Luego de la consulta fifí, Santa Lucía va

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Que no nos sorprenda, luego de la consulta falacia del NAIM, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador fulminó el proyecto aeroportuario en Texcoco. No es sorpresa, luego de las anomalías, los sesgos y, la ilegalidad de la consulta, que se haya tomado tal decisión. Era de esperarse, después de las necedades del equipo de la cuarta transformación o transformación de cuarta como ya muchos cibernautas les llaman.

MORENA, financió y organizó dicha consulta, el arbitro de la contienda fue el partido de Andrés Manuel, las inconsistencias llegaron al extremo cuando la aplicación falló para evitar que se votara más de una vez, la misma gente del partido, se llevaban las urnas a sus casas y, el conteo, lo hicieron ellos mismos. ¿Qué fe y legalidad pudo tener esta consulta “popular”? ¿Qué hubiera hecho AMLO y/o MORENA si la consulta la hubiera organizado y financiado el gobierno federal actual? Muy seguramente la hubieran rechazado.

Y es que ya lo dijo López Obrador, su régimen así va a ser. Acostúmbrense a las consultas porque de esa forma va a gobernar. En lo personal, estoy de acuerdo con este ejercicio democrático, que se socialicen las obras y los proyectos del próximo gobierno federal, siempre y cuando se realicen en el marco de la ley. De lo contrario, seguirá habiendo consultas fifís.

Andrés Manuel sepultó el proyecto que pudo haber sido la obra de infraestructura más grande que se haya realizado en nuestro país en los últimos 50 años. El NAIM contemplaba instalar 800 hectáreas de zonas verdes, siendo cuatro veces más grande que el Bosque de Chapultepec. Iba a tener la capacidad de recibir 120 millones de visitantes al año, además de que el proyecto sería un aeropuerto con uso eficiente de agua, energía y que contribuiría a mejorar el medio ambiente.

Al cierre de esta columna y, después de las declaraciones del presidente electo, el peso aceleraba su caída frente al dólar (20.40 unidades). Y es que no nada más es cancelarlo, se viene un proceso de renegociación, demandas y despidos de quienes están trabajando en el proyecto, esto solo genera incertidumbre a los inversionistas y credibilidad a la ciudadanía que el pasado 1 de julio de este año votaron por la 4T.

Si bien es cierto, el aeropuerto de Texcoco pudo haber sido la obra insignia del gobierno de Peña Nieto, un presidente que, como ya lo he mencionado antes, la corrupción y la impunidad son la marca de su sexenio.Por eso mismo, el próximo presidente de la república, debió revisar los contratos e inconsistencias, si es que las hay, del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, antes de tomar una decisión.

El Texcocazo o error de octubre ya es una realidad, hay quienes afirman que el peso se estabilizará, que económicamente estaremos mejor, gracias a Carlos Urzúa, Gerardo Esquivel y Arturo Herrera en la Secretaría de Hacienda. Eso habrá que verlo, espero con ansias que de verdad estemos bien, de lo contrario, viviremos en un país en el que su próximo mandatario consultará de “oquis” a los ciudadanos sobre las obras y anteproyectos.

Tercer Tercio

Con la cancelación del NAIM que, por cierto, su costo será de hasta 150 mil mdp, entonces ¿Quién manda, el pueblo de México o el próximo líder del poder ejecutivo? Todavía no son gobierno y vean en las que se andan metiendo. Yo le recordaría al presidente electo sus palabras en campaña “El pueblo pone, el pueblo quita”.

@heber _GH

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