Lo bueno y lo malo de AMLO

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 01 de julio 2019. Lo bueno y lo malo de López Obrador: Las pasiones encontradas que inspira Andrés Manuel López Obrador contaminan los sentidos y envenenan las apreciaciones. En efecto, es un hombre al que resulta más fácil amar u odiar que comprender… La verdadera amenaza para México es que polarización nos carcoma y terminemos saboteando entre todos las bases mismas de la convivencia. Oposición valida a AMLO; Anemia numérica y política…

Rayuela

“Un año de su triunfo. Siete meses de gobierno. Y aquí sigue el país. Nomás que tantito diferente. Y lo que viene”.

Oposición valida a AMLO; Anemia numérica y política

Julio Hernández López, La Jornada: “La deshilachada oposición al gobierno de Andrés Manuel López Obrador acabó este domingo regalándole la mejor validación posible: en términos numéricos, ideológicos, programáticos y políticos se mostró tan precaria y desorganizada (con visos de involuntaria comicidad en algunos momentos de pleitos internos en el tapanco mareador en la Ciudad de México, o con manifestantes pugnando por echar de la marcha a Vicente Fox en León) que acabó por confirmar la supremacía actual (que, obviamente, no puede ser eterna) del andresismo-morenismo y la persistente incapacidad de estructurarse y alcanzar banderas políticas que prendan por parte de los opositores que, sin embargo, se mueven… Lo sucedido ayer estaba más que previsto, pero la desesperación de los estrategas de la oposición a AMLO los llevó a casi repetir el escenario de fracasos anteriores. Hubo más gente que en la manifestación antiamlista previa, pero en una proporción que ni siquiera de manera representativa corresponde a la baja en encuestas de opinión pública que las firmas del ramo comienzan a adjudicar al político tabasqueño. No tienen líderes: Felipe Calderón Hinojosa no se atrevió a ir al Monumento a la Revolución ni se incorporó en algún tramo rumbo al Ángel de la Independencia. Sabe que su activismo es repelido por manifestantes que no están de acuerdo con su desconchinflada pretensión de armar un partido familiar, denominable México Libre (¡salud!, podría ser uno de los rubros de mejoría que prometiera la nueva organización felimargarista). Lindando con lo grotesco, Chente Fox fue conminado, megáfono en mano, a que abandonara una marcha en León, Guanajuato, que no quería ser utilizada ni mal entendida a causa de la presencia de políticos, pero el rechazado ex presidente se aferró a participar, entre entercadas menciones de ni madres. Y en la Ciudad de México uno de los personajes que lideraron fue el conductor de noticieros Pedro Ferriz de Con, quien aspiró a ser candidato presidencial sin partido”.

Lo bueno y lo malo de López Obrador

Jorge Zepeda Patterson, SinEmbargo: “Las pasiones encontradas que inspira Andrés Manuel López Obrador contaminan los sentidos y envenenan las apreciaciones. En efecto, es un hombre al que resulta más fácil amar u odiar que comprender. Puedo entender que haya sectores afectados en sus intereses y privilegios por los cambios que propone la 4T; empresarios molestos por el fin de prebendas y licitaciones a modo, medios de comunicación y columnistas que nunca le perdonarán haber sido destetados de la ubre presupuestal, intelectuales y sus proyectos que habían convertido en modus vivendi el subsidio oficial; rivales políticos arrasados por la ola morenista. Ninguno de estos sectores dejará de descalificarlo existan o no argumentos, y seguirán deseando el fracaso de su proyecto. Pero hay muchos otros mexicanos molestos “de buena fé” por lo que consideran errores, defectos o arbitrariedades del presidente; personas, incluso, que habrían votado por él. Es arrebatado y rijoso, desdeña las instituciones democráticas, desprecia a la sociedad civil. Hemos cometido un error al creer que López Obrador era un portador de los ideales de la izquierda moderna que abraza los temas ecológicos, el feminismo, los derechos humanos de segunda generación, la diversidad sexual, etc. No es que está en contra de ellos, pero su obsesión son la pobreza y la desigualdad en la que vive la mitad de la población. Esos son los derechos humanos que le importan, esa es su prioridad. En el fondo se trata de dos cosmovisiones encontradas. Los sectores urbanos de clase media y alta, sean progresistas o conservadores, son producto de su circunstancia, una muy distinta a la de AMLO. Él proviene del México profundo, en el cual la mayor parte de las preocupaciones de estos sectores modernos resultan una exquisitez. Cuando el estudiante que se ha preparado durante años para irse a estudiar al extranjero se topa con recortes en las becas argumenta, con razón, el crimen que representa para un país dejar de capacitar a sus cuadros con calidad competitiva a nivel internacional. La respuesta de AMLO es igualmente irrefutable: no es posible sostener tantos becarios internacionales cuando escuelas en la sierra tarahumara tiene un solo profesor para los seis grados de primaria. (…) ¿Son irreconciliables estas dos visiones encontradas? Sí, pero eso no descarta la posibilidad de construir mínimos de convivencia para alcanzar algunas metas comunes, una de las cuales consiste en no destrozar al país. Desde luego que seguirán existiendo los chairos que animados por el resentimiento están más interesados en el desquite que en la construcción. De la misma manera, habrá sectores que no cejarán en su propósito de hacer fracasar al presidente para evitar perder sus privilegios. Pero la mayoría vive entre estos dos extremos. Y ambos polos tendrían que asumir que esto es lo que hay. AMLO concibiéndose como presidente de todos los mexicanos y no solo de los que le apoyan; lo cual significaría seguir viendo por las mayorías pero intentando minimizar el costo para las minorías. (…) La verdadera amenaza para México es que polarización nos carcoma y terminemos saboteando entre todos las bases mismas de la convivencia”.

A un año de su triunfo histórico, AMLO camina entre claroscuros pero aún con bono de confianza

Linaloe R. Flores, SinEmbargo: “Con por lo menos 70 por ciento de aprobación, una cifra histórica, AMLO hará un corte de caja de su Gobierno y brindará un discurso a los mexicanos en la celebración del primer año de su triunfo electoral este 1 de julio. Especialistas políticos coinciden en que el saldo es un claroscuro. Por un lado, hay un acercamiento sin precedentes a las poblaciones en vulnerabilidad y una sacudida a varios sectores por la política de austeridad; aunque aún acechan los fantasmas de la inseguridad y la inestabilidad económica”.

Encuestador encuestado

Roy Campos, El Economista: “¿Qué cosas ha hecho bien el presidente? 1. Insistir en la desarticulación de redes de corrupción dentro del gobierno y en su relación con empresas o personas, a veces esto ha generado injusticias, pero insiste en que el fin lo justifica. 2. Centrar sus proyectos productivos en el sur del país como una vía de corregir la distorsión de oportunidades y la desigualdad de ingresos. 3. Eliminar o al menos disminuir privilegios a la alta burocracia; esa señal era necesaria.4. Incrementar en forma importante el salario mínimo y, contra lo que muchos pensaban, esto no generó inflación ni incremento en la tasa de desempleo, lo que se aúna a un presupuesto 2019 responsable. 5. Establecer programas sociales hacia los jóvenes desde la preparatoria, es el primer intento serio de competir por el reclutamiento que en estas edades hace el crimen organizado. (…) ¿Qué es lo que ha hecho mal? 1. En mi opinión, cancelar el aeropuerto de Texcoco, coincidiendo con él en los problemas de corrupción, sobreprecio y hasta daños ecológicos; creo era la mejor opción y había mejores formas de corregir los problemas sin cancelarlo. 2. Su propuesta de “punto final” que plantea ver hacia delante sin preocuparse mucho por algunas corrupciones y corruptos del pasado, no sólo significaría un “perdón” sino una decepción para quienes confiamos en que veríamos castigos a quienes descaradamente jugaban en el “lado obscuro” y que ahora se reirán de los que no lo hicieron, paseándoles su riqueza sin temor a la ley. 3. Aplicar las medidas de austeridad sin mucha discriminación, eran necesarias pero todo lo ve a “rajatabla”. Si había estancias infantiles con problemas, cancela todas; si había oficinas de ProMéxico ineficientes, cancela todas, etcétera. 4. El combate al huachicoleo, que dejó sin abasto a buena parte del país, no ha presentado culpables; si bien parece haber disminuido en forma importante, no hemos visto a quienes organizaban ese robo a la nación. (…) ¿Qué viene? 1. El tema migratorio seguirá al menos hasta noviembre del 2020. 2. Pemex seguirá dando nota, sus corrupciones, su producción, la calificación de su deuda o la refinería Dos Bocas. 3. Las cifras de inseguridad serán muy esperadas; ante el funcionamiento de la Guardia Nacional, pronto se exigirán más resultados. 4. En unas semanas conoceremos el crecimiento económico del segundo trimestre, si vuelve a caer o tiene un precario crecimiento, deberá cambiar su expectativa para este año. 5. El tema del aeropuerto, los amparos para detener Santa Lucía y para no destruir los avances en CDMX. 6. Si no se atiende rápido, el desabasto de insumos a hospitales será una crisis mayor”.

A un año del ‘tsunami’

Enrique Quintana, El Financiero: “Un año de vaivenes. Un año de vértigo. Así ha sido. Hace exactamente 12 meses tuvimos lo que luego se denominó el ‘tsunami’ electoral. Las encuestas anticipaban el triunfo de AMLO en la elección presidencial, pero la dimensión de la victoria de Morena en las elecciones legislativas y en los comicios locales, dio otro significado a lo que pasó el 1 de julio de 2018. Lo que en buena medida definió cómo sería el gobierno fue la obtención de mayorías absolutas en las dos cámaras del Congreso y el control de la mayoría de los congresos locales. Imagine cómo hubiera sido este año con un Congreso dividido: completamente diferente. En estos doce meses, el país ha tenido cambios por todas partes. Para bien y para mal. Algunos todavía no los calibramos. Otros aún son inciertos y no sabemos a dónde habrán de llevarnos. El primero de ellos fue la forma en que se dio la transición. No pareciera que tuviéramos siete meses con la nueva administración, sino un año entero, porque de facto empezó a gobernar tras haber ganado y más claramente tras la instalación del Congreso en septiembre. La administración de Peña prácticamente se borró y dejó el espacio a AMLO y su equipo. Uno de los cambios cuyo desenlace es incierto es el del sistema político mexicano. Las oposiciones quedaron deshechas. El PRI, partido que estaba en el gobierno hace un año se ha ido perfilando como un partido claramente minoritario, y enfrenta un relevo de su presidencia que ha profundizado su crisis y que probablemente lo acerque más a AMLO. El PRD, partido histórico de la izquierda, está virtualmente en el camino de la extinción. El PAN, la oposición más definida, ha logrado sobrevivir, pero pareciera carecer de rumbo y liderazgo. Otros partidos menores como Movimiento Ciudadano o los aliados de AMLO, tampoco parecieran con capacidad de obtener una presencia nacional. Pero paradójicamente, Morena no parece con vocación de transitar de movimiento a partido estructurado. Su fuerza sigue derivando fundamentalmente de AMLO. Y está en ciernes una controversial reforma política cuyo destino es incierto por requerir una mayoría calificada que no tienen hoy Morena y sus aliados en el Senado. En este año, la gestión de gobierno ha estado caracterizada por los claroscuros. (…) A un año de su triunfo con el 53.2 por ciento de los votos válidos, AMLO mantiene un respaldo de las dos terceras partes de la población. Veremos si ese apoyo mayoritario persiste al paso de los meses. La clave serán los resultados. Poco a poco, las esperanzas y las intenciones contarán menos y en cambio, los hechos lo harán cada vez más”.

En espera del manotazo

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “La declaración del senador Ricardo Monreal sobre un gabinete que dejaba qué desear y no acompañaba al presidente Andrés Manuel López Obrador, no fue públicamente compartida por él, quien de esta manera escondió del público lo que prepara en privado: el ajuste de su equipo y una reorientación de su gobierno. Monreal no es el único cercano al presidente que ha hablado con él sobre el gabinete, que se ha venido revisando desde mayo. La semana pasada hubo reuniones en Palacio Nacional donde se discutieron esos cambios. Pero lo más importante, de acuerdo con lo trascendido, no fueron las personas sino el rumbo que el presidente quiere imponer a la siguiente etapa de su administración. Quedó el entendido que López Obrador quiere un cambio radical dentro de su gobierno, pero lo que no quedó del todo claro, por lo difícil que es descifrar al presidente y lo incierto de sus decisiones, es hacia dónde realmente quiere dirigirse para saber qué aires oxigenarán su golpe de timón. En el interior del gobierno hay confrontación entre el sector moderado del gabinete y el sector radical, donde hay líneas claras que los definen. El moderado es el más capacitado técnica y políticamente, que es el que busca contener aquellas políticas que le han hecho daño –como los enfrentamientos con sectores o incumplimientos de promesas, como no suspender subastas en el sector energético–, mientras que el ala radical se caracteriza por ser dócil a las instrucciones presidenciales y, en términos de capacidad, más limitada. Los radicales en el gobierno son los que han encabezado las acciones que más daño le han hecho a López Obrador –además del sector energético, el social, por ejemplo–, aunque también lo ha mermado la incapacidad en varias áreas, como documentó la última encuesta de aprobación presidencial elaborada por GEA-Isa, ya sea por la deficiencia de políticas “adecuadas”, carencia de personal experimentado, así como recortes presupuestales “autoimpuestos y desmedidos” que redujeron la capacidad de operación y registraron seis crisis que pudieron no darse. (…) Lo que hará López Obrador es un enigma. De acuerdo con lo que trascendió de esa reunión, la sacudida que quiere el presidente en su gabinete y en toda la administración pública, no mostró el camino que quiere seguir. Dentro del ala radical hay quien argumenta que las advertencias sobre la economía no son reales, ante indicadores sobre consumo y empleo, sin explicar que los mexicanos siguen teniendo dinero por las tasas de interés, las transferencias directas de recursos no productivos y mejoría salarial por el incremento al salario mínimo”.

Un inquietante balance

Francisco Garfias, Excélsior: “AMLO dice que probará que vamos “requetebién” en materia económica, pese a bajas de calificadoras. A casi siete meses de la toma de protesta de AMLO, y a un año de su victoria, tenemos avances en materia de combate a la corrupción –sin transparencia– y de reducción de la desigualdad. El peso se mantiene firme por las altas tasas de interés y la popularidad del Presidente sigue arriba, pero muestra abolladuras. Hay problemas en economía y seguridad y una crisis humanitaria sin precedentes por el flujo de migrantes hacia EU. Estamos muy lejos del 2 por ciento de crecimiento prometido para este año y del 4 por ciento prometido para el sexenio. Expertos y las calificadoras bajaron sus proyecciones en la materia, pero AMLO dice que el próximo lunes va a demostrar que vamos “requetebién” en materia económica. Hace casi un año dijo que cambiaría la estrategia fallida de combate a la inseguridad y a la violencia. Más que el uso de la fuerza, atendería las causas que las originan. “Abrazos, no balazos”, repetía. Las cifras, sin embargo, reflejan que homicidios e inseguridad están peor que nunca. Va el botón: El Sistema Nacional de Seguridad Pública señala que mayo pasado ha sido el más violento desde que se llevan estadísticas. Hubo 2,476 denuncias por homicidio doloso, lo que equivale, en promedio, a 79 personas asesinadas al día y a tres cada hora. Y ni qué decir de los primeros cinco meses de 2019”.

Un año después

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “Se cumple hoy un año de la victoria de Andrés Manuel López Obrador en las elecciones presidenciales. El hecho es historia cumplida, pero no es todavía historia escrita y juzgada. No se han contado los vaivenes, las estrategias, la secuencia y los secretos de la elección de hace un año. Revisando las encuestas de intención de voto radicadas en el INE, cerca de 180 mil entrevistas, Jorge Buendía y Javier Márquez han hecho la que es probablemente la primera crónica analítica de aquel proceso. Las elecciones mexicanas de 2018 fueron las menos reñidas de la historia reciente de México. También las menos impugnadas. Al mismo tiempo, han sido las únicas en las que el Tribunal Federal Electoral juzgó que hubo una intervención directa del gobierno contra uno de los contendientes. La intervención reconocida por el tribunal se refiere a los falsos cargos de corrupción que hizo la Procuraduría General de la República contra el candidato Ricardo Anaya, que ocupaba entonces el segundo lugar en la contienda. En ese momento (febrero de 2018) Anaya estaba 10 puntos abajo del puntero, Andrés Manuel López Obrador. Aparecieron entonces las acusaciones contra Anaya hechas por la procuraduría. Las acusaciones del gobierno contra Anaya volvieron al candidato opositor parte del mundo de corrupción compartido por el PRI y el PAN, y dejaron a López Obrador como propietario único de la causa anticorrupción y de la candidatura antisistema. Anaya estaba entonces, como decimos, 10 puntos abajo de López Obrador. Pero López Obrador terminó la contienda 30 puntos arriba. Leyendo la crónica de Buendía y Márquez uno tiene la impresión de que, a diferencia de sus resultados, la historia de aquella elección no es materia histórica juzgada. Es una historia en construcción. ¿Hubiera podido ganar Anaya sin la intervención en su contra del gobierno? Creo que no, pero creo que, de no mediar la acusación del gobierno contra Anaya, López Obrador habría ganado por menos. El gobierno de Peña Nieto, acusando a Anaya con su Procuraduría, le dio a López Obrador una ganancia que no habría podido obtener por sí mismo. El artículo de Buendía y Márquez puede leerse, creo que sin desperdicio en https://www.nexos.com.mx/?p=43082”.

La Guardia y el optimismo de Durazo

Carlos Puig, Milenio: “Ayer nació formalmente la Guardia Nacional. A un año de haber ganado las elecciones, el presidente López Obrador ha construido la primera institución de su gobierno. Echó mano, como para tantas cosas, desde el sargazo, hasta el aeropuerto, hasta las pipas; de las fuerzas armadas y ayer dio el banderazo a una corporación que los últimos dos gobiernos habían querido: un nuevo cuerpo policiaco nacional con poderes para intervenir en todo el territorio. PUBLICIDAD Calderón quiso construir una policía única con base en la Policía Federal pero los priistas no lo permitieron, el gobierno de Peña nunca supo muy bien qué hacer con la seguridad, inventó la Gendarmería, que nunca se consolidó y después quiso darle el control a los militares con una ley que acabó en la nada. En pocos meses, el gobierno de López Obrador tiene uniformada de GN su apuesta. Es tan militar como lo que hemos visto los últimos 13 años en las calles y carreteras del país, son los mismos queriendo hacer algo diferente. Ayer, el mismo Presidente aceptó que en estos seis meses la situación no ha cambiado: “Tenemos como pendiente resolver el grave problema de la inseguridad y la violencia, ahí no podemos decir que se ha avanzado, ahí desgraciadamente prevalecen las mismas condiciones que heredamos de los Gobiernos anteriores, en cuanto a la inseguridad, la violencia”. El secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, fue más optimista: “Estábamos obligados a buscar soluciones de fondo, era imprescindible dotar al Estado mexicano de políticas adecuadas e instrumentos suficientes para cumplir con la responsabilidad más elemental de todo Estado, que es garantizar la seguridad de sus ciudadanos. La Guardia Nacional marcará el inicio del fin de la violencia en nuestro país”. Llevamos 12 años desplegando militares para combatir la violencia. Ahí están los números y los resultados. Y lo que ahora se desplegará son eso, militares, acompañados de algunos federales bajo mandos militares. Lo que no queda claro, más allá del voluntarismo, es en qué cambiará un nuevo uniforme y unas nuevas siglas de lo hecho en los últimos años. Y por qué los resultados tendrían que ser diferentes”.

La hora cero de la Guardia Nacional

Jorge Fernández Menéndez, Excélsior: “Una de las pocas cosas que podrá festejar hoy el presidente López Obrador con motivo del primer aniversario de su triunfo electoral, es la creación de la Guardia Nacional, que se presentó ayer en Campo Marte. Sacar adelante una nueva institución de seguridad de esa magnitud no es una tarea sencilla, mucho más cuando debe comenzar a operar en un momento en el que se han perdido la mayoría de los controles en el terreno de la seguridad pública con un aumento de los índices de prácticamente todos los delitos. Ha habido aciertos y errores en la conformación de la Guardia Nacional, pero desde hoy estará en las calles y estará, también, a prueba una estrategia de seguridad en la que no quedan claros muchos, demasiados, capítulos. Pareciera que integrada la Guardia Nacional, el gobierno se encomienda a ella para que solucione una problemática que en realidad la trasciende. Y la estrategia llega exclusivamente hasta allí. La Guardia Nacional nace con 70 mil hombres que provienen en su enorme mayoría de las policías militar y naval, más un grupo de la policía federal en un proceso de integración que ha resultado difícil y tortuoso. Operativamente no creo que la GN tenga hoy más de 50 mil elementos, ni que todos estén plenamente entrenados. No es humanamente posible hacerlo en un lapso tan corto de tiempo. De esos elementos, hay 26 mil desplegados ya en las fronteras norte y sur, cumpliendo tareas que no son las que originalmente les correspondían. Reemplazarlos por elementos del Instituto Nacional de Migración será por lo menos, complejo, primero porque han sido removidos la mayoría de los agentes que operaban en las fronteras, acusados de corrupción. Segundo, porque la integración de elementos de la Policía Federal que se propuso no será fácil comenzando por la forma en que el nuevo responsable del Instituto se ha referido a ellos. Lo cierto es que esa integración tardará, y los miles de elementos de la GN tendrán que estar muchos meses aún en la frontera. (…) Hay que desearle lo mejor a la GN, pero hay que ser conscientes de que faltan estructuras por debajo de ella para recuperar plenamente la seguridad. Hace falta una estrategia integral, que incorpore a las policías locales y estatales, que se creen y desplieguen áreas de investigación realmente operativas, y que haya personal comprometido con esa tarea. Sólo así tendrá éxito la GN. Ojalá así sea”.

Guerrero y lo fertilizantes…

Templo Mayor, Reforma: “Si bien han existido durante décadas conflictos por el reparto de fertilizantes en Guerrero, la realidad es que, hoy por hoy, el súper delegado federal, Pablo Amílcar Sandoval, no ayuda mucho a resolverlo. Y es que el funcionario está, sí, muy concentrado pero para aprovechar el cargo para promoverse como candidato a la gubernatura: entonces como que se le olvidan sus responsabilidades por andar levando agua al molino de sus ambiciones políticas. Sus tironeos con el gobernados Héctor Astudillo por demostrar quién es el que realmente manda en la entidad son más comunes que el pozole verde guerrerense los jueves. Pero lo inquietante es que sus pleitos no son solo con el PRI o el PRD, sino hasta con sus compañeros de Morena que han acusado a Sandoval de ver solo por sus propios intereses”.

Agentes con la venia del Dr. Simi

Bajo Reserva, El Universal: “Con proceso exprés, de apenas 24 días, con un certificado médico que bien podría emitir cualquier consultorio de farmacia, y con sólo el dicho de los interesados de que poseen buena conducta, y no consumen drogas ni son alcohólicos, es suficiente para entrar al proceso de reclutamiento de nuevos agentes federales del Instituto Nacional de Migración, que dirige Francisco Garduño. Eso sí, quienes se anoten deberán estar dispuestos a cambiar de residencia temporal y disponibilidad a toda hora por 9 mil 781 pesos al mes, ya libres de impuestos, y a un periodo de capacitación, pero sin ningún examen psicométrico de por medio ni exámenes de control de confianza para actividades que, hemos visto muy recientemente, son de tipo policial. El caso es que la convocatoria para cubrir un número indeterminado de plazas, según alcance el presupuesto disponible, se cierra el 4 de julio y los aceptados entrarán a trabajar de inmediato, el 15 de julio. ¿Improvisación?”.

Año uno

Frentes Políticos, Excélsior: “Tal como debe ser, sello de su perfil político, Andrés Manuel López Obrador celebrará en el Zócalo de la Ciudad de México el primer aniversario de su triunfo en las urnas el 1º de julio de 2018. Aquel día en que 30 millones de mexicanos desbordaron sus esperanzas por el partido político más joven de México, Movimiento Regeneración Nacional (Morena). “A un año del triunfo, López Obrador ha puesto de manifiesto su capacidad para combatir la corrupción y establecer la Cuarta Transformación”, escribió Mario Delgado, coordinador de los diputados morenistas. Hay quienes consideran que hay un estancamiento y no tienen nada que celebrar. Los mismos que han sido su oposición toda la vida. Nada de qué preocuparse”.

Reunión Interparlamentaria México-Cuba pospuesta

Trascendió, Milenio: “Que en Morena minimizaron la cancelación de la Reunión Interparlamentaria México-Cuba que se iba a efectuar este fin de semana en La Habana, y que siempre ha sido prioridad para el Congreso mexicano. Dicen en la bancada que encabeza el morenista Ricardo Monreal que ya habrá tiempo de reponerla más adelante, lo cierto es que se había planeado meses atrás y los grupos de izquierda no la contemplaron al decidir la fecha del periodo extraordinario”.

@loscabareteros

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