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En estos momentos en los que el pánico se apodera del “Statu Quo” que aún no sabe qué hacer al sentirse sin red de protección y, básicamente, sin entender el momento por el que atraviesa la transición política de México, es importante reflexionar acerca de lo que se avecina; sobre todo, en clave negativa. Es decir, aprender de los fracasos para equivocarnos cada vez menos.

Mi tesis es la siguiente: el éxito como persona, sociedad o país no se logra por arte de magia, a través de caminos cortos o en línea recta, y no se debe a oráculos de buena fortuna; en cambio, depende de la experiencia del camino recorrido y de los múltiples errores cometidos, una y otra vez, para evitarlos cada vez menos a lo largo del tiempo. El resultado de ello: experiencia a través de la vía negativa.

Para ello, reflexionaré sobre el libro del filósofo español, José Antonio Marina, que lleva por título: «Las culturas fracasadas». Se puede estar o no de acuerdo con la caracterización que Marina hace en su texto sobre el éxito o fracaso de las sociedades, pero expone precisamente las condiciones por las que una sociedad debe transitar para desarrollarse a través de “cinco grandes liberaciones” que denomina: “Ley del progreso ético”.

Según José Antonio Marina, para tener éxito como sociedad o país debemos liberarnos de los siguientes problemas:

1) Pobreza extrema. El último dato del CONEVAL 2016, arroja que 43.6% de los mexicanos mantiene el estatus de pobreza, esto es, 53.4 millones de personas (mdp); mientras que 7.3% en pobreza extrema, esto es, 9.4 mdp. Es verdad que la pobreza extrema es menos prevalente que en el pasado, pero aún es escandalosa la situación que impera en algunas partes del país y de la sociedad mexicana.

2) Ignorancia o rezago educativo. El tema educativo es preocupante. Nuestro país tiene 30.8 mdp en condición de rezago educativo de acuerdo datos de la Encuesta Nacional de Hogares 2016 del INEGI. Más dramático aún: de los 89.7 mdp de 15 años y más del país –es decir, la generación bisagra o el bono demográfico- 34.4% se encuentran en situación de rezago educativo. Por entidad federativa, los niveles más altos están en Chiapas con 52%, Oaxaca con 51% y Michoacán con 47.8%.

3) Miedo. Refiere la desconfianza hacia dirigentes políticos, poderosos, a los violentos; el miedo “al qué dirán” o expresar una simple opinión. Esto implica la relación del gobierno con los medios, el papel de los medios de comunicación -para y con- la sociedad y la forma en la que se adaptan al nuevo entorno de interconexión y plataformas tecnológicas de difusión. La sociedad también cumple ya no solamente un papel de simple receptor o espectador de la información. En este punto la madurez, responsabilidad y participación ciudadana es preponderante.

4) Dogmatismo. Ligado a la participación y responsabilidad de la sociedad, no hace falta mayor explicación para decir que al vivir bajo un dogma –o varios- es dificilísimo cuestionar, indagar o cambiar paradigmas. Atizamos la irracionalidad. Si abrazamos banderas y exacerbamos la diferencia, estaremos ligados a mantener una confrontación sumamente costosa para la convivencia, tolerancia y pluralidad social. Las tres, son condición necesaria para el progreso.

5) Odio tribal. Obviamente, el dogmatismo es un camino que nos conduce sin retorno hacia el odio del distinto o diferente. Cuando se divide el mundo entre buenos y malos hay que tener cuidado. Nos deshumanizamos. No olvidemos que la división del país no comenzó en las recientes elecciones. En México, ésta división se gestó en 2006 precisamente cuando comenzó el malestar social respecto a la democracia. El papel de políticos, empresarios y medios de comunicación fue aberrante por lo menos hasta las recientes elecciones. No hay partido o líder que se salve. En este punto en particular, la comentocracia y los medios de comunicación han instalado en el ambiente que López Obrador es quien polariza. Tiran la piedra y esconden la mano. La pregunta es: ¿Es el único que polariza?

Coincido plenamente con el filósofo Marina en cuanto a estos lastres que arrastramos como sociedad (cinco grandes liberaciones). Cuando nos dignemos en resolver estos grandes obstáculos, seguro que transitaremos hacia sociedades más igualitarias, incluyentes, individuales, responsables, éticas… Deliberemos y no confrontemos.

¿Qué tanto estamos dispuestos a sacrificar por ello?

Escotilla

En noviembre de 2010 se atentó por una venganza política contra la Autonomía Universitaria. A propósito del “CON-TUN-DEN-TE” triunfo de Rubén Solís Ríos en la contienda por la Rectoría de la UJED, bien vale la pena recordar este breve poema:

“Gruk de la consolación”

Perder un guante es en verdad muy doloroso…

Pero no hay nada que pueda compararse al dolor de perder un guante,

tirar el otro guante a la basura y, más tarde, encontrar el primer guante…

Autor: Piet Hain

@leon_alvarez

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