La prensa y la bancarrota

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del viernes 21 de septiembre de 2018. La prensa y la bancarrota: A López Obrador le tocó ser el pagano de esa especialidad de la prensa que se llama declaracionitis, aguda en México, consistente en volver noticia lo que dice la gente, más que lo que hace. ¿Qué no entendió, señor Presidente? ¿Cuánto le ha costado al presidente Enrique Peña Nieto permitir que su familia actúe como una monarquía?… ¿Y si no hubieran descubierto los tráileres de la muerte…?

Rayuela

Por si no tuviera suficientes desafíos, el electo deberá enfrentar la espiral alcista de las tarifas eléctricas.

La prensa y la bancarrota

Héctor Aguilar Camín, en Milenio, se refiere hoy al tema de la bancarrota y cómo se ha manejado en los medios: “Coincidiré con el presidente electo López Obrador en que la prensa ha hecho un barullo con su declaración sobre la “bancarrota” del país. Le tocó ser el pagano de esa especialidad de la prensa que se llama declaracionitis, aguda en México, consistente en volver noticia lo que dice la gente, más que lo que hace. López Obrador estaba en una gira y hacía una cosa interesante: calmar a sus oyentes respecto de las muchas cosas que le pedían. Les dijo que cumpliría con las cosas que había prometido, pero no con todas las que le demandaban, porque no habría dinero para tanto. Le preguntaron entonces si se estaba echando para atrás. Entró a una explicación larga, diciendo que no se podía hacer más de lo prometido, que el país estaba en bancarrota, que desde hacía 30 años no crecía, que la inseguridad era un desastre y la desigualdad también. Usó la palabra “bancarrota” como sinónimo de “muy mal”, no como una descripción técnica financiera de la situación que hereda. La discusión que siguió en la prensa borró el contexto y concentró las baterías en la “bancarrota” y el “se echa para atrás”. El Presidente electo trató de restituir el sentido de sus palabras. No pudo. Saltó entonces a criticar los mecanismos de la declaracionitis de la prensa, y dio luego el salto mortal a criticar a la prensa por haberse mantenido callada y adulando al poder los últimos 30 años. Su descripción de los mecanismos de la prensa de declaraciones es exacta: simplificar una declaración para hacerla escandalosa y luego mandar reporteros a buscar “las podridas” (declaraciones más escandalosas todavía). Pero su juicio sobre el silencio de la prensa es simplemente falso. Hay al menos un aspecto en que la prensa no solo no se dedicó a alabar al poder, sino a criticarlo, al punto de pavimentarle el camino de la victoria a López Obrador. Ese aspecto fue la corrupción. Según los datos de María Amparo Casar, en 1996 hubo solo 502 notas sobre corrupción en los medios. En 2014, hubo 29 mil 505. Los medios sembraron en la opinión pública la crítica implacable a la corrupción, que benefició finalmente a quien pudo quedarse como candidato dueño de esa causa en 2018: el propio López Obrador (Excélsior, 19/10/18: http://bit.ly/2NpatXd)”.

¿Qué no entendió, señor Presidente?

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre lo que Peña no entendió ni entenderá en lo que resta de su mandato ni aún después: “Es tan increíble que parece mentira. ¿Cuánto le ha costado al presidente Enrique Peña Nieto permitir que su familia actúe como una monarquía? ¿Cuánto, el no ponerles freno para que los asuntos de la casa presidencial fueran temas de vida privada y no cotilleo de las revistas de corazón y la prensa política? Permitió que su esposa Angélica Rivera abriera las puertas de Los Pinos a la revista ¡Hola!, para tomarle fotografías propias de la realeza y no de un gobierno republicano, y sin freno divulgara la compra y ampliación de su casa blanca en las Lomas de Chapultepec, que provocó que un curioso reportero, Rafael Cabrera, indagara el entretejido de esa obra que se convirtió en el punto de quiebre de la credibilidad presidencial, el antes y después de un sexenio que se esperaba de luces, y terminó en la sombra de una pesadilla interminable con la marca indeleble, con razón o sin ella, de corrupción. Aquella revelación hecha por Aristegui Noticias provocó la crítica nacional y el principio de la revisión en el mundo de lo que las reformas habían ocultado: un enriquecimiento que tenía cara de ilegal. No era así, pero en política, la percepción se convierte rápidamente en realidad. Confundidos los términos, Peña Nieto nunca entendió el conflicto de interés desvelado por Cabrera, que un empresario muy amigo de él, beneficiario de contratos en el Estado de México, Juan Armando Hinojosa, hubiera sido el facilitador inmobiliario de la compra de la casa blanca. Varios empresarios, molestos con Peña Nieto por la reforma fiscal, aprovecharon el momento y contribuyeron, financiando su difusión masiva, para estamparle una etiqueta negativa al Presidente y contribuir, de manera significativa, aunque muy probablemente involuntaria, a que la realidad se acomodara al viejo discurso de Andrés Manuel López Obrador, que galvanizó la ira nacional contra Peña Nieto y lo sepultó en las elecciones presidenciales. ¿Qué es lo que no entendió el señor Presidente? Hoy parece que nada. En la edición de ¡Hola! que está circulando, la portada está dedicada a Paulina Peña Pretelini, cuyo encabezado para atraer lectores dice: “Así ha sido mi vida en Los Pinos”. (…) ¿Qué no entendió? Que los asuntos privados de la casa presidencial se tienen que mantener privados. Que la vida privada de una persona pública pierde ese carácter cuando voluntariamente la socializa. Sólo Marta Sahagún hizo pública su relación con el entonces presidente Vicente Fox, que terminó en matrimonio, rompiendo los enormes esfuerzos que el resto de los presidentes, revisados por décadas, hicieron con sus familias. Los presidentes luchan incansablemente por mantener a sus familias fuera del reflector público como una manera de protegerlos –el caso más reciente en México es el de Felipe Calderón y Margarita Zavala–, y no son promotores de su exposición pública, donde se vuelven vulnerables. Elogios nunca van a tener. Peña Nieto lo debió haber sabido, pero nunca lo entendió y seguirá sangrando por la misma herida hasta que termine su mandato. Bien ganado se lo tiene”.

¿Y si no hubieran descubierto los tráileres de la muerte…?

En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “ayer le contaba a usted la historia de los tráileres de la muerte descubiertos en la zona metropolitana de Guadalajara, morgues móviles con cientos de cadáveres sin identificar, que la Fiscalía de Jalisco estacionaba desde hace dos años en bodegas y terrenos baldíos. Este caso clandestino por años, que, le decía, supera la más perversa de las ficciones, dio un vuelco cuando vecinos de una bodega en Tlaquepaque, denunciaron el hedor de la caja de un tráiler estacionado por meses, que luego fue trasladado, con su mortal carga, a un predio en Tlajomulco de Zúñiga y que el fiscal de Jalisco, Raúl Sánchez Jiménez, ayer cesado, dijo que era algo temporal. Sí, tan temporal como que ahí llevaban dos años porque no cabían en el Instituto de Ciencias Forenses del estado, que tiene espacio para 72 cuerpos. A estos primeros 172 muertos hay que añadir los de otra caja con 100 más. El descubrimiento, que no el hecho, llevó al gobernador Aristóteles Sandoval a cesar al director del forense, Luis Octavio Cotero, quien denunció que la responsabilidad legal era de la Fiscalía del Estado […] ante la gravedad de los hechos, 273 cadáveres errantes en cajas de tráileres, anunció la ampliación de las instalaciones del forense a 300 cadáveres, cuando en la víspera el ex fiscal dijo que el 30 de noviembre se resolvería el problema con la terminación del cementerio forense, del que ya nadie habló. Este caso es de los que retratan a un sistema y debe avergonzar a toda una sociedad por la incapacidad de sus autoridades, el gobernador de Jalisco, que de no haberse hecho esto público, seguirían los cientos de muertos errantes en cajas de tráileres y él evadiendo y endosando responsabilidades. En otro país, Sandoval ya hubiera dejado el gobierno. Pero aquí todo pasa y no pasa nada”.

Jalisco y sus muertos

El reciente hallazgo de centenares de cuerpos apilados en trailers y vagando por Jalisco, porque en la morgue ya no había lugar para ellos, pone en evidencia la grave crisis de seguridad que atraviesa el estado, además de la indiferencia con la que las autoridades tratan temas delicados. En Excélsior, Yuriria Sierra, escribe que: “la búsqueda de un desaparecido es, tal vez, una de las situaciones más dolorosas que puede vivir un ser humano. Pocas cosas tan terribles. Pero hay otras que se le acercan […] El tema fue agenda durante esta semana: un tráiler con 157 cuerpos que no cupieron en el forense de Jalisco y que vagó por varios puntos del estado, hasta el olor, y los vecinos lo delataron. Esas 157 personas que ya no pueden decir quiénes son, cómo murieron, quién los mató. Y que terminaron ahí por la frialdad con la que la autoridad maneja sus muertes y por esta realidad nuestra que rebasa incluso la estructura física del Estado, pues se está quedando sin lugar para guardar tantos muertos […] También han puesto fecha límite para dar sepultura a esos ciudadanos que perdieron la vida y que esperan que alguien los reclame, que alguien les recuerde quiénes eran, que alguien les dé un lugar dónde ser recordados. ¿Y es suficiente? […] Tuvieron que pasar al menos cinco días desde la denuncia de aquel primer tráiler para que el gobernador recorriera una dependencia que, al menos durante su administración, ha visto crecer la demanda de sus servicios. Y entonces sí, ni hablar, tuvo que poner manos a la obra. Éste es ese México que no quisiéramos contar. Pero es justo ese México que nos dice, tal como ayer lo decíamos, que las autoridades están muy atrás de los ciudadanos que representan. Jalisco es un ejemplo del cómo les es imposible, siquiera, respetar la dignidad de un ser humano. Tristemente, lo dijo el mismo gobernador, ‘Nos ha superado la ola de violencia en todo el país, y no es Jalisco la excepción…’, y en eso sí le concedemos razón”.

Es la desigualdad: una élite ve un México boyante, pero 53 millones viven en un país en bancarrota

Guadalupe Fuentes López, en el portal SinEmbargo, escribe sobre la percepción de la ciudadanía como bancarrota: “Esta semana el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador declaró que México está “en bancarrota”, lo que fue refutado por políticos y analistas. Sin embargo, la percepción que tienen los mexicanos sobre su situación económica y la de su país parece acercarse más a la del tabasqueño, de acuerdo con la más reciente encuesta del Pew Research Center, un think tank con sede en Washington. Casi la mitad de los mexicanos cree que su economía es peor hoy que hace 20 años y el 57 por ciento mantiene la opinión de que a los niños en su país les espera un futuro económico peor que el de sus padres. Esta percepción de los mexicanos se debe en gran parte a la desigualdad, coincidieron analistas consultados por SinEmbargo, quienes agregaron que en el país se viven dos mexicos: el de los ricos y el de los 53 millones de pobres”.

Bancarrota, pero moral

En El Universal, Óscar Mario Beteta, escribe que: “los desafíos que tendrá que enfrentar Andrés Manuel López Obrador como presidente de México, son colosales, inconmensurables. Tiene casi todo por demoler y reconstruir, o construir. Pero nada le exigirá más que arrostrar la quiebra moral en la que se halla el país, que él mismo percibe como hundimiento. El concepto bancarrota, que pronunció hace una semana en Nayarit, ha sido remitido esencialmente al ámbito económico con justa razón […] Pero aclarado por muchos especialistas y matizado por él mismo, la conclusión es que, por fortuna, México no se encuentra en esa situación, si bien no se puede desconocer que […] La situación de bancarrota es real, pero en el ámbito moral, lo cual Andrés Manuel López Obrador, con todos sus afanes, no podrá frenar ni mucho menos revertir en seis años. Se necesitarán varias generaciones […] Los testimonios de esa decadencia moral, se exhiben a diario en políticos de todos los partidos. Tienen nombre y apellidos. Son perfectamente conocidos de todos. Su mala fama por el uso de los recursos públicos ha trascendido las fronteras. Muchos de ellos están bajo proceso; otros se encuentran huyendo. Pocos están en la cárcel […] Empezar a contener y a extirpar ese cáncer será una tarea de titanes […] Si Andrés Manuel López Obrador presenta evidencias de voluntad y determinación en esa vertiente, habrá comenzado muy bien. La realización de todos los demás cambios que comprenden su Cuarta Transformación, empezaría sólidamente. Tendría el empuje y el impulso de todos […] Personalmente, el presidente electo tiene el crédito y las prendas éticas para enfrentar la desnaturalización moral que vivimos. Si de eso hace didáctica política, estará sembrando la semilla que, algún día… producirá buenos frutos”.

Tráileres Calderón

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “doce años después, Andrés Manuel López Obrador reiteró la condena histórica a Felipe Calderón Hinojosa: llegado al poder en 2006 mediante un fraude electoral (apenas una diferencia oficial de medio punto porcentual), buscó legitimidad por la vía de la guerra contra el narcotráfico, lo cual abrió la puerta a la violencia creciente y salvaje que se ha vivido en México. Pegarle a lo tonto un garrotazo al avispero del crimen organizado generó una gran violencia, dijo el tabasqueño al referirse al caso de los tráileres cargados con cadáveres que han sido descubiertos en Jalisco. Aun en su etapa de amor y paz, tan llena de altibajos, Andrés Manuel López Obrador ha recordado la grave responsabilidad del (todavía) panista michoacano en la descomposición profunda del país. Habrá de verse si, a partir de la toma del poder presidencial, López Obrador logra dar un giro positivo y suficientemente amplio al problema heredado. Por lo pronto, ha ido modificando sus posturas originales respecto de la participación de las fuerzas armadas en esa misma guerra, iniciada por Calderón, continuada por Enrique Peña Nieto y, por lo que se ha anunciado hasta ahora (en una maraña de declaraciones y posturas entre distintos declarantes del obradorismo, incluyendo al jefe máximo), reiterada, así fuera con mejores o distintas intenciones. Del rechazo a la presencia de soldados y marinos en las calles, y el señalamiento de las violaciones a los derechos humanos que esa presencia conlleva, López Obrador ha pasado a aceptar su inevitabilidad a corto y mediano plazos, con diagnósticos de fallas policiacas y urgencias de orden que en lo básico coinciden con los planteamientos de Calderón y Peña Nieto, aunque ahora se esboce la tesis de ayudas económicas, desarrollo social y amnistías jurídicas que resten base social al imparable dominio práctico del crimen organizado”.

Varado como Obama

Sergio Sarmiento, en Reforma escribe que: “Andrés Manuel López Obrador y su séquito quedaron varados cinco horas el miércoles en el aeropuerto de Huatulco. Su salida en VivaAerobús estaba programada para las 17:20, pero una fuerte tormenta y la saturación de tránsito aéreo en la Ciudad de México la demoraron cinco horas. ‘No por esto voy a cambiar de opinión -dijo el Presidente electo-. No me voy a subir al avión presidencial. Me daría pena, se me caería la cara de vergüenza, de subirme a un avión lujoso en un país con tanta pobreza’. Efectivamente, López Obrador ya no puede echarse para atrás. El rechazo al avión presidencial que no tiene ni Obama fue una parte relevante, aunque mentirosa, de su campaña […] López Obrador tiene una visión muy tabasqueña del tiempo y no le preocupa quedarse varado en un aeropuerto. Cuando Adriana Pérez Cañedo le preguntó en una reunión de la American Chamber en abril qué pasaría si se retrasa un vuelo y no puede llegar a la Asamblea General de las Naciones Unidas, su respuesta fue muy sencilla: ‘Pues ya no llegué’. Hay quien ve las cosas de otra manera […] Yo tengo la impresión de que la labor de un Presidente es importante. No me siento tan cómodo con un mandatario que se queda varado en un aeropuerto cinco horas o que no llega a una reunión internacional. Me preocupa, también, que esté incomunicado mientras vuela en aviones comerciales, cuando puede haber una crisis nacional. Supongo que a él no lo afectará la sobreventa, tan usual en las aerolíneas, y es muy posible que a sus vuelos se les dé prioridad. De hecho, por protocolo, los vuelos con un mandatario reciben prioridad en las operaciones de los aeropuertos. Pero esto no resuelve los problemas de fondo. López Obrador ya no se puede echar para atrás por razones políticas. Lo lamento por el país. Supongo que su sucesor tendrá que comprar un nuevo avión presidencial”.

Canal del Congreso en la picota por la austeridad republicana

Francisco Garfías, en Excélsior, escribe que: “Epigmenio Ibarra hizo acto de presencia ayer en la reunión previa de los diputados de Morena en San Lázaro. Testigos presenciales nos aseguran que el famoso productor de Argos hizo énfasis en la necesidad de reducir drásticamente los gastos de difusión de las actividades en el Congreso. Austeridad republicana obliga. Lo más destacado, nos dicen, es que sugiere achicar —algunos entendieron desaparecer— el Canal del Congreso. ¿El argumento? Su baja audiencia. Ibarra recomienda concentrarse en las redes sociales y tener una página web accesible para difundir el trabajo parlamentario, según la fuente. También sugirió que se deje de pagar publicidad a los medios que deban desaparecer y que se queden los que se lean. El recorte que pide a la publicidad es de 85 por ciento, según la fuente. El tema del Canal del Congreso es grave. Disminuirlo o desaparecerlo es darle en la torre a este ejercicio de parlamento abierto que difunde el trabajo legislativo. Este año cumplió 20 años. Apenas inauguró su torre de transmisiones en el cerro del Chiquihuite. Sería un paso atrás en materia de transparencia. ¿Qué pensará Virgilio Caballero? Él fue su primer director. ¿Y Porfirio Muñoz Ledo? Uno de sus principales impulsores. Los dos son de Morena. La pregunta es si Epigmenio llevaba “línea”.

¿Un Legislativo dócil?

El Universal, en su Editorial, asegura que: el 1 de julio los votantes decidieron otorgar una apabullante mayoría a Morena, adjudicándole la Presidencia de la República y el control del Congreso de la Unión […] Hubo quienes mencionaron que este escenario sería bastante cercano a la época superada de partido único todopoderoso supeditado a los deseos del mandatario. Hubo también quienes destacaron que la situación es de lo más normal en las democracias […] Sería totalmente normal que la mayoría legislativa en el Senado y en la Cámara de Diputados aprobara las iniciativas que plantee el próximo gobierno. Lo que no tendría que presentarse es que el aval se diera sin cuestionamientos de las propias huestes del presidente. En el Congreso el debate y confrontación de puntos de vista distintos son la base de su actividad diaria. El acatamiento dócil enterraría la razón de ser de la vida legislativa […] El país no tiene por qué volver a etapas en las cuales la voluntad presidencial no era objetada, sino simplemente aceptada. Como sociedad democrática que busca consolidarse, México ha creado contrapesos para el ejercicio de gobierno y el Poder Legislativo debe ser uno de ellos. En la actualidad la prevalencia del diálogo y libertad de expresión son una práctica cotidiana: ninguna ideología o punto de vista se rechaza y ninguna se impone de manera automática. Las promesas de autonomía que hoy hace el Legislativo podrán confirmarse en el futuro cercano… o caerán por sí solas si los hechos demuestran lo contrario”.

En medio de la era Trump

Excélsior, en la columna de trascendidos, Frentes Políticos, asegura que: “el general Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional, recibió el Premio William J. Perry en una ceremonia en la Universidad de la Defensa Nacional de Estados Unidos. Se otorgó la distinción debido a ‘su compromiso para contribuir significativamente en la promoción de la educación, la investigación y el intercambio de conocimientos en materia de seguridad y defensa en el hemisferio occidental, fortaleciéndose de esta forma la relación bilateral militar con EU’, es decir, por su liderazgo en la defensa hemisférica. Admirado y respetado dentro y fuera de México. ¿Quién habló de crisis bilateral?”.

“Los medios quieren destruir a Morena”

El Universal, en su columna de trascendidos Bajo Reserva, asegura que: “el productor y periodista Epigmenio Ibarra tuvo una reunión con la bancada mayoritaria de Morena en la Cámara de Diputados, en la que los llamó a cuidar la forma y el fondo de sus expresiones. Nos cuentan que el creador del documental Esto Soy, que muestra la trayectoria de Andrés Manuel López Obrador, les pidió a los legisladores que se mantuvieran vigilantes de la labor de los medios de comunicación, porque ‘los medios quieren destruir esa mayoría’. ‘Tenemos que tener absoluta conciencia de que los medios no están con la cuarta transformación, una cosa es atenderlos, pero otra cosa es creérsela y pensar que quien te está entrevistando está contigo y soporta tus ideales, está a la caza de un gazapo’, lanzó Epigmenio Ibarra”.

@loscabareteros

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