México: ¿tercer país seguro?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 12 de junio 2019. México: ¿tercer país seguro?: Durante largo tiempo en el corto periodo de la administración de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard guardó el perfil más bajo posible, hoy, como súper secretario, Ebrard asumió funciones de gobernanza y tomó el liderazgo en la formulación de la estrategia a seguir. López Obrador lo está respaldando y le ha dado toda la fuerza para que cumpla lo prometido…

 

Rayuela

“Si Lozoya contara todo lo que sabe, decenas de cabezas rodarían por el efecto dominó”.

 

Emilio Lozoya suma siete amparos desde 2017 para evitar citas ante un juez o, de plano, ser detenido

Redacción, SinEmbargo: “El 25 de enero de 2017, Pemex informó que había presentado una denuncia ante la entonces PGR contra quien resultara responsable en México de posibles actos de corrupción en Pemex relacionado con el caso Odebrecht. Y en México todo apuntaba a Emilio Lozoya Austin.  El 9 octubre de 2017, el ex director de Pemex se amparó en contra de la investigación que había abierto la Fepade, por el presunto financiamiento de la constructora a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto. Fue el 15 de agosto de 2017 en que la hoy extinta PGR citó a comparecer al ex funcionario por el caso. Dos días después, el 17 de agosto de 2017, el abogado de Lozoya afirmó que su cliente había acudido a comparecer –aunque ese día nadie lo vio entrar ni salir de la PGR–, que se había reservado su derecho a declarar y pidió conocer la carpeta de investigación por el caso Odebrecht. “Mi conciencia está tranquila, aquí estoy”, dijo entonces el ex funcionario. Ahora, cuando un nuevo Gobierno lo investiga, decidió no cumplir con el requerimiento de presentarse ante el juez, pese a que está amparado, porque “no hay condiciones ni garantías” para hacerlo”.

 

¿Es posible construir una frontera sur que sirva a México más que a Trump?

La frontera sur de México es todo lo contrario que la frontera norte. Abajo predomina el color verde y el agua es abundante. La presencia del Estado mexicano es intermitente. No hay grandes cadenas de restaurantes ni una vibrante cultura de frontera. Hace falta infraestructura y se echan de menos grandes centros de población. La línea que nos separa de Guatemala y Belice tiene 800 kilómetros. Se dice que esta frontera es porosa porque somos dados a los eufemismos. La realidad es que la frontera sólo existe a plenitud en los mapas. Hay alrededor de 400 cruces ilegales desde Guatemala hasta México. Por ahí pasan casi libres coches, peatones, animales, bienes ilícitos y drogas. La frontera sur se distingue de la frontera norte, también, por la poca atención que nos ha merecido. La obsesión con la línea del norte contrasta con la indiferencia hacia la del sur: ésa es una preocupación para Guatemala y otros países de América Central… incluso una obsesión para Trump. Para México es otra cosa: una parte del territorio que no ha cabido bien en ninguna política pública. No funcionan plenamente la seguridad ni la política social, pero florece una actividad económica donde uno de los mejores negocios es el contrabando. Entre el 2014 y 2018, más de 1,000 personas diarias, en promedio, entraron por algunos de esos 400 pasos ilegales, rumbo a Estados Unidos. Los números se conocen por las detenciones que realizaron las autoridades estadounidenses, pero México carece de registros sobre las personas que atravesaron desde el sur nuestro territorio, ¿quiénes son?, ¿cuánto tiempo duraron en México?, ¿qué hicieron aquí?, ¿tienen profesión u oficio?, ¿tienen antecedentes penales? Los números se dispararon desde octubre del 2018. El alza se detonó, entre otras cosas, por una crisis política y económica en Honduras, vinculada a la caída del precio del café. Desde marzo del 2019, son más de 103,000 detenidos en la frontera sur de Estados Unidos, de los cuales 15% son mexicanos. En mayo, se alcanzó un récord absoluto; 144,278 personas detenidas. Este número, más algunas imágenes en Fox News provocaron la ira de Donald Trump y sentaron las bases para la amenaza de los aranceles. El gobierno mexicano tiene 45 días para dar pruebas a Trump de que está haciendo algo efectivo para resolver la crisis. Está claro que resolver quiere decir: hacerlo en los términos que Estados Unidos decida. Es contrario a derecho y atenta contra nuestra dignidad, pero no es el fin del mundo. Quizá, en esta exigencia externa, haya una oportunidad para hacer algo que nunca habíamos hecho: tener una frontera sur que funcione y sea ejemplar. Eficiente para el comercio, segura contra el crimen e inteligente para resolver situaciones humanitarias. No será fácil lograrlo. Cuesta mucho dinero y estamos contra reloj, con una pistola comercial en la cabeza. Seamos honestos: Hablamos de la frontera sur porque el señor Trump nos obligó a hacerlo”.

 

El vicepresidente Ebrard

Raymundo Rivapalacio, El Financiero: “Durante largo tiempo en el corto periodo de la administración de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard guardó el perfil más bajo posible. “Quiere cuidarse de intrigas y no quiere exponerse”, admitía uno de sus colaboradores en el entendido de que aún desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, era una de las figuras presidenciables en el horizonte. Las agresiones del presidente Donald Trump orillaron a Ebrard a dar la cara. López Obrador lo mandó a ser la voz que enfrentara a Trump y, al mismo tiempo, quien evitara entrar en conflicto con él. En ese momento, no se imaginaban que en vísperas de iniciar su campaña por la reelección, iba a retomar como tema la migración, utilizando los aranceles como arma política. López Obrador despachó a Ebrard a Washington para evitar la guerra comercial, para lo cual se comprometió a acuerdos por fuera de su jurisdicción. Los aranceles se pospusieron, pero quedaron condicionados a que, en 45 días, el acuerdo para reducir el flujo de migrantes centroamericanos que quieren ir a Estados Unidos, tiene que reducirse de manera “dramática”. ¿Cómo hacer que Ebrard cumpla lo ofrecido personalmente a Trump? López Obrador lo solucionó el lunes por la mañana: lo nombraría coordinador de un grupo especial para cumplir con los acuerdos sobre migración. El Presidente comunicó al gabinete por la tarde en Palacio Nacional, lo que por la mañana había definido con su kitchen cabinet, donde estaba el canciller, cómo se integraría la coordinación de cinco grupos, y las personas que serían responsables de cada uno de ellos. Bajo este esquema, Ebrard tendrá atribuciones sobre tres secretarías de Estado, además de la que él encabeza: Seguridad Pública, que aportará dos cabezas de grupo, la de la Guardia Nacional, y la de la administración federal de cárceles, que supervisará al Instituto Nacional de Migración; Trabajo y Previsión Social, que deberá de instrumentar programas de trabajo temporal para los migrantes centroamericanos que esperen la resolución sobre su petición de asilo en Estados Unidos en 11 puntos fronterizos mexicanos; y Bienestar Social, que tendrá que desarrollar un plan para que aquellos que se queden en México tengan salud, educación, empleo y vivienda definitiva. La alineación de todos esos esfuerzos sería muy difícil de lograr sin una cabeza que esté por encima coordinándolos. La designación de Ebrard al frente, en el tema de mayor preocupación para López Obrador por las consecuencias económicas que significaría un conflicto con Estados Unidos, fue la solución que se encontró. Su nombramiento responde a la lógica de López Obrador de tomar decisiones transversales y recargar el trabajo no necesariamente en quien es responsable de ello, sino en quien le da mejores resultados. Sin embargo, en los hechos las atribuciones que le otorgó lo convierten no sólo en un supersecretario, por influencia y relevancia, sino con funciones de vicepresidente que van más allá de las protocolares. (…) Ebrard asumió funciones de gobernanza y tomó el liderazgo en la formulación de la estrategia a seguir. López Obrador lo está respaldando y le ha dado toda la fuerza para que cumpla lo prometido. Es una buena noticia para el vicepresidente de facto, pero también una mala. Si no funciona su estrategia, saldrá derrotado y debilitado. El ‘24 se alejaría, junto con sus aspiraciones presidencialistas que quedarían francamente mermadas”.

 

¿No agachar más la cabeza ante Trump?

Julio Astillero, La Jornada: “La prudencia es una cosa, pero ya no podemos agachar más la cabeza. Trump está enfermo (…) México tiene dignidad: ya no debemos agachar la cabeza; ya no, dice con énfasis el sacerdote católico y defensor de migrantes y derechos humanos Alejandro Solalinde, luego de declararse absolutamente convencido de que la Guardia Nacional no podrá frenar el flujo de migrantes que desde el sur mexicano buscarán alcanzar suelo estadunidense. Los cárteles de la trata de personas, entre los que incluye de manera destacada a los agentes del Instituto Nacional de Migración, simplemente encarecerán el costo del traslado de extranjeros del sur al norte y habrá más violencia y dolor para los viajeros, pero no se le podrán entregar buenas cuentas a Washington, vaticina el cura que el sábado recién pasado pronunció un discurso en Tijuana ante el presidente López Obrador. A los elementos de la Guardia Nacional, asegura, los migrantes se les colarán bajo los pies. Junto con el doctor Javier Urbano, catedrático de la Universidad Iberoamericana especializado en asuntos de migrantes, el sacerdote Solalinde criticó a fondo el funcionamiento de la Secretaría de Gobernación, en especial por cuanto hace al subsecretario Alejandro Encinas, y del Instituto Nacional de Migración, dirigido por un académico que ha sido un fracaso como servidor público, Tonatiuh Guillén. En realidad, señalaron Solalinde y Urbano en un programa de Radio Centro, a cargo de un tecleador astillado (https://bit.ly/2F4f1Mt), la carencia de una política migratoria sustentada, democráticamente apoyada y eficazmente aplicada ha provocado las condiciones queha aprovechado la administración Trump para presionar y doblegar a México. Solalinde sostiene que, en el fondo, el argumento de los aranceles y lo migratorio es una treta de Trump para golpear y pretender frenar el proyecto, que el sacerdote considera revolucionario, de López Obrador. Y, por ello, convoca a un diálogo abierto y sincero en el que participen todas las organizaciones de la sociedad civil, activistas y defensores de migrantes con el Presidente de la República, para impulsar nuevas formas de organización gubernamental sobre el tema, y así preparar el momento cercano (en menos de 45 días) en que Trump podría reactivar la amenaza de los aranceles ante los malos resultados del muro militar pretendido en el sur de México. El doctor Urbano consideró que el Presidente mexicano debería hacer cuando menos lo siguiente: “Primero: una narrativa distinta; no jugar al vínculo con Estados Unidos; decir ‘reconocemos la dependencia’, pero si nosotros no tenemos una personalidad propia, seguiremos dependientes. Segundo: juntarse con Centroamérica, dialogar y establecer mecanismos de cooperación con esta región; eso nos genera una narrativa regional, no digo que Estados Unidos se vaya a espantar, pero sí que va a pensarlo, y tercero, que veamos que tenemos también herramientas, como las instancias internacionales, pero parece que hay miedo a denunciar en esos foros internacionales lo que está pasando”. En específico, Solalinde y Urbano estiman indispensable que AMLO vaya a la reunión del G-20. Los señalamientos anteriores tienen especial importancia a la luz del tragicómico enredo que se ha ido produciendo respecto a acuerdos expresos y secretos, cláusulas supuestamente comprometedoras para México mostradas en un papel (una suerte de bulo o fake news) por Donald Trump, explicaciones a medias dadas por Marcelo Ebrard (convertido en virtual jefe del gabinete obradorista, ya apropiado de funciones estratégicas de la muy doméstica secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero) y la tajante realidad de que en 45 días México deberá entregar a la Casa Blanca resultados de control migratorio que parecen de difícil consecución ante un presidente de Estados Unidos que está decidido a blandir una y otra vez la espada artera del amago con aranceles que podrían desquiciar a la economía mexicana”.

 

México: ¿tercer país seguro?

Leo Zuckermann, Excélsior: “Con su atinado análisis y la buena información que consigue, Jorge G. Castañeda fue el primero que, desde el año pasado, alertó sobre la intención de Estados Unidos de obligar a México a convertirse en “tercer país seguro”. No le prestamos mucha atención porque estábamos concentrados en la elección presidencial, el triunfo de AMLO y su virtual toma de posesión desde julio de 2018. Hoy, sin embargo, es uno de los temas centrales de la agenda nacional. México insiste en que todavía no ha accedido a esta figura jurídica como parte de los acuerdos firmados con Estados Unidos en días pasados. Trump, por su parte, es lo que quiere. Todo el circo que está montando está encaminado a esa dirección. La figura del “tercer país” es una cosa muy seria. Lo define, con muchos enredos, un documento del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Si México acepta convertirse en “país seguro”, los centroamericanos, cubanos, africanos o asiáticos que quisieran solicitar asilo en Estados Unidos, podrían venir a México, pedirlo aquí y permanecer en nuestro país. Como parte de un acuerdo bilateral y de la legislación internacional vigente, México se responsabilizaría de los refugiados. El Estado estaría obligado a proveerles protección, una estancia legal de acuerdo a ciertas normativas internacionales y el “acceso a medios de subsistencia suficientes para mantener un nivel de vida adecuado”, además de “medidas para permitir un logro progresivo a la autosuficiencia”. “La persona debe tener acceso a un procedimiento de asilo justo y eficiente y estar autorizada a permanecer en el país [en este caso, México], hasta tanto sea emitida una resolución final negativa de la petición del solicitante de asilo de la protección de los refugiados”. Si entiendo bien, nuestro país podría aceptarlos o deportarlos a sus países de origen. Luego entonces, con este esquema, la responsabilidad de los migrantes se la quedaría México. Dos preguntas saltan de inmediato. Primera: ¿tiene México los recursos para, de repente, recibir y proteger, de acuerdo a estándares internacionales, a miles de refugiados? Si de por sí hay desabasto de medicinas en los hospitales públicos, imaginemos la carga fiscal que representaría las provisiones para aún más personas. Segunda: ¿puede México considerarse un “país seguro” para refugiados de otros países cuando los propios mexicanos ni siquiera nos sentimos del todo seguros en nuestro territorio? Una cosa es que Austria, con bajos niveles de inseguridad, actúe como “tercer país seguro” para los migrantes que quieren ir a Alemania y otra que México haga lo propio para Estados Unidos”.

 

Los acuerdos ya no tan secretos

Jorge G. Castañeda: “A reserva de que Donald Trump nos entregue unas nuevas revelaciones mañana, o que el gobierno de López Obrador se anime a contar todo lo que aconteció, disponemos de algunos elementos adicionales para evaluar el acuerdo suscrito entre ambos presidentes el sábado anterior en Washington. Para empezar, todo sugiere que se trató de un convenio interino. La verdadera sustancia involucrada es aquella que entrará en vigor dentro de 45 días, a partir del 8 de junio, si es que las métricas impuestas por Estados Unidos no se cumplen. Existen dos tipos de métricas: las del sur y las del norte. En el norte se trata de cuántos centroamericanos nos devuelven: muchos más que los 250 diarios en semanas recientes, en tres cruces fronterizos, para alcanzar hasta 1,000 diarios en once puntos fronterizos. En el sur, cuántos deportamos, cuántos detenemos y, sobre todo, cuántos llegan al norte procedentes del sur. Según The Washington Post –obvio, para enterarnos de lo que sucedió es necesario revisar la prensa de Estados Unidos; en esta materia, la de México no puede– los mexicanos plantearon una reducción de 144 mil detenidos en mayo a 60 mil en octubre. Asimismo, se trataría de pasar de 700 detenciones de centroamericanos en el sur, hasta 2,000 diarios en los próximos meses, para reducir a la mitad la llegada a la frontera norte. México también se comprometió, según un alto funcionario norteamericano citado por el WP, a aumentar el patrullaje y las detenciones de su lado de la frontera norte, algo que nunca se había hecho. En cuanto al acuerdo de tercer país seguro, tanto el propio Ebrard como el vicepresidente Pence y los documentos secretos (que según los mexicanos no existen) divulgados por Trump y por los medios norteamericanos, las cosas ya están más claras. Si en 45 días no baja la cifra de detenidos en la frontera de México con Estados Unidos, entraría en vigor, 45 días más tarde, lo que eufemísticamente llaman ahora primer país de asilo, o los aranceles. Ebrard dice que ya no habría aranceles, pero Trump, Pompeo y los documentos, que sí. Este convenio, de acuerdo con la hábil y mentirosa maniobra de Ebrard, tendría que ser aprobado por el Senado en México. Non en vero, ma è ben trovato. ¿En qué consiste un acuerdo de primer país de asilo? En lo que comentamos aquí hace una semana. Los africanos tendrían que pedir asilo en Brasil; los cubanos y haitianos en Panamá y Nicaragua; los salvadoreños y hondureños en Guatemala; y los guatemaltecos en México. Con esta “vuelta” (en colombiano) se suprime el término “seguro”, que es objeto de burla. Resultaba que Guatemala y México serían países “seguros” para solicitantes de asilo, tesis que no pasa la prueba de la risa para cualquier mexicano y guatemalteco que se respetan. No son países seguros ni siquiera para sus propios ciudadanos. (…) Ahora bien, ¿resulta factible todo esto? No lo creo: me parece que les estamos tomando el pelo a los funcionarios de Trump. Los norteamericanos se muestran muy ilusionados con las “novedades” de las concesiones mexicanas, por ejemplo, despachar a 6 mil efectivos de la supuestamente existente Guardia Nacional. (…) Pero el engaño difícilmente puede durar. Les hemos tomado el pelo demasiadas veces, en ocasiones con su discreto conocimiento, en otras no. La gran pregunta es si no entramos ya en una era nueva de la relación de México con Estados Unidos, en la cual por primera vez desde los años veinte, asuntos fundamentales de la política interna mexicana se vuelven de la incumbencia de Washington. Hasta ahora los sucesivos gobiernos norteamericanos, desde Coolidge hasta Obama, dejaron en manos de los sucesivos gobiernos mexicanos la inmensa mayoría de los asuntos internos. La economía, no tanto: desde 1982 por lo menos. Lo demás, sí. En parte porque no la entendían, en parte porque suponían, con algo de razón, que “los bárbaros del sur” conocían mejor los vericuetos de sus idiosincrasias, en parte porque no importaba demasiado. Parece que ya no. Gran paradoja que quien lo haya aceptado se crea el heredero de Lázaro Cárdenas”.

 

Recorte al INE…

Templo Mayor, Reforma: “¡Qué bueno que ahora sí bajará el gasto electoral! Nomás que antes de sacar tijera de la austeridad, habría que echar mano del bisturí de la eficiencia, pues tratándose de la democracia es mucho lo que está en riesgo. Es decir, nadie podría oponerse a cortarles de manera drástica el dinero a los partidos y adelgazar la burocracia electoral. Pero de eso a cortar con la misma tijera la certeza de las elecciones, la confiabilidad del padrón y la fiscalización de las campañas, hay mucha diferencia. Y más cuando, hasta ahora, los recortes aplicados por la Cuarta Transformación han demostrado que sale más caro el ganso que las albóndigas”.

 

AMLO, de vuelta a la frontera con EU

Bajo Reserva, El Universal: “Nos dicen que el presidente Andrés Manuel López Obrador regresa este fin de semana a la frontera norte donde anunciará el presupuesto que su gobierno destinará a los estados de la región para enfrentar el fenómeno migratorio. El mandatario, nos dicen, quiere reforzar el plan que acordó su gobierno con Estados Unidos para bajar el flujo migratorio de Centroamérica con visitas a las entidades fronterizas. El viernes estará en Ojinaga, Chihuahua, donde aprovechará también para reforzar el programa que se pondrá en marcha en la zona”.

 

Umbral de dolor

Frentes Políticos, Excélsior: “Lo que ha sufrido Norelia Hernández en esta semana sólo ella lo sabe. La madre de Norberto Ronquillo aseguró que en el secuestro y asesinato de su hijo “no todo es culpa del gobierno”. Con una mesura inusual en medio de la tormenta, afirmó que “no podemos dejarle al gobierno todo. Como ciudadanos, como padres, cada quien en nuestra casa tenemos que hacer lo propio, las autoridades por más que hagan, si todos los niños del futuro vienen sin moral, lo van a seguir haciendo, sé que hay mucha negligencia, pero se pueden cambiar las cosas”, y añadió: “No oren por mí, porque yo estoy bien… oren por las personas que tienen lastimados sus corazones, por todas esas personas que piden dinero, que trabajan de una mala manera”. Justicia es lo mínimo que se merece. Y por favor, no politicemos el asunto”.

 

@loscabareteros

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