Los siguientes 100 días…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 11 de marzo 2019. Los siguientes 100 días: Existe frustración en varios sectores sobre lo refractario de López Obrador, pero surge de un análisis a partir de categorías equivocadas, que pretender entenderlo en el marco de un jefe de Estado tradicional. El presidente es todo lo contrario… El espejismo de los 100 días… Los chairos o durmiendo con el enemigo…

Rayuela

“Sólo deseamos que no se repita la tragedia en San Fernando. Ni ahí ni en ninguna otra parte”.

Los siguientes 100 días

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero: “Todos los análisis críticos sobre Andrés Manuel López Obrador están chocando con una coraza que se fortalece diariamente. No ha habido acción ni decisión que haya afectado su consenso para gobernar. Frente a la narrativa de López Obrador no hay nada que se le anteponga con éxito o, siquiera, como elemento de equilibrio. Tiene sentido, aunque no lo parezca. Su consigna permanente contra la corrupción es un recordatorio de lo que se ha vivido, frente a lo cual no hay absolutamente nada que justifique lo galopante que fue y la impunidad de la que gozó. Su llamado a más dinero y más trabajo para los que menos tienen, en un país donde 63 millones de personas viven debajo de los niveles de pobreza, es compartido incluso por sus adversarios más claros. Sus reivindicaciones son concretas y han encontrado la tierra fértil que promete cosechas. Pero no lo es todo. Existe frustración en varios sectores sobre lo refractario de López Obrador, pero surge de un análisis a partir de categorías equivocadas, que pretender entenderlo en el marco de un jefe de Estado tradicional. El presidente es todo lo contrario. Buscar explicaciones al comportamiento de López Obrador bajo esos referentes, siempre choca en incomprensiones y en críticas que, si uno empata su frecuencia y creciente beligerancia con sus muy altos índices de aprobación, puede encontrar las razones de muchos para su desilusión. López Obrador nunca fue un político convencional, ni en su esencia ni en su actuar. Su liderazgo fue aquilatado por el PRI cuando lo hicieron presidente estatal en Tabasco en los 80, que le dieron prominencia nacional a mediados de los 90, cuando realizó marchas a la Ciudad de México. Político de tierra, jamás de aire como fue la tendencia en los últimos 20 años, se convirtió en la cabeza de la izquierda social. Su discurso era simple y consistente: primero los pobres, y contra la corrupción que los hace pobres. El enemigo principal del pueblo era la clase dominante –a la que llamó “la mafia del poder”– y la forma de enfrentarla tenía que ser desde abajo, con la movilización del ‘pueblo’. (…) Su gobierno no se está construyendo a partir de la presidencia convencional, sino mediante un gran frente de masas donde las ‘minorías’, a las que combate todas las mañanas, deben ser erradicadas para dar pie al nuevo régimen. Las cámaras, los fiscales, los sindicatos y los medios alternativos son la cabeza de playa. El frente de masas es una concepción de poder vieja –Lenin pidió “todo el poder a los soviets”– que se llega a interpretar como autoritarismo. Para quien defiende esta ideología, quien lidera este cambio es un “vanguardista”, que entiende lo que está en juego y para dónde va. Las masas no entienden de estas abstracciones, pero marchan detrás de su líder. López Obrador, hoy, es eso, indiscutiblemente”.

El espejismo de los 100 días

Julio Hernández López, escribe en La Jornada: “El arribo a los primeros 100 días de gobierno lopezobradorista está lleno de contrastes: un dominio pleno del tabasqueño sobre el tablado público y en cuanto a encuestas de opinión que le siguen manteniendo en una promisoria luna de miel con una inusitada porción mayoritaria del electorado; una baraja de proyectos, promesas y primeros avances que, sin embargo, aún no parecen estar plenamente montados sobre tierra firme; un aplastante control político y escénico, con un gabinete variopinto que nunca alcanza los tonos épicos de su jefe sino los meramente operativos, acaso meramente burocráticos; un activismo mediático desbordado, que de lunes a viernes se desahoga en las conferencias mañaneras de prensa y los fines de semana en actos multitudinarios de reparto de fondos públicos, promesas y reafirmaciones masivas de lealtad política al orador omnipresente. Y, sin embargo, no todo se mueve a la par del deseo y los énfasis del tabasqueño enjundioso. Algunas empresas calificadoras de procesos gubernamentales y de circunstancias económicas y crediticias pasan del primer gesto, atento al arranque del lopezobradorismo, a la preocupación creciente en cuanto a los intereses de los grandes capitales, nacionales e internacionales. Los proyectos y promesas del gobierno federal de centroizquierda (que en ocasiones se convierte en centroderecha, como en el caso de los derechos sexuales y reproductivos y, en particular, en el tema de la suspensión voluntaria del embarazo) prenden bien entre un público que está deseoso de cambios profundos, pero al mismo tiempo, esas intenciones se debaten y empantanan en la realidad implacable de una economía lastrada que no da margen a demasiados sueños de modificaciones a fondo y, también, en los tonos disparejos, con ciertos trazos de novatez e impericia, de un gabinete presidencial siempre en un segundo plano, casi solamente acomodaticio a las necesidades inmediatas que les plantea el obsesivo e hiperactivo jefe máximo. Un Presidente de la República convertido en activista incansable no necesariamente garantiza el buen cumplimiento de sus planes y sus intenciones. La realidad globalizada, las implacables fuerzas económicas transnacionales, el peso de las leyes del mercado, la amenaza constante de las fluctuaciones cambiarias y la pérdida de la confianza de los grandes capitales” son guillotinas invisibles, pero muy presentes. Por eso es que López Obrador se mueve sin cesar entre los escenarios clamorosos del activismo político, promisorio y explicativo, y el antiparaíso del obligado realismo político y económico que lo sujeta a leyes prácticas de las que se fuga en el discurso y a las que vuelve, pragmático, en cuanto esos tensos resortes globalizados se muestran incómodos o francamente reactivos”.

Los chairos o durmiendo con el enemigo

Jorge Zepeda Patterson, en SinEmbargo, escribe lo siguiente: “Los chairos furibundos le hacen a López Obrador el mismo dudoso beneficio que un hooligan a su equipo de fútbol. Una barra brava de la UNAM, del América o de cualquier otro club, puede provocar incluso el veto del estadio o por lo menos que los aficionados moderados dejen de ir a las tribunas a apoyar a su equipo. Me parece que México necesitaba un cambio urgente por los niveles de corrupción y la inseguridad pública que padecemos debido al abandono al que se ha condenado a los más desprotegidos. El país no podía seguir transitando por esa ruta. La ineptitud de los gobiernos panistas y la frivolidad y el saqueo mostrado por los priistas que les reemplazaron, amenazaba con llevarnos a la violencia social y a un Estado fallido (en algunas regiones ya lo es). Mucho de lo que está proponiendo López Obrador intenta enderezar el camino o al menos buscar otras vías para resolver nuestros problemas. Mirar hacia los que tienen menos no solo era éticamente imprescindible sino social y políticamente impostergable. Eso no significa que tengamos que estar de acuerdo con todas sus ideas, expresiones y actitudes. Nadie es perfecto, y ciertamente tampoco lo es alguien que ha recibido tal retahíla de golpes, mezquindades y zancadillas de la política a lo largo de tantos años como opositor del sistema. Me parecen desafortunados sus denuestos a la prensa fifí, el tono irónico o burlón con el que descalifica a lo que considera sus enemigos, y sus embestidas indiscriminadas a todo lo que sea neoliberal o provenga del pasado inmediato. Pero incluso todo ello lo considero más de forma que de fondo. Resulta sorprendente que pese a todo no haya asumido el poder con ánimo pendenciero y belicoso, como algunos habían temido. Pese a sus exabruptos, se advierte un verdadero esfuerzo de su parte para tratar de convertirse en un presidente para todos los mexicanos, incluso para los que no votaron por él o no lo quieren. Y haría bien, porque las metas que se ha propuesto López Obrador no pueden conseguirse solamente desde la presidencia. Entre otras razones porque todo el presupuesto del gobierno federal representa apenas una cuarta parte del producto bruto y porque la globalización por un lado, y la economía sumergida por el otro, provocan que buena parte de lo que sucede en la realidad escape a las posibilidades de la presidencia. Necesita de todos, incluyendo la iniciativa privada y los grandes actores nacionales y extranjeros. Por lo mismo, le hacen un flaco favor todos aquellos que salen en su defensa agrediendo y descalificando sumariamente a todo el que no esté de acuerdo con el líder. Desde luego que muchas de las críticas en contra de López Obrador son de mala leche, pero eso no significa que todas lo sean, ni que haya un imbécil reaccionario en cada detractor. La imbecilidad, la ignorancia y la mezquindad no son atributo de un solo bando”.

Registro de 100 días en el “sismógrafo”

En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “aunque cada Presidente imprime un sello personal a su gestión, Andrés Manuel López Obrador no solo estampa su peculiar estilo, sino quiere dar un viraje sustantivo a México, un ‘cambio de sistema’, una ‘cuarta transformación’ equiparable a la Independencia, la Reforma y la Revolución bajo el lema ‘primero los pobres’, exhortando (como ayer en Puebla) al ‘amor a la familia, a la naturaleza, al prójimo y a la patria’. Y, sobre todo, a acabar con la corrupción, ‘principal problema de México’, eludiendo poner fin a la otra cara del flagelo: la impunidad, porque va “para adelante”. Honrado, carismático, místico y dicharachero, AMLO es también contradictorio extremo […]. En 100 días, como durante su campaña por la Presidencia y desde muchos años atrás, no deja de satanizar a sus críticos. Es propenso a ver moros con tranchetes […], en ‘la prensa fifí’, en los articulistas ‘conservadores’, y en las organizaciones civiles, a las que reprocha no ser ‘de izquierda’. No obstante, sus principales aciertos nada tienen que ver con ideologías: a) el combate al robo de combustible y b) que se apoye en el Ejército y la Marina Armada para sacar adelante la Guardia Nacional. Errores onerosos y estelares: el NAIM y dejar en la calle a 45 mil trabajadores, más decenas de miles de confianza en el aparato gubernamental, proponer incondicionales y gente sin atributos para el Poder Judicial y organismos autónomos, matar las estancias para menores a cuatro años y tener de su representante en Veracruz a un promotor de la explotación de ‘Yalitzas’. Reconsideraciones plausibles: desistir de poner a la Secretaría de la Defensa a competir con desarrolladores inmobiliarios en Santa Fe y mantener los refugios para mujeres y sus hijos en situación de violencia. Vulnerabilidades: ufanarse de tener ‘las riendas del poder’ y su exposición cotidiana en las mañaneras”.

Cien días…

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: ”quienes seguramente les cuesta sonreír es a los miembros del gabinete del Presidente Andrés Manuel López Obrador, pues ayer el mandatario dijo que sus 100 primeros días gobierno apenas son una probadita de lo que viene y va por más, y que se mantendrá la promesa de realizar jornadas de 16 horas. Como lo hacen con el tema de su seguridad, algunos de sus colaboradores sugieren que dados sus antecedentes médicos el Presidente debe ser más cuidadoso con su salud, ante las jornadas de trabajo demasiado largas. Y de paso, comentan que aunque la salud del Presidente aguante ese ritmo, varios de sus secretarios ya dan muestras de agotamiento y ahora ven venir días laborales más largos. Durante su toma de posesión, AMLO dijo que trabajaría 16 horas para hacer en seis años los cambios que tomarían 12 años. La pregunta es si su gabinete aguantará ese ritmo o tendrá que hacer cambios en el equipo”.

Cien días: la 4T y el New Deal

En Excélsior, Jorge Fernández Menéndez, asegura que: “el Presidente López Obrador, que hoy celebra sus cien días de gobierno […] ha intentado realizar una transformación tan radical […] para volver a colocar a su país como una gran potencia mundial. Roosevelt inyectó una enorme cantidad de dinero en la economía estadunidense, sobre todo en infraestructura, para crear puestos de trabajo y acabar con el desempleo que alcanzaba proporciones históricas. En el New Deal también puso fin a la Ley Seca, que había prohibido el consumo de alcohol en 1919, provocando un crecimiento desproporcionado del crimen organizado (la mafia) y generado un ambiente de violencia incontrolable. El aire de New Deal está en la lógica del gobierno lopezobradorista, pero los objetivos han sido modificados en un sentido casi inverso. Krauze mostraba en un texto en Letras Libres semanas atrás, cómo pese a la inspiración liberal del Presidente, en realidad muchas de sus políticas iban en el sentido contrario de las que habían motivado a sus inspiradores: Juárez, Madero, Lázaro Cárdenas. Algo similar sucede con los cien días de AMLO y los del New Deal de Roosevelt. Si el mítico Presidente estadunidense inyectó miles de millones de dólares en infraestructura, Andrés Manuel los ha invertido en apoyos directos a 22 millones de personas que significan una ayuda indudable y necesaria para muchos, pero que no alcanzan para mover la economía […]. En el ámbito de las inversiones, la administración López Obrador ha cometido el pecado grave de haber cancelado el aeropuerto en Texcoco, y desde entonces, pese a que en días pasado se habló de ‘obsesión por las inversiones’, no se ha producido ni una sola inversión significativa […]. La cancelación de licitaciones y contratos petroleros y de gas, tratando de regresar a la autosuficiencia energética proporcionada por las empresas públicas del sector, es un gran fracaso anunciado, tanto que ya han comenzado los apagones de electricidad en distintas zonas del país, que aumentarán en la misma proporción en que no se pueda generar el suministro que demanda el país […]. Tiene tiempo y espacio López Obrador en dar un giro en su política económica, de infraestructura y energética, para adoptar ese New Deal que tanto necesita nuestra economía […]. Ojalá que […] la administración López Obrador acierte. Pero debe recordar que los éxitos en estos capítulos, para ser verdaderos, tienen que ir de la mano con los de la transformación económica”.

El ‘rompecabezas’ de Pemex

Enrique Quintana, en El Financiero, escribe que: “No la tiene fácil Pemex. Hoy, que el presidente López Obrador presentará su informe de los primeros 100 días de gobierno, va a decir que se ha iniciado el rescate de Pemex, empresa estatal, que en su diagnóstico, se le dejó caer por las políticas neoliberales. Tiene razón AMLO en una cosa: sí se dejó caer a Pemex. Pero el problema no fueron las políticas neoliberales. Fue algo más específico: el modelo de relación con el gobierno y sus consecuencias. Tan sólo entre 2012 y 2018, en el sexenio anterior, Pemex pagó –a precios del 2018– 3.35 billones de pesos de impuestos y derechos, un promedio de 559 mil millones de pesos por año. Las finanzas públicas no hubieran podido mantenerse razonablemente en orden en los últimos años sin Pemex. La consecuencia es que la empresa se quedó sin el dinero que necesitaba para invertir. Y el resultado fue una caída brutal en la producción de crudo. En la historia petrolera mexicana, el mes que ostenta el récord de producción es diciembre de 2003, cuando se produjeron tres millones 454 mil barriles de petróleo diarios en promedio. En enero de este año, 16 años después, la cifra fue de un millón 641 mil barriles. Entre las dos fechas, la caída es de 52.4 por ciento. No hay una empresa que pueda tener una caída de ventas de este tamaño sin entrar a una crisis. (…) Para aumentar la producción de Pemex a 2.5 millones de barriles por día, si el descrito es el escenario de Ku-Maloob-Zaap, sería necesario aumentar la producción total en 1.3 millones de barriles por día en otros campos, lo que se ve muy complicado, pues en otras zonas el volumen extraído no sólo no ha crecido, sino que incluso decreció en cerca de 500 mil barriles diarios entre 2012 y 2018. El desafío es gigantesco porque de no darse el incremento planteado como meta por el gobierno, las finanzas de Pemex o las del gobierno, ya no van a aguantar más”.

Aborto

Milenio, Trascendió, asegura que: “aunque Andrés Manuel López Obrador señala que la despenalización del aborto no es un tema prioritario y que la decisión se tiene que tomar con una consulta, dicen que ya se anda comprometiendo ‘a defender el derecho a la vida desde la concepción’. Y es que al finalizar un evento ayer en Puebla, la coordinadora del Frente Nacional por la Familia en el estado, Fabiola Tepox, se acercó a los medios de comunicación presentes para comentar que minutos antes había entregado una petición al Presidente sobre el tema. A decir de ella, se llevó una sorpresa cuando presuntamente el titular del Ejecutivo le dijo al oído que defendería el derecho a la vida y la familia y que por eso no se tenía que preocupar…”.

Soplo de vida

En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “los políticos no tienen capacidad para decidir cuándo empieza la vida humana […]. Los filósofos y los teólogos han disputado por milenios acerca del inicio de la vida humana, el momento cuando el ser humano puede ser caracterizado realmente como tal […]. El cigoto es la primera célula con material genético fusionado de los dos padres. El American College of Pediatricians señala, en un documento preparado originalmente por Fred de Miranda en 2004 y actualizado por Patricia Lee June en 2017, que ‘la vida humana empieza en la concepción, la fecundación’; pero enfatiza la posición de J.T. Eberl: ‘Sin embargo, lo que es controvertido es si esta célula genéticamente única debe considerarse como una persona humana’ Según Arthur Caplan, profesor y fundador de la División de Ética Médica del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York, ‘Muchos científicos dirían que no saben cuándo empieza la vida. Hay una serie de momentos cruciales’ en el proceso […]. Los seres humanos comunes y corrientes coincidimos sin darnos cuenta. No damos emocionalmente la misma importancia a la pérdida de un cigoto, formado por una sola célula, o a la de unos blastómeros, una mórula, una blástula o una gástrula, agrupaciones celulares diminutas y sin diferenciación, que a la de un feto desarrollado o a la de un bebé. Las organizaciones antiabortistas no ilustran sus pancartas o videos con un cigoto o una gástrula, sino con un feto desarrollado, porque no obtienen la misma respuesta visceral a la pérdida de un grupo indiferenciado de células que ante la de un feto con todas las características del ser humano. En los cumpleaños, por otra parte, no festejamos el momento del coito sino el del alumbramiento. Yo puedo coincidir con los antiabortistas en la necesidad de reducir los abortos, pero el camino no es castigar a las mujeres que aborten sino disminuir los embarazos no deseados. Una buena política pública de educación sexual y difusión de los métodos anticonceptivos, sobre todo entre los jóvenes, tendría la consecuencia tan deseada de disminuir los abortos que no ha logrado el encarcelamiento de las mujeres. Pretender que los políticos saben más que los filósofos y los científicos, y que pueden definir con exactitud cuándo un embrión se convierte en ser humano, es una simple exhibición de ignorancia. Encarcelar a una mujer por abortar, con la idea de que el aborto es un homicidio, no solo es mala ciencia y peor filosofía, sino una pésima política pública”.

Manipulación cumplida: Peña vs Anaya

En Milenio, Héctor Aguilar Camín, escribe que: “una nota de prensa reveló la semana pasada que desde el mes de noviembre de 2018, la Procuraduría General de la República dio por insustanciales todas sus acusaciones contra Ricardo Anaya, para entonces candidato derrotado a la Presidencia de la República. La confesión de PGR está fechada el 28 de noviembre de 2018, dos días antes de terminar el gobierno de Enrique Peña Nieto. El documento dice: ‘No existen datos de prueba suficientes, aún de manera circunstancial, que permitan acreditar el hecho con apariencia de delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita’. El documento está firmado por el entonces subprocurador Especializado en Investigación de Delincuencia Organizada. Su nombre: Alonso Israel Lira Salas. Escribe Alonso Israel Lira Salas: ‘La denuncia presentada por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera, una vez concluida la investigación, no se acreditó la ilicitud del recurso, por el contrario, se estableció la existencia de los recursos y que devienen de un crédito[…]. Los recursos operados tienen su origen y destino en actividades lícitas, pues es claro que estos se encuentran sustentados en diversos ingresos propios de su actividad económica inmobiliaria y un crédito bancario'[…]. Es decir, los hechos imputados eran falsos, tal como sugerimos entonces, en un manifiesto, distintos ciudadanos que dudábamos de la veracidad de los hechos imputados. En el documento de la Procuraduría hay una confesión de culpa: manipulación electoral y uso ilegal de los recursos del gobierno contra un candidato. Algún castigo debiera haber, alguna consecuencia jurídica, para esta confesión de culpa institucional, pues fue la misma Procuraduría, que ahora dice no tener pruebas, más bien pruebas en contrario, la que durante meses cruciales de la elección del 201 fabricó para delitos para atacar a un candidato. Estamos frente a una confesión de Estado: el uso de la Procuraduría para influir en unas elecciones. Lo intentó Fox, con un delito real, la violación de un amparo, contra López Obrador en 2006. Lo hizo Peña en 2018 contra Ricardo Anaya, con un delito falso. Imposible saber cuántos votos perdió Anaya por esta manipulación. Imposible también decir que la manipulación no contó”.

Marcado del crimen

El Universal, su Editorial, asegura que: venta de productos que obtiene el crimen está a la vista de todos sin que la autoridad intervenga para frenar la actividad ilícita. Puestos callejeros y tianguis en zonas populares son la vía más común para dar salida a todo tipo de artículos cuyo origen es el robo. Las medicinas son uno de ellos […].  Diversos tipos de fármacos se expenden en la zona de Tepito de manera abierta sin que los ambulantes sean molestados por la autoridad. El gancho es el precio. Medicinas para tratar diabetes, por ejemplo se consiguen en precios que van de los 15 a los 80 pesos, mientras en farmacias el valor está cinco o seis veces por arriba […]. Datos de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias indican que el mercado negro representa para farmacéuticas y comercios establecidos pérdidas por 16 mil 500 millones de pesos anuales, equivalente a 9 por ciento de las ventas totales de medicinas en el país. El ilícito no es exclusivo de la capital del país, el año pasado se recuperaron 23 toneladas de medicamentos en operativos realizados en Veracruz, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Tlaxcala, Jalisco, Puebla, Aguascalientes y la Ciudad de México. En las calles se aprecian dos tipos de medicamentos: aquellos de venta comercial libre o con receta que se encuentran en cualquier farmacia o establecimiento y otros que traen la leyenda ‘Propiedad del Sector Salud, prohibida su venta’ […]. Adquirir medicinas en un lugar no autorizado contribuye a desarrollar un mercado alimentado por la delincuencia, que eventualmente podría evolucionar a otro tipo de crímenes. Frenarlo ahora significará poner un dique a ilícitos futuros. La autoridad, sin embargo, hasta ahora ha sido omisa para terminar con esa práctica”.

Corrupción

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “durante la visita de Andrés Manuel López Obrador a Aguascalientes hubo un pequeño elefante en la sala del que nadie quiso hablar. Según esto hasta el escritorio del gobernador panista Martín Orozco han llegado denuncias sobre supuestos contratos irregulares firmados por la Alcaldesa de la capital, la también blanquiazul María Teresa Jiménez. Y con eso de que está de moda barrer las escaleras de la corrupción de arriba pa’ abajo, dicen que la funcionaria anda inquieta por lo que pudiera parecer. La Presidenta municipal de Aguascalientes anda buscando la reelección y es una de las cartas del PAN para ir por la gubernatura en 2022… si es que sale bien librada de estas acusaciones”.

@loscabareteros

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