Las lecciones del 5%

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 10 de junio 2019. Las lecciones del 5%: justo el difícil e improbable éxito en las negociaciones con Washington ofrece la pauta del camino a seguir. Se lograron porque aquí no imperaron los “me canso ganso”, “yo tengo otros datos” “lo que diga el pueblo”. Se impuso el jefe de Estado conciliador y realista, capaz de minimizar las diferencias con sus rivales, de buscar espacios de encuentro y tomar decisiones necesarias aún a pesar de sus inclinaciones personales…

 

Rayuela

“No sabemos si había otros caminos. Tal vez no. Pero de que duele, duele muchísimo”.

 

Las lecciones del 5%

Jorge Zepeda Patterson, SinEmbargo: “El Gobierno de la 4T logró sortear por las justas su primer gran desafío. La aplicación de tarifas punitivas por parte de Donald Trump podrían haber sido un golpe de gracia a una economía que se muestra cada vez más frágil y vulnerable. Y no solo por el impacto directo del gravamen de 5 por ciento que entraría en vigor este lunes y escalaría en los siguientes meses, sino por la percepción de los mercados, inversionistas y calificadoras de la incapacidad del Gobierno para sortear la tormenta. Por el contrario, el acuerdo alcanzado este viernes no solo conjura en lo inmediato el estallido de la tempestad, también deja importantes lecciones esperanzadoras; López Obrador puede mostrar la necesaria flexibilidad para salir de la adversidad. Una flexibilidad que se pide a gritos en otros campos para evitar la polarización y el pesimismo que se extiende en algunos importantes ámbitos del país. Lo que vimos en la negociación en Washington es la claudicación por parte de AMLO de la política, muchas veces reiterada, de permitir el paso indiscriminado de los centroamericanos por razones humanísticas, para comprometerse ahora a la estrategia opuesta consistente en hacer valer la ley e impedir el paso ilegal de los inmigrantes. Es evidente que no es una opción de su agrado, pero claramente favoreció razones de Estado que pasan por encima de sus inclinaciones personales. En seis meses muchas cosas se han descompuesto; algunas inevitables en una transición de régimen como la que vivimos, toda vez que se está intentando poner un freno histórico al dispendio absurdo, a la corrupción, a la desigualdad y a la inseguridad pública. En el proceso se están afectando muchos intereses de todos aquellos que ya no ordeñarán al Estado: empresarios acostumbrados a vivir del erario, medios de comunicación y columnistas chupa sangres o sectores ilustrados mimados por becas y subsidios. Pero muchos otros factores de polarización y riesgo que remiten a los modos y a un estilo presidencial. La caída en las perspectivas del PIB o la vulnerabilidad de la economía mexicana que hoy ensombrece las perspectivas, tienen que ver con decisiones que bien pudieron haberse evitado o matizado, sin comprometer los objetivos más que legítimos del ideario lopezobradorista. Las draconianas políticas de austeridad, por ejemplo, necesarias como son, tendría que haber sido aplicadas con más sensibilidad para con algunos sectores afectados. (…) El NAIM es otro doloroso ejemplo. Las relaciones con la iniciativa privada hoy en día serían distintas, y probablemente también las perspectivas del PIB, si López Obrador no se hubiera empeñado en cancelar el aeropuerto de Texcoco. (…) López Obrador ha padecido seis duros meses de confrontación y desgaste, en parte instigado por su estilo provocador, pero hoy, por unos días u horas, gozará de lo más cercano a una tregua. Una buena oportunidad para extraer lecciones de cara a los siguientes 5 años y medio. (…) Y justo el difícil e improbable éxito en las negociaciones con Washington ofrece la pauta del camino a seguir. Se lograron porque aquí no imperaron los “me canso ganso”, “yo tengo otros datos” “lo que diga el pueblo”. Se impuso el jefe de Estado conciliador y realista, capaz de minimizar las diferencias con sus rivales, de buscar espacios de encuentro y tomar decisiones necesarias aún a pesar de sus inclinaciones personales. Si López Obrador tuvo la habilidad para negociar sus diferencias con Trump, una hazaña mundial por donde se le mire, no hay razón para que no lo consiga frente a los muchos adversarios que hoy obstaculizan su camino. Vale la pena, considerando las legítimas y necesarias metas que se ha planteado”.

 

Sin aranceles, el peso se fortalece, ¿qué sigue?

Luis Miguel González, El Economista: “México se libró de una tormenta y el tipo de cambio del peso frente al dólar estadounidense reaccionó con fuerza. Ganó casi 40 centavos durante el fin de semana, pero nadie puede apostar porque la paridad nominal de 19.22 pesos por dólar se mantendrá mucho tiempo. La película no ha terminado: estamos en temporada de huracanes y vendrán más tormentas. Un frente de nubes provendrá de las calificadoras y otro está relacionado con el T-MEC, que en un mundo ideal debería aprobarse en el Congreso de Estados Unidos en los próximos noventa días. Las calificadoras de riesgo crediticio traen en la mira a Pemex, CFE y la deuda soberana del gobierno federal. Lo que digan al respecto será noticia, un factor de volatilidad e indudablemente moverá los mercados. En este contexto, llama la atención la ausencia de un diálogo fluido y productivo entre las agencias calificadoras y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Esto se volvió especialmente notorio en la respuesta pública del secretario Carlos Urzúa a las notas de Fitch Ratings.  Es clara la molestia del funcionario y entre líneas podemos interpretar un reproche: por qué dar a conocer la nota de Pemex en una semana tan complicada para México, por las negociaciones de los aranceles, si faltan dos semanas para que se dé a conocer el plan de negocios de Pemex. ¿Habrá acercamiento o crecerá la brecha existente entre el gobierno y las agencias calificadoras? La situación actual es buena para los especuladores pero hace daño a las actividades productivas y a las finanzas públicas, porque genera incertidumbre y aumenta el costo del dinero. La pelota parece estar en la cancha del Gobierno, pero es difícil saber si es así. Son días de baja visibilidad. Los otros nubarrones vienen con el T-MEC. La aprobación del acuerdo en el Congreso de Estados Unidos está lejos de ser un hecho y en cualquier momento podría generar turbulencias. Los demócratas reconocen la autoría de Trump en el acuerdo y no quieren darle una carta de triunfo de cara al electorado. Esto cuenta mucho porque hemos entrado en el territorio de las elecciones del 2020 en Estados Unidos. Los demócratas tienen mayoría y quieren hacer cambios a lo negociado en el capítulo laboral. Es su manera de criticar el acuerdo y hablar con su base electoral, en particular con los sindicatos. Hacer cambios abriría la puerta a reabrir las negociaciones, una opción que rechazan Canadá, México y el propio gobierno de Trump”.

 

Ni gran triunfo ni motivo de vergüenza

Enrique Quintana, El Financiero: “La polarización que persiste en un segmento de la sociedad mexicana se ha mostrado nuevamente en las reacciones al acuerdo al que llegaron el viernes pasado México y Estados Unidos. Los apologistas del gobierno lo caracterizan como un logro histórico en defensa de la patria y se sumaron al festejo del sábado en Tijuana. Los críticos lo caracterizan como poco menos que una c. A mi parecer no es ninguna de las dos cosas. Permítame presentarle mis argumentos. 1. No se puede juzgar el resultado de la negociación sin el contexto en el que se dio. Si no hubiera existido la amenaza de la imposición de aranceles por parte de Trump, los parámetros de la negociación hubieran sido otros, tanto en los plazos para llegar a un arreglo como lo que México estuvo dispuesto a ofrecer. 2. Tampoco se puede entender la amenaza de Trump sin el hecho verificable de que hay una oleada creciente de centroamericanos llegando a la frontera de Estados Unidos no solo por la situación de crisis y violencia de la región, sino por la política migratoria de los primeros meses de la actual administración, que virtualmente invitaba a quienes así lo quisieran, a cruzar por nuestro territorio para llegar a la frontera de Estados Unidos. 3. Es un hecho que hubo errores de cálculo de la política migratoria cometidos por el gobierno de AMLO, y en particular por la Secretaría de Gobernación, que dieron ocasión a la reacción de Trump. Sin embargo, ya hecha la amenaza de imponer aranceles, las consecuencias económicas de la medida sobre México hubieran sido muy graves, sobre todo si se hubieran ido incrementando, como era su propuesta. El haberlo evitado, desde la perspectiva del riesgo inmediato para el país, es un éxito. 4. Sería absurdo decir que lo acordado no tiene costos para México. Desde luego que los tiene, en términos económicos, políticos y sociales. Pero en una primera instancia, la movilización de la Guardia Nacional hacia la frontera sur o la aceptación de la permanencia en México de quienes esperan una resolución a su petición de asilo en Estados Unidos resulta menos onerosa que haber enfrentado la crisis que iban a desatar los aranceles.  5. El ambiente político que se configuró, hace más viable encontrar condiciones propicias para avanzar en la ratificación del T-MEC. Aunque es previsible la oposición demócrata, también es factible que la presión del sector productivo estadounidense funcione para acelerar la ratificación. (…) 6. Debe haber conciencia en México de que el proceso electoral en los Estados Unidos puede tener implicaciones diversas sobre nuestro país. No será ésta la última amenaza de Trump mientras esté en la presidencia. No nos puede tomar nuevamente por sorpresa, como ocurrió en esta ocasión. Para concluir, el acuerdo alcanzado tiene costos para México, pero, a mi parecer, menores a los que hubieran tenido los aranceles. En ese sentido, se logró un éxito. Pero la errática política migratoria mexicana fue la que propició la amenaza de Trump. Ojalá este gobierno aprenda de los aciertos y los errores”.

 

Por llamarla de alguna manera

Alejandro Páez Varela, SinEmbargo: “Durante los días que duró la crisis de los aranceles entre México y Estados Unidos, en redes sociales hubo una movilización irregular (quiero llamarla de alguna manera) contra el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Primero se dio una especie de festejo por la amenaza de Donald Trump. Luego se vino una operación coordinada (de acuerdo con el análisis de metadatos) para tratar de enemistar, hacer quedar mal y/o restar fuerza al Canciller mientras negociaba: buscaron tuits anteriores al 1 de diciembre de 2018 en los que Marcelo Ebrard cuestionaba a Trump (muchos de la campaña de 2016) y arrobaron al Presidente de Estados Unidos y a varios de su equipo, como Mike Pence, para predisponerlos, a ellos o a sus equipos. Después de la primera conferencia de prensa en Washington, hubo otra vez un ataque contra la “impericia” y “la falta de relaciones” de la delegación mexicana (incluyendo el TT de #LordCacahuate) y posteriormente, las cuentas giraron para agriar el llamado a la manifestación de Tijuana. Tanto Trump como López Obrador han sido cuestionados internamente por los acuerdos. Muchos en Estados Unidos dicen que el primero cedió por las presiones domésticas (Paul Krugman) o porque no obtuvo nada nuevo (The New York Times) o porque mintió con, por ejemplo, un supuesto acuerdo para exportar a México más productos del campo (Bloomberg). AMLO ha sido cuestionado por todo: se le acusa de vulnerar la soberanía o ceder en Washington a lo que quiso Trump. Nada nuevo para ambos, que comparten (y alimentan) un rasgo: la polarización; ambos hacen su parte: confrontan a quienes los cuestionan. Esas reacciones son válidas y además, necesarias. Toman decisiones que impactan a millones y sólo faltaba que no se les pudiera cuestionar. (…) Lo que vi en la red en esos días, sin embargo, no me pareció la crítica común, la que se hace necesaria como contrapeso de las decisiones desde el poder (la que llamo movilización irregular). Alguien (un grupo, o varios grupos) movilizó granjas para aplaudir el tropiezo de México (México-país, no México-Gobierno) ante Estados Unidos y me temo que fue sólo para cosechar políticamente. Gozar la amenaza y luego tratar de hacer quedar mal al negociador mexicano es ir contra los ciudadanos, perdedores de un desacuerdo entre las partes. Ya estamos más tranquilos, pero haber aplicado aranceles de 5 por ciento habría llevado a México (Bank of America) a al menos dos periodos con crecimiento negativo que es técnicamente entrar en recesión. El dólar se habría escapado de las manos y habría alcanzado, este mismo lunes, el 27 por uno (también Bank of America). ¿Quién puede celebrar que miles se fueran al desempleo y que la inflación rebotara y que dejáramos de crecer y que el peso se fuera a la tiznada? Esa es la pregunta, justamente: quién. El para qué parece obvio: la derrota del gobierno de AMLO en este tema habría traído un descalabro mayúsculo a su proyecto, además de quebrar al ciudadano de a pie. Pero el quién es, aquí, el tema. (…) Vicente Fox y Felipe Calderón se montaron a esa ola. El primero, bueno, es quien es: tiene un encono personal con AMLO y le vale madres el país (lo demostró en seis años). Es una vieja rivalidad ciega, alimentada por el odio. La cordura no es lo suyo y eso lo ha demostrado durante años y años. Está en el lugar que le queda estar. Y ya. (…) Pero el segundo, mmmh. He dicho en el pasado que los gráficos de metadatos (las nubes) dicen que en torno a muchas de las tendencias contra López Obrador aparece Calderón. También he dicho, por lo que he visto de quienes analizan esos datos, que puede o no puede ser el generador de la ola pero sí aparece en ella de manera destacada. El 30 de mayo, cuando Trump lanzó la amenaza, Calderón entró al tema por la puerta que le gusta: criticando al Gobierno; no analizando el efecto: “¡Terrible!! La estrategia de no pelearse y ‘caerle bien’ a Trump no funcionó…”. En los siguientes días se dedicó a retuitear a quienes calificaban a los negociadores de débiles, asustadizos, inútiles o mediocres, o a quienes pedían a López Obrador “recapacitar” y “dejar de tirar el país por la borda”. (…) La movilización irregular (quiero llamarla de alguna manera) existió, según el análisis de metadatos. Calderón fue otra vez uno de los centros, pero no puedo decir que él la montó aunque la alimentó, y allí están las nubes. Nadie me lo ha preguntado, pero sospecho, otra vez, que los equipos que operaron en 2006, 2012 y 2018 siguen movilizados. No han bajado la guardia. (…) La locura, los deseos de destrucción, los llamados a la guerra y la alharaca vinieron de otra parte. Ya veían a México hundirse hoy lunes, y les daba alegría. La pregunta es quién, insisto, quiénes financian (pagar granjas no es barato) la movilización irregular (por llamarla de alguna manera). El para qué, está más que claro”.

 

Economistas no ven justificado el castigo de las calificadoras a la política energética de México

Dulce Olvera, SinEmbargo: “Las agencias Fitch y Moody’s, dos de las tres principales calificadoras mundiales, bajaron esta semana las notas crediticias del país y de Pemex por la presión de la deuda de la petrolera sobre las finanzas públicas del país. En 2016 también realizaron ajustes por la caída de los petroprecios. Analistas aseguraron que exageraron en reprobar la política energética del Gobierno federal, al considerar la reestructuración en curso de la deuda, las reservas de hidrocarburos y la estrategia contra la corrupción como el robo de combustible, contrario al sexenio pasado”.

 

Señor Presidente, ¡pórtese bien!

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump son dos presidentes que hacen de la política un juego de símbolos para acomodar la realidad a su favor y construir consensos de gobierno. Es más exitoso López Obrador que Trump, porque no tiene de rodillas al Congreso o al Senado, ni doblada la Suprema Corte de Justicia o amedrentadas a las instituciones. Pero Trump tiene más recursos de presión porque México depende en 80 por ciento de la economía de Estados Unidos, y para Estados Unidos, aunque su aparato productivo está muy integrado con nuestro país y Canadá, romper esos puentes no significaría el Armagedón. En esta realidad se fincó la negociación para evitar la imposición de aranceles a México partir de hoy, donde se habló de migración y seguridad, y de nuevas concesiones comerciales a Estados Unidos. Por lo que se conoce, se puede concluir que México cedió ante las presiones de Trump y entregó más de como llegó a Washington, a cambio de evitar la represalia económica. En consideración de algunas voces en México y la opinión generalizada en la prensa internacional, ajena a pasiones y manipulaciones, Trump ganó la partida porque obtuvo lo que deseaba: concesiones absolutas. El nombre del juego fue el pragmatismo. ¿Se puede criticar a López Obrador por haber claudicado y aceptado lo que exigía Trump? Frente al escenario económico de lo que supondría una guerra comercial, no. Su decisión fue apegada a la realidad. Las asimetrías con Estados Unidos son enormes en todos los sentidos, y los principios, hoy en día en esta materia, sólo son para los discursos y las masas, sin cabida en la real politik. Como él mismo lo dijo el sábado en Tijuana, su responsabilidad es como jefe de Estado para con todo un país. (…) El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien abrió el mitin en Tijuana, dijo que la gran experiencia de esta semana es que tienen que trabajar para que en el futuro estén mejor preparados para cualquier contingencia. El mensaje es importante. Hacia el interior del gobierno, el presidente López Obrador tiene que poner orden en su equipo, porque parte de las concesiones que se tuvieron que hacer fue por la falta de coordinación, o sabotajes involuntarios entre las secretarías de Gobernación, Hacienda y Relaciones Exteriores, que impidieron cumplir los acuerdos bilaterales. La política hacia Estados Unidos debe estar alineada, porque lo que se vio es lo que vendrá. Lo escribió el domingo el presidente Trump en Twitter: “Si por alguna razón desconocida no hay (cooperación), podemos volver a nuestra posición anterior y muy lucrativa de (amenazar) con aranceles”. Dijo que no creía que será necesario. A portarse bien, entonces. O, para evitar humillaciones públicas de esta naturaleza, a dejar las improvisaciones en México y actuar con menos romanticismo e hígado, y con más profesionalismo”.

 

Lozoya: Los enigmas de Tochos Holding Limited

Salvador Camarena, El Financiero: “Secretos de algunos de los casos más sonados en el sexenio de Enrique Peña Nieto podrían estar ocultos en una empresa offshore ubicada en Islas Vírgenes Británicas, que a su vez está ligada a una cuenta bancaria en Suiza. Esa entidad mercantil lleva por nombre Tochos Holding Limited, y autoridades mexicanas identifican como beneficiarios de la misma a Emilio Lozoya Austin y su hermana Gilda Susana. Y la ruta del dinero de esa compañía fachada podría tener puntos de contacto en los casos Odebrecht, OHL y, el más novedoso, AHMSA, empresa cuyo presidente Alonso Ancira fue detenido en España hace dos semanas. Tochos estaría relacionada con Odebrecht porque según una ficha de las autoridades mexicanas, la primera habría recibido una transferencia millonaria de Latin America Asian Capital Holding, empresa en la que, según el exdirectivo de Odebrecht en México Luis Weyll, depositaron sobornos para Emilio Lozoya. Este ha negado tal cosa. Sin embargo, según el gobierno mexicano Latin America Asian Capital Holding tenía como beneficiaria no a Emilio, pero sí a su ya mencionada hermana. Así, Tochos tendría en su panza dinero que pudo haber surgido de Odebrecht. Pero las pesquisas mexicanas apuntan que a diferencia de lo que ocurría con Latin America Asian Capital Holding, en Tochos ligan como beneficiarios los hermanos Lozoya. Varias transferencias de Tochos están en la mira de las autoridades. Desde algunas por montos de unos cuantos miles de dólares, como la que se hizo a Plan B Asesoría y Estrategia, de Andrés Constantin Antonius González. A esa empresa se le depositaron 39,000 dólares el 1 de diciembre de 2012. Consultado por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), que ha ido desvelando las operaciones de Tochos, Antonius González no descartó la transferencia. Pero hay otros movimientos de dinero desde la cuenta suiza de Tochos que han captado también la atención de las autoridades. De ahí salieron, por ejemplo, 1,2 millones de dólares, que en agosto de 2013 fueron a parar a una sucursal del Banco de Montreal en Toronto, depositados como parte del pago de una casa de lujo en Ixtapa, Zihuatanejo, transacción en la que la esposa de Lozoya Austin estuvo representada por un abogado ligado a Altos Hornos de México, de Alonso Ancira, quien por aquellos días vendía a Pemex una planta de fertilizantes a un sobreprecio de 620 millones de pesos. Por asuntos relacionados con la venta de esa empresa, Ancira es investigado y fue detenido el mes pasado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. (…) ¿Qué más habrá pasado por esa empresa de papel que tiene una cuenta en Suiza? Veremos hasta dónde llevan las pistas encontradas por los sabuesos mexicanos”.

 

¿Qué sabemos del acuerdo sobre los centroamericanos?

Jorge G. Castañeda, El Financiero: “Para decidir cada quien si el acuerdo entre Trump y López Obrador es bueno o malo para el país, o quién ganó y quién perdió, me parece necesario disponer de respuestas a tres series de preguntas. Las enumeró a continuación, sin atreverme a ofrecer respuestas. No las tengo. En primer término, es preciso saber con claridad si las declaraciones de Trump sobre capítulos del acuerdo no incluidos en el convenio se refieren a algo concreto o son puras ganas de meter cizaña. Como se ha difundido ampliamente, el sábado el mandatario estadounidense tuiteó que “México se comprometió a comprar de inmediato una gran cantidad de productos agropecuarios”. También se sabe que el secretario de Agricultura acompañó a la delegación mexicana a Washington, y que a través del sistema de Seguridad Alimentaria Mexicana, de la fusión de Liconsa y Diconsa y la resurrección de Conasupo, bajo Ignacio Ovalle, el gobierno de AMLO puede comprar alimentos de nuevo en gran escala. La embajadora de México ante la Casa Blanca se negó a negar la versión en Face the Nation el domingo, limitándose a afirmar que gracias a la desaparición de aranceles inexistentes y a la ratificación del TMEC, aumentará el comercio bilateral agropecuario. El domingo, Trump también tuiteó que “De manera importante, algunas cosas que no fueron mencionadas en el mensaje de prensa, una en particular, fueron acordadas. Se anunciará a su debido tiempo.” ¿A qué se refiere? Según Bloomberg, ni Presidencia, ni la SRE quisieron responder a llamadas al respecto. Segundo enigma: ¿a quiénes se aplica el programa Remain in México ampliado? Si nos atenemos a las cifras de DHS, desde el primero de enero hasta el 31 de mayo fueron detenidos aproximadamente 485 mil personas sin papeles en la frontera de México con Estados Unidos. De estos, un número determinado son mexicanos –que pueden ser deportados de inmediato–, de otros países (Cuba, Haití, Congo, etc.), y centroamericanos. Estos últimos no pueden ser deportados de inmediato. Si viajan con niños no pueden ser detenidos más de veinte días, la mayoría solicita asilo y, en teoría, son los principales clientes del programa impuesto por Estados Unidos desde enero. Las preguntas son obvias: El programa, ¿es aplicable a todos los detenidos que solicitan asilo, o únicamente a aquellos que entran y lo hacen a partir del lunes 10 de junio? ¿A cuántos? Circula la cifra de 97 mil solicitantes de asilo centroamericanos actualmente dentro de Estados Unidos, pero no necesariamente se encuentran todos detenidos. ¿Cuántos se encuentran en los centros de detención en la línea o cerca de la misma? Se ha mencionado la cifra de hasta 50 mil. En otras palabras, es imperativo conocer con precisión el tamaño de la tarea que AMLO se echó a cuestas, para saber si el precio a pagar por evitar el arancel de 5% fue excesivo, justo, o una ganga. Si el esquema vale para todos los que entraron a Estados Unidos desde enero, detenidos o no, solicitantes de asilo o no, se trata de un tsunami contra el cual no podremos hacer nada, mucho menos darles educación salud, alimentación y vivienda. De ser el caso, el acuerdo constituye uno de los peores errores diplomáticos de un gobierno de México desde el tratado Mclane-Ocampo. (…) Nos volveríamos un Tercer país seguro en los hechos, ya que las solicitudes de asilo a Estados Unidos serían rechazadas todas de entrada. Sólo quedaría el asilo en México: exactamente lo que el gobierno dice que no aceptó. Con las respuestas a estas preguntas, podremos tener una idea más clara de qué se negoció. Por ahora, sabemos muy poco”.

 

Qué triste festejar una victoria de Trump

Leo Zuckermann, Excélsior. “Trump le puso una pistola en la cabeza a AMLO: si no haces lo que queremos, vamos a imponer un arancel a todas tus importaciones, lo cual tendrá terribles consecuencias para tu economía. López Obrador envió corriendo a Ebrard a aceptar prácticamente todas las condiciones del gobierno estadunidense. No habrá, por tanto, aranceles. Festejemos. ¿De veras? No. No se puede festejar por una razón fundamental: esto no ha terminado. Por el contrario, apenas está comenzando. Trump, de nuevo, ya se dio cuenta de la debilidad mexicana y seguirá utilizándola en el futuro. Así lo anunció en un tuit: “Ahora habrá una gran cooperación entre México y Estados Unidos, algo que no existió durante décadas. Sin embargo, si por alguna razón desconocida no existe, siempre podemos volver a nuestra posición anterior, muy rentable, de tarifas”. Más claro ni el agua. O se portan bien, y hacen lo que yo quiera, o les vamos a reventar la economía con aranceles a sus exportaciones. “¿Comprende?”. El daño está hecho y es enorme. Mientras Trump esté en la Presidencia, el Tratado de Libre Comercio con ese país (ya sea el TLCAN vigente o el T-MEC en proceso de ratificación legislativa) no dará la certeza a los inversionistas de que los productos mexicanos entrarán libres de aranceles a Estados Unidos. Trump, invocando una oscura legislación de emergencia nacional, podrá amenazar e imponer las tarifas que se le pegue la gana. Este tipo de abuso de poder unilateral es exactamente lo contrario que se pretende al firmar un tratado internacional de comercio. México cedió en materia migratoria para evitar, por el momento, los aranceles. Se ampliará el programa Remain in Mexico para los centroamericanos que soliciten asilo en EU. Se utilizará a la Guardia Nacional para detener a los centroamericanos en la frontera sur del país. El asunto se revisará en 90 días para ver si México está cumpliendo. De lo contrario… Quizá este hubiera sido un buen acuerdo si, efectivamente, se hubiera logrado el compromiso de no aranceles y el respeto al libre comercio en definitiva. A cambio, México se convertiría en una especie de muro para los migrantes que van rumbo a EU. Sería el precio de mantener nuestro rentable trato comercial. Como dijera Enrique de Navarra: “París bien vale una misa”. Pero aquí no nos están entregando París. Todo lo contrario. Nos volverán a amenazar para pedirnos más y más y más…”

 

Muro militar y estancia de migrantes

Julio Hernández López, La Jornada: “México terminará construyendo el muro que Donald Trump ha prometido desde su primera campaña electoral. No será de acero o cemento, pero constituirá una barrera de 6 mil militares desplegados, no en nuestra frontera norte sino en la sur. Además, nuestro país se ha comprometido a recibir a solicitantes de asilo en Estados Unidos mientras se resuelven tales procesos; en tanto, dichos migrantes recibirán una serie de beneficios y oportunidades del Estado mexicano aunque, cuando se resuelvan los casos individuales, esos solicitantes podrán pasar a Estados Unidos o ser devueltos a los países de donde vinieron. No es un asunto menor, en términos presupuestales y de seguridad nacional, enviar al sur del país (con un acento fundamental en el tema migratorio, pues en 90 días el voluble tutor Trump revisará la tarea), al 10 por ciento de las estimaciones iniciales de efectivos de la Guardia Nacional (el 13 de mayo, el secretario Alfonso Durazo dijo que en la primera fase estarían desplegados 61 mil elementos de las fuerzas armadas y la Policía Federal). El ebrardista Mario Delgado ya ha adelantado que, si el gobierno federal lo solicita, la acomodable Cámara de Diputados estaría dispuesta a ajustar el Presupuesto Federal de Egresos para que se puedan cumplir los compromisos a los que se llegó con Washington. A menos que se produjera un milagro de multiplicación de los panes, es de entenderse que se ajustaría dicho presupuesto para enviar a ciertas zonas y propósitos el dinero público que sería retirado o disminuido de otras áreas. ¿Qué horas son en materia presupuestal, Mario?: Las que usted ordene, señor Presidente (de México o de Estados Unidos). Todo sea por cumplir lo prometido a Trump y que él sabrá manejar magistralmente en términos de propaganda política al anunciar formalmente, en unos días más, su postulación a un segundo periodo presidencial, propósito electoral al que en su primera edición sirvió con alfombra roja Enrique Peña Nieto y al que ahora sirve con muro militar y garrote migratorio la administración de AMLO. Es un platillo servido en bandeja electoral marca Trump, pues México no será formalmente un tercer país seguro, pero sí de manera virtual, en una variante que en la práctica nos convierte en patio de depósito, con cargo neto al presupuesto mexicano, de migrantes a los que Estados Unidos bateará en su gran mayoría, muchos de los cuales previsiblemente no querrán regresar a sus países de origen”.

 

¿Qué hay que festejar?

Jorge Fernández Menéndez, Excélsior: “El triunfalismo en el acto del sábado en Tijuana es algo difícil de explicar. ¿Qué podemos festejar del acuerdo alcanzado el viernes con el gobierno de Trump? Es verdad que se canceló (hasta que a Trump se le ocurra volver a esgrimirlo con la excusa que sea) la aplicación de aranceles a las exportaciones a la Unión Americana. Pero se logró concediendo todo lo que quería Washington, incluso, como aseguró ayer Trump, con acuerdos y compromisos que no se han difundido públicamente. El gobierno federal ha tenido en estos seis meses en el poder una política migratoria errática y equivocada. Desde el periodo de transición había cancelado los controles y las deportaciones, había abierto las puertas a las caravanas y el flujo de migrantes (primero centroamericanos y después de otros países) que estaban tratando de llegar a los Estados Unidos se tornó insostenible, no sólo en la relación con ese país, sino también para los estados de nuestras fronteras norte y sur. La migración descontrolada era y es una bomba de tiempo. Un problema que estaba controlado y con los índices de migrantes más bajos en años, en unos pocos meses se convirtió en una crisis. Claro que Trump utiliza la migración como un lema de campaña y que magnifica una situación compleja, convirtiéndola en un desafío a la seguridad nacional y en un argumento racista y xenófobo. Pero hay que insistir en que nuestra política migratoria (o la falta de ella en realidad) es la que le dio argumentos para las amenazas, de las cuales la de los aranceles era sólo una. (…) Qué bien que se logró que no se aplicaran los aranceles, pero la pregunta es a cambio de qué. Hemos concedido en todo y si los aranceles eran un mecanismo de chantaje, hay que reconocer que les ha funcionado. No recuerdo, desde la crisis de diciembre de 1994 y sus semanas posteriores, un momento en el que México haya estado tan vulnerable ante la Unión Americana”.

 

¿El muro de Trump serátodo México?

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “He leído la declaración conjunta oficial emitida por los gobiernos de México y Estados Unidos sobre sus negociaciones de la semana pasada. No encuentro en el texto una palabra sobre aranceles o comercio, lo cual era al menos la mitad de la negociación. Los compromisos que asumen ambos gobiernos son de otra índole. México se compromete a dar un “salto en su aplicación de la ley” (Mexican Enforcement Surge), con “pasos sin precedente para contener la migración irregular, incluyendo el despliegue de su Guardia Nacional en su territorio, con prioridad sobre la frontera sur”. México se compromete también a “desmantelar las organizaciones de tráfico y contrabando de personas, así como sus redes ilegales de financiamiento y transporte”. El compromiso respectivo de Estados Unidos es “expandir rápidamente a toda su frontera sur” los Protocolos de Protección Migratoria existentes en su legislación. “Esto quiere decir”, precisa el texto, “que quienes crucen la frontera sur de Estados Unidos en busca de asilo serán rápidamente devueltos a México, donde podrán esperar la adjudicación de sus peticiones de asilo”. Quiere decir, también, literalmente, que “México autorizará la entrada de estas personas por razones humanitarias, en cumplimiento de sus obligaciones internacionales, mientras esperan por la adjudicación de sus peticiones de asilo”. Y “les ofrecerá trabajo, cuidados médicos y educación según sus principios”. Lo que entiendo de estas cláusulas es que México se compromete, de un lado, a impedir el paso de los centroamericanos ilegales por su territorio y, del otro, a que quienes logren llegar a Estados Unidos sean regresados de inmediato a territorio mexicano, donde permanecerán mientras les conceden o no el asilo al otro lado. Entre los migrantes que hay que contener y los que llegan a territorio estadunidense, estamos hablando en el último año y medio de más de un millón de personas. El gobierno mexicano ha asumido la responsabilidad de contenerlos en su paso por México y/o de recibirlos devueltos por Estados Unidos si llegan a cruzar. Todo esto habría sido a cambio de que el presidente Donald Trump no imponga aranceles de 5 por ciento a las exportaciones mexicanas. Pero en la declaración conjunta los aranceles no existen, solo los migrantes. Al parecer, Trump consiguió su muro: es México.

 

Que se jodan los migrantes

Carlos Puig, Milenio: “La crisis era, políticamente, sencilla de solucionar, solo se podría complicar por un asunto de principios. Y algunos de nosotros, confundidos, creíamos que sí importaban. No en estos tiempos, porque ahora hay otra transformación, una que no vimos venir. Preciso: yo no la veía venir. Al final de cuentas, la mayoría de los mexicanos, los votantes mexicanos, como los estadunidenses o los ingleses o los europeos, no tiene el menor interés en migrantes de países en crisis. Basta una revisión de las conversaciones públicas de estos días en México, como lo hemos escuchado de presidentes municipales o empresarios locales. De los migrantes que se encarguen las autoridades de “sus” países; bastantes problemas tenemos en México como para hacernos cargo de “otros”. No es nuevo, no es un fenómeno mexicano, no sorprende. En todo el mundo, la defensa de los derechos humanos de los migrantes ha sido un asunto siempre cuesta arriba, no hay rédito político —electoral— alguno. Las nuevas fuerzas políticas en el mundo han tenido en los migrantes blancos perfectos para construir miedos y plataformas políticas. Imposible entender el brexit sin ese componente, igual que otros movimientos europeos o qué decir de Donald Trump. Por eso es que la decisión del gobierno la semana pasada, bajo parámetros de política interior, no tenía mucha discusión. ¿Aranceles y crisis económica o que se jodan los migrantes? Pues ya está. Que los perseguidores de migrantes serán militares con uniforme de Guardia Nacional, que los migrantes pasarán años ya veremos en qué condiciones esperando un procedimiento de asilo en otro país, y que el Presidente haya decidido celebrarlo con dos representantes de Iglesias solo completa el cuadro. El fin de semana, Laura García Coudurier, directora de Fondo Semillas, hace muchos años trabajando con grupos vulnerables en todo el país escribió en Twitter con precisión: “Un Estado que a la primera complicación viola los derechos humanos de un grupo vulnerable terminará violando todos los derechos humanos de todos. La defensa y protección de los derechos humanos nunca pueden sujetarse a cálculos políticos ni son bienes intercambiables. ¿En serio estamos ahí?” Todo indica que sí, Laura”.

 

@loscabareteros

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