbe la reelección del Presidente; es más, donde la no reelección ha sido lema de todos los gobiernos; ayer el Presidente que lleva tres meses y días en el cargo firmó un compromiso, de manera algo solemne, en el que se compromete a no reelegirse. Todo es muy raro, diría un buen amigo y compañero de páginas. A menos que yo viva en Marte sin darme cuenta, no había visto en los últimos meses manifestaciones multitudinarias pidiéndole al Presidente que se reeligiera dentro de cinco años y medio; ni tampoco he visto unas protestando porque quisiera hacerlo. Más raro todo aún si entendemos que todo esto surgió de una propuesta presidencial de someterse a una votación para dejar el puesto. Y de algunos artículos, más bien pocos, de que, en la lógica que la dinámica política no cambia, los resultados de unas elecciones en 2021 tendrían el mismo resultado, o más amplio para el partido del Presidente. Será que no entiendo nada, pero aún creo en el calendario, veo cómo va la economía, la nacional y la mundial, creo que los partidos de oposición no morirán para siempre ni se quedarán igual, y veo cómo en estos tiempos todo cambia antes de que nos podamos dar cuenta. Si todo esto ya me parece raro, me declaro absolutamente confundido por el texto que leyó y firmó el Presidente. La mañanera fue una enorme hoguera. Cito: “…mis adversarios políticos, los conservadores que creen que soy como ellos, porque su verdadera doctrina es la hipocresía, vociferan que la propuesta de someterme a la revocación del mandato encubre la intención de reelegirme en el 2024. “Sepan pues, con todo respeto, señores conservadores, que abandonaré la Presidencia en el día preciso que marca la máxima ley, la ley suprema; y que en el 2024 me iré allá, por Palenque. Pero también les digo, con sinceridad y en buena lid, que deseo de todo corazón y con toda mi alma que lo logrado para entonces sea muy difícil de revertir, y que el país no retroceda a los inmundos y tristes tiempos en que dominaba la mafia del poder”. ¿Por qué un acto tan innecesario, que podría haber sido resuelto con un párrafo, se volvió este mañanazo? ¿Por qué le enojó tanto al Presidente? Mañanera extraña.

Sin argumento de releccionismo

Julio Hernández López, escribe en La Jornada, lo siguiente: “La carta de compromiso contra posibilidades releccionistas que firmó ayer el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) apaciguará por un rato el desbordamiento de algunos de los opositores a su gobierno, que ya proclamaban en México el inicio de un proceso de autoritarismo y continuidad personal en el poder al estilo, según han alegado, de Venezuela. El mismo Enrique Krauze, a quien algunos opositores al obradorismo pretendían erigir en una suerte de líder cívico en resistencia, tuiteó ayer, ondeando ya una macrobandera de paz: “La carta en la que el presidente @lopezobrador_ se compromete a respetar la no relección tiene el carácter de un compromiso con la historia. Bienvenido” (¿Bienvenido López Obrador a las páginas de la historia, con el tuitero como anfitrión, o bienvenida la carta?). Abatida esa objeción central, la de las presuntas intenciones releccionistas, podría quedar una que no por secundaria es menor: el nombre del Presidente de la República estará impreso en una boleta que será cruzada por los ciudadanos casi al mismo tiempo que son cruzadas las boletas correspondientes a elecciones de la totalidad de la Cámara de Diputados federal y de las vertientes estatales que embonen con esa fecha (gubernaturas, congresos locales y presidencias municipales, según cada caso).(…) Por otra parte, la deshilachada oposición al obradorismo teme que (de aprobarse el proyecto de reformas en sus términos actuales) el voto popular sea inducido a favor de los candidatos de Morena, al agregarse la consulta sobre revocación de mandato al mismo proceso electoral de otros poderes. Si se toma como referencia alguna otra consulta irregular que se hubiera practicado (ejercicio participativo, fue denominado el más reciente, sobre Huexca, Morelos), López Obrador podría sentirse facultado e impelido a defender con ardor activista su postura. Ello significaría una campaña de elecciones intermedias con el peso presidencial en acción. (…) Las objeciones de los opositores al actual gobierno no han prendido en esta materia de la revocación de mandato porque, en el fondo, es difícil oponerse con lógica política al hecho de que un Presidente se arriesgue a asociar su nombre a una elección. Si hubiera rechazo a ese mandatario, su partido sería dañado (recuérdese el caso de Enrique Peña Nieto, cuya liga con candidaturas en juego solía restar votos) y, de manera correspondiente, si ese Presidente estuviese cumpliendo bien con su encargo, justo sería que los ciudadanos premiaran ese esfuerzo con más poder para un proyecto cumplidor. La misma luna de miel de López Obrador con la ciudadanía le está permitiendo al partido Morena actuar sin mayores consideraciones en la postulación de candidatos a gubernaturas, como ha sido el caso poblano, donde Luis Miguel Barbosa Huerta fue declarado ganador de una encuesta fantasma, al mero estilo practicado en su momento contra el antes citado Monreal, a la hora de hacer a Claudia Sheinbaum candidata a jefa del gobierno capitalino. Nadie sabe, nadie supo: las encuestas son usadas para validar las decisiones de un dedo superior y los presuntos afectados aceptan el juego, con la esperanza de futuros pagos políticos compensatorios, como hasta ayer sucedía con el senador Alejandro Armenta, modosamente inconforme, finalmente disciplinado”.

Detrás de la Operación Berlín

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero lo siguiente: “Se ha publicado y documentado que desde una casona en Coyoacán, tres empresarios que pertenecen al Consejo Mexicano de Negocios financiaron la elaboración de materiales para desacreditar a Andrés Manuel López Obrador en su tercer intento por la presidencia. (…) La semana pasada Eje Central –de donde quien esto escribe es socio–, publicó un reportaje titulado “Operación Berlín: conjura Anti AMLO”, que daba cuenta del trabajo realizado, que provocó reacciones de la diputada Tatiana Clouthier, excoordinadora de la campaña presidencial de López Obrador, que en un libro de próxima aparición, citado en el reportaje, aporta datos generales, algunos de los que coinciden con el trabajo periodístico. El reportaje no era una denuncia, ni reveló nada ilegal en esas acciones. Buscaba aportar elementos de información para entender cómo opera nuestro sistema político y sus fenómenos mediáticos. El reportaje coincidió con una dinámica que traía su propia velocidad dentro de la Presidencia, y tomó rutas perniciosas. El día que apareció “Operación Berlín”, el jefe de la Unidad de Investigación Financiera de la Secretaría de Hacienda, Santiago Nieto, reveló en la comparecencia mañanera en Palacio Nacional, que estaban investigando a varias empresas por presuntos delitos electorales, el financiamiento de ‘campañas negras’ contra el candidato López Obrador, y eventualmente lavado de dinero. Nieto hizo pública una red de vínculos de empresas e individuos para anticipar que se procedería legalmente contra los responsables de esa campaña, citando a los empresarios que había identificado el reportaje como quienes financiaron el trabajo periodístico y de propaganda contra López Obrador. Nieto replicó lo que había hecho un mes antes contra el comisionado presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, donde en respuesta a comentarios sobre las ternas presidenciales sobre nuevos consejeros en el órgano autónomo, lo acusó de conflictos de interés y, a sus familiares, de lavado de dinero. En ambos casos se puede argumentar que Nieto violó el secreto bancario y la presunción de inocencia, al revelar detalles de transacciones bancarias que transgredieron la secrecía financiera que exigen las instituciones internacionales. Darlas a conocer, junto con la identificación de las personas a las cuales está investigando, rompe con el debido proceso y, en un país de leyes, tendría no sólo que anularse cualquier juicio que se emprenda contra individuos y empresas por esa causa, sino que debería fincársele un proceso legal en la Fiscalía por infringir la ley. Nieto se escudó en la eventual violación de las leyes electorales para defenderse de que lo que está buscando el gobierno que representa es una censura o, de acuerdo con la Constitución de la Ciudad de México, una previa censura de la libertad de expresión. (…) El patrón de insultos y calumnias contra Krauze es idéntico al que han estimulado cercanos al presidente, francotiradores digitales a sueldo y simpatizantes. (…) La presión, el acoso, la violencia verbal y el discurso de odio no es patrimonio de ellos, como se vio en el caso de Krauze. Se ha socializado contra quien disienta del Ejecutivo. (…) Las libertades sí están en riesgo, la de pensamiento y la de expresión. López Obrador es producto puro de la lucha por ampliarlas. Muchos, a quienes ahora atacan sus fieles, contribuyeron, aun estando en desacuerdo con sus ideas, como Krauze, a que estas se ensancharan. No puede, ahora que está en el poder, traicionarlas”.

Primera pugna (pública)

En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “Morena enfrenta su primera crisis […] en su historia. No sólo va tras la gubernatura de Puebla con el expediente e investigación del accidente de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle cargando en la espalda; ahora también va, a regañadientes, a la elección extraordinaria en ese estado. Miguel Barbosa será de nuevo el candidato. Hoy se estará registrando como tal y el próximo 31 de marzo iniciará campaña […]. Antes del accidente donde murió la gobernadora, la elección poblana estuvo marcada por el escándalo. Las dudas y los deseos de impugnación no pararon sino hasta la toma de protesta. Y, después del 24 de diciembre pasado, el panorama de gobernanza entró en crisis, no sólo en el estado, sino también en el partido. Morena se blindó de cualquier suspicacia, con un proceso de selección interno, una encuesta donde se calificaron cualidades de los aspirantes. ‘Yo soy el actor político mayor posicionado, mejor posicionado, no solamente dentro de Morena, sino de todos los partidos políticos, todos los actores políticos en Puebla, y eso lo ha dicho no solamente esta encuesta, sino todas las encuestas nacionales y locales que se han levantado…0, me dijo ayer Miguel Barbosa […]. Momentos antes, otro de los aspirantes, Alejandro Armenta, anunciaba que, aunque apoyará a Morena, impugnará el resultado de la encuesta al interior del partido por mera ‘dignidad política’. Incluso, fue el único de los tres aspirantes que no se presentó en la conferencia donde se anunciaron los resultados. Tal como ocurrió con Ricardo Monreal cuando perdió la candidatura en la CDMX […]. Decíamos, la dirigente nacional se adelantó y, encuesta de por medio, su pronóstico se cumplió. Monreal declaró hace unos días que ‘la unidad es prioridad’ dentro del partido. Esto tras los cuestionamientos por las diferencias claras que tiene con Polevnsky, a quien un día le manda bendiciones: ‘Tengo mucho respeto por la fauna, incluyendo aquellas especies en extinción. No me meto, le expreso mi respeto y, de nueva cuenta, Dios la ilumine…’, que son regresadas con toda propiedad: ‘Yo le mando las mismas bendiciones, las mismas que él me manda a mí, yo se las mando a él, que Dios lo bendiga, que Dios lo ilumine. Yo, la verdad, reconozco, no sabía que era tan piadoso; pero ahora que veo que es tan piadoso, le agradezco y se las mando de regreso…’. Todos los involucrados aseguran que no hay crisis al interior del partido, con todo y las evidencias. Al parecer, todos saben lo que es ponerse la camiseta morenista. Sin embargo, todos sabrán a lo que están apostando con la candidatura que hoy se hace oficial. Todos, sobre todo su fundador y líder moral, quien hoy despacha en Palacio Nacional, también sabrán que debían apostarle a la legitimidad”.

Armenta no es sabandija: Yeidckol

En El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “después de la escaramuza entre la dirigente de Morena, Yeidckol Polevnsky, y el líder de los senadores, Ricardo Monreal, por el tema de la candidatura para el gobierno de Puebla, ella dio por cerrado el caso. No buscará a Monreal, dijo, porque ‘no está perdido’, pero se mostró segura de que la precampaña ya pasó y el Senador respaldará a Miguel Barbosa. Además, desde la noche del lunes hizo las paces con Alejandro Armenta, el precandidato perdedor en la medición interna para la postulación poblana. Y doña Yeidckol aclaró que cuando habló de que en su partido hay sabandijas jamás dijo nombres y menos señaló a don Alejandro, como asegura que algún malicioso le chismeó. ‘Alguien le dijo a Armenta que yo le había dicho sabandija, y le dije a él ‘no, no, no’. Yo sí dije que había que cuidar al partido de muchas sabandijas, pero jamás le puse el nombre a ninguna. Luego hay quienes se andan poniendo el saco, pero esa es otra cosa’”.

Luz roja de AMLO al cambio de fecha del revocatorio

En Excélsior, Francisco Garfías, escribe que: “‘La derrota de Barbosa será la de Yeidckol’, vaticinó Alejandro Rojas Díaz Durán, coordinador de asesores de la bancada de Morena en la Cámara alta. Y más: ‘Por eso hay que insistir en que, después de junio, elijamos una nueva dirigencia nacional’. Otra fuente de Morena advierte que si el Senador con licencia Alejandro Armenta decidiera ir a ‘una contienda de dos’, le gana al experredista. PAN y PRI, nos aseguran, ya establecieron contacto con Armenta para sondearlo, pero la fuente está convencida de que no dará el brinco a otros partidos. Barbosa tuvo el respaldo del aparato de gobierno de Puebla; su principal operador, Fernando Manzanilla, y la dirigencia nacional del partido, encabezada por Yeidckol. Armenta tenía apoyo de la mayoría en la bancada de Morena en el Senado, salvo de tres legisladores: Martí Batres, Antares Vázquez y José Narro Céspedes. Son los que no le firmaron la carta de respaldo. ‘Era ilógico hacerlo candidato si tienes en contra la familia de los muertos (Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle); a la sociedad, al PAN histórico y a Morena en lo interno. Es sensibilidad de elefante’, puntualizó la fuente”.

Otro día histórico

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales en la Cámara de Diputados aprobarán hoy el dictamen de la Reforma Educativa para que el 21 de marzo se lleve al Pleno para primera lectura y se someta a discusión y aprobación el 26 de marzo. Fue enviada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador el 12 de diciembre para cumplir su promesa de campaña de “echar abajo” la reforma de Enrique Peña Nieto. Según el borrador previo, desaparecerá el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, poniendo en su lugar un órgano técnico sin autonomía constitucional, además, eliminarán la evaluación a los maestros y el concurso de oposición para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia de los docentes. Esteban Moctezuma, titular de la SEP, tiene todo para ser el secretario del sexenio”.

El compló de Krauze

En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “Ricardo Sevilla […], ha generado una controversia con un artículo en Aristeguinoticias.com titulado ‘Krauze operó contra AMLO. Testimonio de la insidia’. El artículo empieza con la afirmación: ‘Durante poco más de 18 meses trabajé en el equipo de Enrique Krauze en una estrategia antilopezobradorista para que el actual Presidente de México no triunfara en las elecciones[…]. En octubre de 2016 fui reclutado por Enrique Krauze, director de Letras Libres, y pagado por Coppel, a través de la A.C. Colección Isabel y Agustín Coppel’. Después de la elección, añade: ‘No volví a ver a Enrique Krauze. Ni a tener ningún contacto con él. A decir verdad, solo traté con él un par de veces’. Krauze dice que nunca participó en ninguna campaña contra López Obrador y sobre el autor del artículo afirma: ‘Nunca lo he visto en mi vida’ […]. Clouthier incluyó la misma acusación contra Krauze en su libro ‘Juntos hicimos historia’, una crónica de la campaña, pero no citaba fuente […]. Hoy podemos ‘presumir’ que la fuente de Clouthier era su actual asesor. No sorprende que haya campañas sucias en una elección. La Procuraduría General de la República de Enrique Peña Nieto presentó acusaciones contra el candidato del PAN, Ricardo Anaya, por un presunto lavado de dinero que después resultó no tenía sustento. López Obrador acusó a sus rivales de ser corruptos y pertenecer a una mafia del poder. Al final los electores tomaron su decisión […]. El Presidente López Obrador no ha caído en la trampa. ‘Enrique Krauze -declaró el 18 de marzo- es un buen historiador y tiene una postura política no precisamente afín a la nuestra, pero merece todo nuestro respeto; yo he tenido con él algunas diferencias, pero tiene toda la libertad para expresarse, para manifestarse’. La posición del mandatario, sin embargo, no acabará con los ataques de quienes tienen un profundo odio a quienquiera que tenga una posición crítica. Cuidado. Podemos caer nuevamente en el fascismo”.

Negro panorama del PAN

En El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “las elecciones locales del próximo mes de junio no pintan un buen panorama para el principal partido de oposición en México. Las encuestas anticipan que la ola de Morena, impulsada por la enorme popularidad del Presidente López Obrador, volverá a arrasar en estos comicios y que de dos gubernaturas en disputa, el PAN perdería en dos de sus bastiones políticos e históricos más importantes: primero Baja California, que fue el primer estado que gobernó el panismo […] desde 1989 y por más de 30 años ininterrumpidos, y luego Puebla, otro estado emblemático y con el quinto padrón de votantes a nivel nacional y en donde el morenovallismo, que desplazó al panismo histórico, dominó los últimos 8 años. Pero además de las gubernaturas, Acción Nacional podría también perder ciudades y capitales importantes que hoy gobierna como Aguascalientes, Durango, Tijuana y Mexicali, junto con las mayorías en los Congresos de Quintana Roo y de Tamaulipas, que se renovarán en estas elecciones y que podrían también pasar del control panista a mayorías de Morena en ambos estados gobernados por panistas como Francisco García Cabeza de Vaca y por Carlos Joaquín González. Para colmo, la dirigencia nacional que encabeza Marko Cortés no ha logrado impulsar la recuperación del panismo, luego de las fuertes fracturas internas que sufrieron en las pasadas elecciones presidenciales, donde además de la ruptura de Margarita Zavala y el ex Presidente Felipe Calderón, varios panistas de las cúpulas renunciaron a su militancia blanquiazul para irse a las filas de Morena […]. En Baja California al enorme avance de Morena en el estado, producto del fenómeno lopezobradorista, se suman las graves denuncias de corrupción contra el gobierno del panista Francisco Kiko Vega que unificó el repudio de los bajacalifornianos, por lo que, según las encuestas, el morenismo arrasaría en los próximos comicios […]. Mientras tanto en Puebla, tras el fuerte golpe que sufrieron con la muerte trágica de la gobernadora Erika Alonso y del Senador Rafael Moreno Valle, el panismo se dividió y terminó totalmente fracturado, al grado que no sólo fue incapaz de retener la gubernatura interina, que se quedó Morena con la designación de Guillermo Pacheco, sino que además perdió a todos sus liderazgos locales y, en un intento desesperado, tuvo que revivir la alianza con el PRD y MC para postular como su candidato al ex rector de la UDLA, Enrique Cárdenas, al mismo que Morena había despreciado como candidato en 2018. Así que no vienen buenos tiempos ni buenos resultados para el PAN que, lejos de detener su caída, seguirá perdiendo en este 2019 y todavía no toca fondo”.

@loscabareteros

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