La «traición» de Lopez Obrador

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del jueves 22 de noviembre de 2018. La “traición” de López Obrador: ¿Ganó con la izquierda, gobernará con la derecha?… La guerra contra Romo y Urzúa: Romo y Urzúa son “el cable a tierra” de quien será presidente de la República en 9 días. Por eso, representan un problema para quienes no quieren que AMLO tenga esta conexión

Rayuela

Crisis, crisis serias, la caravana de migrantes centroamericanos y la hambruna mezclada con balas en Yemen.

La guerra contra Romo y Urzúa

Enrique Quintana, en El Financiero expone lo siguiente: “No son los únicos, pero hasta hoy son los más emblemáticos. Alfonso Romo ocupará la posición de Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República. Carlos Urzúa será el titular de una fortalecida Secretaría de Hacienda. Ambos serán personajes poderosos en la nueva administración. Y siempre los poderosos se ponen en el blanco. Sobre todo, cuando representan una corriente, la del pragmatismo económico. Ambos saben que las aspiraciones de AMLO van a ser condicionadas por el entorno económico y financiero. Muchos del círculo de López Obrador lo ignoran, o incluso desprecian a los mercados. Romo y Urzúa son “el cable a tierra” de quien será presidente de la República en 9 días. Por eso, representan un problema para quienes no quieren que AMLO tenga esta conexión. Para algunos, la tarea es debilitarlos. Ayer, hubo quienes corrieron en redes sociales la versión de que Romo había renunciado. Y, también hay quienes hacen campaña señalando que Urzúa se encuentra muy debilitado. La realidad es que el secretario de Hacienda será el funcionario más poderoso del próximo gabinete y Romo tendrá un derecho de picaporte y una ascendencia que muchos envidian. Ese hecho es el que da una relativa estabilidad a los mercados financieros. Los vaivenes financieros de las últimas semanas han sido producidos por las decisiones de AMLO (en el caso del aeropuerto) o de Monreal (en el asunto de las comisiones bancarias). Romo y Urzúa han salido a estabilizar y han evitado que las inquietudes se desborden. Sin embargo, pese a que han tenido que jugar el papel de bomberos, los indicios señalan que ambos mantienen el respaldo de López Obrador. Romo difícilmente será un real Jefe de Gabinete. Ese, en realidad, no es su cargo. Será un Jefe de la Oficina de la Presidencia, que pueda darle orden y coherencia a las estrategias del gobierno de AMLO. Si se va a quedar los seis años o si va a renunciar para el segundo, por lo pronto es irrelevante. El hecho importante es que va a arrancar con la función de articular las estrategias. Y Urzúa será la gran aduana. No sólo por el hecho de que tiene la tarea de preservar la estabilidad financiera, sino porque será el gran comprador del gobierno. Será quien asigne los presupuestos. También quien contrate las deudas y cobre los impuestos. En una posición así, tener a alguien con un perfil diferente al de Urzúa iba a ser muy complicado. Urzúa es alguien que no aspira a ser candidato presidencial. Ni tampoco quiere los oropeles del cargo. Será un funcionario dedicado a su tarea y… también haciendo de bombero cuando se necesite. Se ha dicho muchas veces que el movimiento de López Obrador es de lo más diverso y heterogéneo. Hay quienes ven en esa diversidad su fortaleza. Tal vez en una campaña electoral, esa visión fuera correcta. Pero, como gobierno, la diversidad de visiones puede implicar el conflicto o la parálisis. Y, lamentablemente, creo que dos de los integrantes del gabinete de AMLO que más pueden hacer más a favor del crecimiento del país, van a ser los blancos cercanos de los ataques y las críticas. Ojalá –como ya le comentamos en varias ocasiones– tengan por un tiempo largo el respaldo de AMLO”.

Hablemos de cosas «sin importancia”: México retrocede en atracción de talento

Luis Miguel González, en El Economista, sobre el talento, dice lo siguiente: En la economía contemporánea, el talento es el factor más escaso. Por eso se habla del sistema económico dominante en el siglo XXI como un capitalismo del talento. El futuro pertenece a quienes sean capaces de desarrollar, atraer y emplear el talento. En México sabemos esto, pero no actuamos en consecuencia. Una prueba de ello es el retroceso que hemos sufrido en el ranking mundial de talento que realiza la prestigiosa escuela de negocios suiza IMD. Esta clasificación aspira a medir el éxito de un país en el desarrollo de talento local y en la atracción de talento foráneo. Como un tercer pilar, se enfoca en evaluar la disponibilidad de talento para quienes podrían emplearlo en el sector productivo. Estamos al fondo de la tabla. Uno de los puntos más débiles de México, dice el informe del IMD, es el bajo interés por atraer y retener talento. En la clasificación general somos el lugar 61 de 63, sólo estamos por encima de Mongolia y Venezuela. Lo peor es que en los últimos cinco años hemos perdido terreno. Estábamos en el lugar 52 en el 2014 y ahora estamos nueve posiciones más abajo en el ranking 2018 que se dio a conocer esta semana. La caída de México al fondo de la tabla tiene que ver con un declive generalizado en todos los rubros, indica el documento elaborado por el centro de investigaciones para la Competitividad Global de la IMD, en asociación con 55 centros de investigación en todo el mundo. En México cae la inversión total en educación y se instala una percepción negativa respecto a lo que está pasando con el interés de las empresas en el entrenamiento o capacitación de sus trabajadores. Hay también un problema de fuga de cerebros y bajos niveles de motivación en los empleados. Con tantos focos rojos en el tablero, parece rudeza innecesaria referirse a los puntos más débiles: la seguridad personal y poco interés en la atracción y desarrollo de talento. Las mejores puntuaciones de México se encuentran en costo de vida, donde hay un notable quinto lugar, y en la remuneración o pago de los ejecutivos, donde ocupa la posición 22. La clasificación de los países combina información dura con encuestas de percepción. Los datos duros que entran en la ecuación son inversión en educación, porcentaje de mujeres en la fuerza laboral y niveles de remuneración. La percepción trata de capturar respuestas objetivas a cuestiones del tipo: ¿Los trabajadores están motivados? ¿Funcionan los programas de aprendices? (…) Para los países que están al fondo de la tabla, como México, el reto es romper el círculo vicioso. El primer paso es reconocer que tenemos un problema: no valoramos el talento como lo que es, el principal factor de competitividad en el siglo XXI”.

La “traición” de López Obrador

Jorge Zepeda Patterson, escribe en El País que: “Faltan 10 días para que inicie el Gobierno de López Obrador, pero sus críticos ya han decidido que será un fracaso y no pocos de sus seguidores comienzan a hablar de una traición a las banderas populares que le hicieron triunfar. “Ganó con la izquierda, gobernará con la derecha” se dice en ambos extremos del espectro político. Las críticas se alimentan de las polémicas medidas que el presidente electo o sus colaboradores más cercanos han anunciado en los últimos días. Un proyecto de seguridad pública que a juicio de muchos nos pone en mano de los militares; un consejo asesor empresarial en el que predominan conspicuos miembros de lo que él denominaba “mafia del poder”; la reiteración de que no perseguirá a los corruptos del pasado. De todo esto se concluye que el candidato del cambio a favor de los pobres, ha pactado una alianza con las élites. López Obrador es tal vez el mexicano que mejor conoce el tejido social y político de este país. A lo largo de 40 años ha recorrido varias veces la totalidad del territorio y como opositor ha experimentado todos y cada uno de los pliegues del sistema, sus botones y palancas, su poder y sus alcances. A diferencia de Salvador Allende o de Hugo Chávez (haciendo abstracción de los enormes contrastes) entiende que cambiar al régimen enfrentándolo desde la presidencia es inviable. Los poderes fácticos y la dependencia de los mercados financieros y comerciales son un formidable adversario. Asume que la única manera de enfrentar a los poderes “amafiados” es “desamafiándolos”. Impedir que se consoliden en contra tuya. No puedes desafiar al Ejército al mismo tiempo que te echas encima a la iniciativa privada en su conjunto o a los grandes sindicatos preexistentes. López Obrador quiere neutralizar o sumar a unos mientras se ocupa de otros. Abre un frente de batalla pero mima a los posibles aliados de su rival. Cancela la construcción del nuevo aeropuerto, proyecto de 13.000 millones de dólares, perjudicando a algunos de los mayores empresarios del país mientras incorpora a su consejo a otros con igual o misma fuerza; pone en retiro al poderoso y elitista Estado Mayor Presidencial, pero hace guiños irresistibles a los militares ofreciéndoles una carta de legitimidad; anuncia leyes más restrictivas a la minería (que desploman el valor accionario de empresas propiedad de Germán Larrea y Alberto Bailleres, segundo y tercero más ricos de México) mientras se abre de brazos a la criticada luna de miel con Televisa y TV Azteca, hasta hace meses “envenenaban al pueblo”. La ruta de equilibrista en la que incurre López Obrador tiene indudables riesgos, pero entiende que es la única viable. Confía en sus habilidades de prestidigitador para pactar con unos mientras hace ajustes de cuentas con los otros”.

AMLO: defraudando a sus electores

Las recientes declaraciones del Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, respecto a dos de los principales temas que impulsaron su campaña para llegar a Los Pinos han generado entre quienes votaron por él una sensación de haber sido engañados. En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “las dos grandes promesas de campaña, los dos asuntos fundamentales por los que el electorado diluyó a la partidocracia y entregó un alto voto de confianza a López Obrador en las elecciones de julio fueron la corrupción y la violencia […] las joyas de la corona de 53 por ciento para Andrés Manuel López Obrador: terminar la corrupción y contener la inseguridad, regresando al Ejército a sus cuarteles. Transcurridos solo cuatro meses de aquel momento electoral, el Presidente electo ha dado a los dos temas soluciones que suenan del todo contradictorias con sus promesas. Ha ofrecido borrón y cuenta nueva a las corrupciones del pasado, dejando en vigor solo aquellas que están ya desahogándose en procesos judiciales. Puede decirse cualquier cosa de esa oferta de perdón, salvo que no defrauda soberanamente las promesas hechas en campaña. Algo muy parecido a lo contrario de lo ofrecido están recibiendo los votantes de López Obrador respecto a sus promesas en materia de lucha contra la inseguridad, desmilitarización y pacificación del país. Hay muchos matices que revisar y entender cabalmente en las propuestas del programa de paz anunciado hace unos días, pero ninguno compensa su elección fundamental: entregar a un cuerpo militar bajo el mando de la Sedena las tareas de seguridad pública y de combate a la violencia en el país. Dice el Presidente electo que nunca ha cometido un fraude electoral. No quiero abusar del lenguaje, pero su adopción de soluciones contrarias a las que prometió como candidato, se parece bastante a una defraudación de las promesas que hizo a sus electores, y éstos le creyeron, en materia de corrupción y de inseguridad. Las contrapropuestas de marras no se han cumplido, solo se han anunciado. Supongo que los votantes de Andrés Manuel López Obrador se sentirán defraudados. Tendrán razón: los anuncios del Presidente electo defraudan a sus electores, son una forma de fraude poselectoral”.

Juicio al Estado mexicano

Raymundo Rivapalacio, escribe en El Financiero que: “Si todas las afirmaciones que hizo Jesús El Rey Zambada en la Corte Federal de Brooklyn son ciertas, desde hace unas dos décadas México es un narcoestado. Según Zambada, el presidente Enrique Peña Nieto recibió dinero del Cártel del Pacífico desde que era gobernador del Estado de México, y el secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón, Genaro García Luna, también. Gabriel Regino, el brazo derecho de Marcelo Ebrard cuando era secretario de Seguridad Pública del gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la Ciudad de México, igual. Gobernadores, generales, comandantes de la policía con las manos llenas de dinero sucio a cambio de brindar protección a Ismael El Mayo Zambada, jefe de esa organización criminal, hermano de El Rey y compadre de Joaquín El Chapo Guzmán, a quien se juzga en Nueva York. Bajo esa misma lógica declarativa, pronto aparecerían otros nombres que en algún momento tuvieron relaciones institucionales, al menos, con personas a quienes se ha investigado por presuntos vínculos con el crimen organizado. Entre ellos funcionarios de Los Pinos en la administración de Peña Nieto y de Vicente Fox, o futuros funcionarios en el gobierno entrante de López Obrador. Exprocuradores federales y estatales, periodistas y empresarios, jueces y religiosos también serían embarrados en el potaje de los Zambada. Pero son tan extraordinarios los señalamientos del criminal detenido en 2008 en la Ciudad de México, que habría que preguntar exactamente qué es lo que está persiguiendo la Fiscalía en Brooklyn, a la que se le sumaron para el juicio de El Chapo fiscales de la Corte en Miami y del Departamento de Justicia. El caso rebasó a Guzmán. Todo el Estado mexicano está a juicio en Nueva York. Pero también, inversamente, el gobierno de Estados Unidos. (…) El testimonio de Zambada recuerda aquella historia de finales de los 90. Una vez más hay que subrayar que no se plantea la inexistencia de vínculos con el narcotráfico de nadie de los expuestos, pero se tiene que probar con evidencia, como otros casos de alto impacto. De otra forma estaremos ante una enorme cortina de humo para esconder a no sabemos quién o quiénes, de qué nivel y en qué lugar, o con qué propósito ulterior”.

Sin licitación

En Reforma, Sergio Sarmiento, habla sobre la supuesta oferta que el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, hizo a los empresarios involucrados en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México para supuestamente otorgarles obras sin licitaciones: “cuando estuvieron reunidos los principales contratistas del nuevo aeropuerto de Texcoco, quienes habían sido previamente convocados por Javier Jiménez Espriú, Andrés Manuel López Obrador les dijo, palabras más, palabras menos: el aeropuerto es importante, pero México es todavía más importante […] El objetivo era tranquilizarlos tras el anuncio de la cancelación del proyecto. López Obrador no justificó la decisión por los supuestos actos de corrupción que en campaña dijo se habían cometido en el proyecto. Explicó, más bien, que los contratistas no perderían dinero ya que el nuevo gobierno los compensaría. Habrá mucha obra pública, dijo, y la podrán llevar a cabo las empresas que están realizando los trabajos del aeropuerto. Cuando se le señaló que la Ley de Obras Públicas impide que los proyectos sean asignados de manera discrecional, López Obrador respondió: Sí, ya me han dicho eso… Pero tenemos mayoría en el Congreso. Ya veremos cómo lo arreglamos. Los contratistas reunidos agacharon la cabeza y aceptaron. Sus empresas dependen en mayor o menor medida de la obra pública […] Sería lamentable que el nuevo gobierno abandonara las licitaciones y regresara a la práctica de la asignación directa y discrecional. El costo para México sería muy elevado. López Obrador ha cuestionado, y con razón, la corrupción de los gobiernos anteriores, pero eliminar las licitaciones simplemente abriría las puertas a una nueva era de corrupción”.

Democracia en el SNTE: ¿ingenuidad?

Ricardo Raphael, en El Universal, escribe que: “el mensaje que hizo público ayer Elba Esther Gordillo Morales confirma la existencia de un pacto político entre el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y la líder magisterial. Sin embargo, al mismo tiempo advierte que este pacto no incluye la reinstalación de Gordillo como presidenta vitalicia del sindicato de maestros, sino la disposición de ambas partes para que el SNTE experimente, por primera vez en su historia, procedimientos democráticos para la selección de sus dirigentes. La profesora, y también vocera presidencial, expresó sin ambigüedad que los nuevos liderazgos en el gremio debían surgir ‘del voto libre, incluyente, secreto y universal de todos y cada uno de los trabajadores de la educación’ También declaró que nadie debería quedar excluido del siguiente capítulo en la vida del SNTE, y que la fuerza en esa organización dependía de su pluralidad […] No debe haber ingenuidad a la hora de descifrar el mensaje. Este sindicato no ha sido nunca, en estricto sentido, un sindicato. Desde los años cuarenta del siglo pasado el SNTE fue creado como un brazo del Estado mexicano para controlar a la inmensa base de maestros que imparten clases en las escuelas públicas de la educación básica. Antes de representar los intereses de sus agremiados, ha prevalecido el mandato de sometimiento y disciplina política. Por ello la pluralidad ha sido tan amplia como la subordinación sea respetada: si una corriente se opuso al designio del presidente en turno, gobierno y sindicato se encargaron siempre de aplastarla. Fue el caso de Otón Salazar en los años cincuenta, lo mismo que sucedió con Carlos Jonguitud en los noventa o con Elba Esther Gordillo en 2013. La tentación ahora es grande para repetir la misma receta […] Elba Esther Gordillo ayer propuso, muy probablemente a nombre del futuro presidente, recorrer un camino distinto: sustituir el liderazgo actual de Juan Díaz —a quien acusó de haber traicionado los intereses magisteriales— no con una nueva imposición, sino con un mecanismo de representación legítima derivado de las urnas. Si tal cosa fuera sincera la iniciativa transformaría para siempre la relación entre el Estado mexicano y el magisterio […] Suena demasiado bueno para ser cierto y sin embargo, este es el escenario que podría convenir mejor a todas las partes: si Elba Esther y los suyos quieren regresar por sus fueros, si Juan Díaz y sus seguidores no quieren perder su respectivo pedazo de pastel, si la Coordinadora en Oaxaca, Michoacán o Chiapas quiere influir en la política sindical, si los liderazgos seccionales buscan sobrevivir, si las fuerzas magisteriales de oposición quieren jugar, es la democracia sindical en el SNTE la única ruta posible de convivencia”.

Próximas consultas de AMLO

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “deseoso de promover su próxima consulta de reafirmación, Andrés Manuel López Obrador ha recorrido en días recientes los estudios de Televisión Azteca, Televisa, Imagen Tv y Aristegui Noticias. Ha sido natural que el interés periodístico haya abordado otro tipo de temas (con una notable disposición de Andrés Manuel López Obrador a contestar todo), en especial lo relacionado con la creación de una Guardia Nacional y con el perdón a los políticos corruptos […] López Obrador ha mantenido su postura original de perdonar a los causantes de la crisis nacional y ver hacia adelante a partir del próximo primero de diciembre, en un lance sintetizado en la frase popular de borrón y cuenta nueva. Ayer, sin embargo, en la entrevista difundida a través de Radio Centro y del portal Aristegui Noticias, Andrés Manuel López Obrador se comprometió a que, organizadas por el Instituto Nacional Electoral y con una normatividad modificada, se realizarán consultas sobre tres temas: el consejo asesor empresarial que recientemente fue anunciado, la mencionada Guardia Nacional y un eventual enjuiciamiento a Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y el siguiente ex, Peña Nieto. Lo más interesante del asunto fueron las observaciones y condicionamientos que expresó Andrés Manuel López Obrador: si se abrieran expedientes contra los corruptos sería necesario alcanzar a los de arriba, y ello podría implicar el conspirar contra la estabilidad política del país. Terrible realidad de un país sería, bajo esa línea de argumentación, que el entramado de un país, su estabilidad, dependiera de la intocabilidad de los grandes corruptos. No se preocupen, ex presidentes, a pesar de que hubiera consultas, sería la adaptación a los tiempos de la cuarta transformación de la famosa frase de Enrique Peña Nieto a la secretaria Rosario Robles […] En ese contexto de crudo pragmatismo es explicable la injustificada insistencia de Andrés Manuel López Obrador en proclamar respeto a Peña Nieto, convencido de que éste propició o permitió las condiciones electorales adversas a un nuevo fraude electoral. Por ello, EPN se encamina al tranquilo disfrute de su retiro, al igual que la mayoría de sus compinches. La estabilidad política del sistema no acepta conspiraciones justicieras”.

Corrupción en la 4T

En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “pienso en estos días en los amigos de #fiscalíaquesirva, en los que se opusieron con rabia al #fiscalcarnal; en los que han insistido con argumentos y conocimientos de la necesidad de una fiscalía que no responda a las necesidades, caprichos u órdenes del Presidente de la República. Pienso en ellos y luego pienso en el próximo jefe del Ejecutivo decretando de facto que el fiscal será su amigo y concediendo graciosamente una amnistía para todos aquellos que hayan cometido un acto de corrupción antes del 1 de diciembre de 2018 […] Luego escucho que el gran añadido a la lucha anticorrupción es que se le hará delito ‘grave’; entiendo que lo que el Presidente electo quiere decir es que no habrá para ese delito posibilidad de fianza y toda acusación de corrupción no alcanzará prisión preventiva. Más allá de los detalles. Pienso en todos los expertos, en toda la discusión que se ha tenido en el país de cómo el aumento de las penas sin prisión preventiva no ha tenido ningún efecto en la reducción del delito. Veamos, por ejemplo, el aumento de homicidios dolosos, y ese es “grave” como diría el Presidente electo. Luego pienso en quienes desde la sociedad civil construyeron el sistema nacional anticorrupción y pienso en aquellas declaraciones de la próxima secretaria de la Función Pública que van a ser los ciudadanos quienes darán “el modus operandi” para investigar los casos de corrupción con sus denuncias, como si los ciudadanos, cuando lo son, no fueran parte de la transacción corrupta. Y pienso en el regreso de Elba, y en la comida cordial de ayer, y en fin. Y pienso: la 4T agota pero no aburre; y a veces confunde”.

Los titubeos de AMLO

Francisco Garfías, en Excélsior escribe que: “en el entorno de Andrés Manuel López Obrador nos aseguran que el Presidente electo ha utilizado la referencia bíblica a Edith, mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal por desobedecer el mandato de Dios de no voltear a ver la destrucción de Sodoma. Lo hizo para justificar su polémica propuesta de no castigar actos de corrupción que se hayan cometido antes de que asuma la Presidencia de la República. El mensaje implícito es que gente muy poderosa está involucrada en esas transas y que no quiere generar una confrontación que lo desgaste. Pero algo no funcionó y modificó su discurso. Le dijo a Carmen Aristegui que hará una tercera consulta, organizada por el INE, para preguntar al pueblo si quiere que investigue posibles actos de corrupción de los expresidentes, desde Salinas de Gortari hasta Enrique Peña. Si nos atenemos al mensaje del 1º de julio adelantamos una victoria abrumadora del “sí”. Pero también preguntará si el pueblo respalda la reforma constitucional que permitiría la creación de la Guardia Nacional, integrada por la policía militar, la policía naval y la policía federal, y si aprueba la formación de un Consejo de Asesores integrado por empresarios. Peor: se comprometió a interponer una contrarreforma si la Guardia Nacional es rechazada en la consulta. Esos titubeos del Presidente electo han comenzado a provocar desconcierto y rechazo, incluso en algunos aliados de Morena. Han alimentado un clima de rechazo en las llamadas organizaciones de la sociedad civil, que no quieren amnistía para los corruptos, ni fiscalías a modo”.

Abren ‘guerra’ de amparos vs. ley de remuneraciones

En El Universal, Salvador García Soto, escribe que: “la ‘luz verde’ la dio la semana pasada el presidente de la Suprema Corte, Luis María Aguilar: ‘La independencia de jueces y magistrados no es un privilegio, sino una condición necesaria para impartir justicia con autonomía… Ninguna modernización puede pasar por encima del Poder Judicial de la Federación… usemos con todo derecho los instrumentos que nuestras leyes nos establecen… todo acto arbitrario puede ser revertido”. Y ayer un Tribunal de Sinaloa otorgó la primera suspensión provisional contra la reducción de sueldos a funcionarios federales, a una magistrada federal, Sonia Castro Rojas, para que no se le apliquen “los autos de las Cámaras de Diputados y Senadores’ en sus artículos “inconstitucionales”, que obligarían a bajarle su sueldo a partir del 1 de diciembre a menos de 108 mil pesos mensuales, que será el salario del presidente de la República; con esta primera suspensión se abre la puerta a que cualquier servidor público federal, de los tres Poderes u organismos autónomos, pueda ampararse contra la baja de sueldos. Con el argumento jurídico de la “inconstitucionalidad” y de que disminuir el salario a la magistrada sería permitir un “atentado contra la independencia del Poder Judicial en su variante objetiva, que se identifica con la ausencia de presiones externas, así como la exclusión de intromisiones indebidas de los otros poderes y fuerzas del Estado”, el Tribunal judicial ordenó la suspensión provisional de los actos reclamados, consistentes en “la discusión, aprobación y emisión del Decreto por el que se expide la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos, reglamentaria de los artículos 75 y 127 de la Constitución y se adiciona el Código Penal Federal, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de noviembre de 2018, en concreto los artículos 1,2,3,4 y 6, además de los artículos 217 Bis y 217 Ter del Código Penal […] Así es que con este primer amparo se abre la posibilidad de que cualquier otro funcionario, no sólo del Poder Judicial, sino de otros poderes o de organismos autónomos y empresas del Estado, puedan recurrir al amparo para pedir la protección de la justicia federal para evitar que les bajen el sueldo y contra la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos que obliga a que ningún funcionario gane más de 108 mil pesos mensuales, so pena de ser castigado penalmente. Pero al mismo tiempo, comienza también una confrontación entre Poderes que, más que por los salarios, será un conflicto de constitucionalidad que pudiera llegar incluso a la Suprema Corte de Justicia, justo en el arranque del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. De poder a poder, ¿a qué poder le asistirá la razón constitucional?”.

Ajustes panistas

Milenio, Trascendió, asegura que: “así como lo hizo el martes con los diputados de su partido, el líder nacional del Partido Acción Nacional, Marko Cortés, se reunirá esta mañana con la bancada del blanquiazul en el Senado para conversar sobre la agenda legislativa y, eventualmente, de la designación del sucesor de Damián Zepeda al frente del grupo en el recinto de Insurgentes y Reforma. Es posible por eso que hoy mismo se consume la unción de Rafael Moreno Valle para la coordinación de la bancada de Acción Nacional después del desayuno”.

Suspiran de alivio

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “¿escucharon eso…? Fue el suspiro de alivio de miles de funcionarios públicos y ‘empresarios’ al saber que Andrés Manuel López Obrador hará un ‘borrón y cuenta nueva’ en materia de corrupción. Después de oír al Presidente electo, todos dormirán tranquilos al saber que no serán enjuiciados. Y algunos hasta festejarán que les quedan ocho días para seguir con sus ‘negocios’ sin preocuparse. Eso sí, en caso de que en estos días usted llegue a ver información y denuncias sobre casos de corrupción, no vaya a pensar que es un esfuerzo inútil nada más porque tooodo será perdonado a partir del 1o. de diciembre. En uno de esas, en la próxima ‘consulta’ que hará López Obrador resulta que el ‘Pueblo sabio´’ sí quiere que se investigue a los corruptos de este sexenio y los anteriores… ¿y ahora?”.

Nuevos tiempos

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, sigue sorprendiendo. Ayer se reunió con el presidente Enrique Peña Nieto con el objetivo de definir el programa del 1º de diciembre. En su cuenta de Twitter detalló que invitó ‘a comer a mi casa al presidente Enrique Peña Nieto. Me he reunido en otras ocasiones con él por razones de carácter institucional’. A través de su perfil en Facebook, agregó: ‘es probable que sea la última entrevista que sostengamos en este periodo de transición’. Mientras tanto, a nueve días de que termine el sexenio, los cuerpos de seguridad del Estado Mayor Presidencial fueron retirados. ¿Temas entre mandatarios, muchos?: pensión, investigación, aeropuerto… Un encuentro para la historia”.

“Es un horror estar con Obrador”, susurra el PRI

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “frustración, es la palabra que utilizan varios de los diputados que integran la bancada del PRI en San Lázaro al ver que algunos de sus compañeros no quieren, o no pueden, comportarse como una oposición real a la aplanadora de Morena. Nos comentan que incluso han incurrido en acciones colaboracionistas con la bancada morenista, al grado de garantizar con su presencia que se mantenga el cuórum para votar las iniciativas de interés para el presidente electo Andrés Manuel López Obrador. La situación ha llegado a tal extremo que nos comentan que uno de los más conspicuos diputados priistas ha comentado a sus pares del tricolor que el nuevo grito de su bancada debiera ser ‘es un horror estar con Obrador’, aunque por el momento el grito es sólo un susurro”.

@loscabareteros

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print