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La semana pasada pudimos escuchar en Durango a Yeidckol Polevnsky trazar línea sobre la forma en que MORENA va intentar configurar lo que será en un futuro un instituto político formal. Vaya reto, del que, es claro, aún no saben bien a bien los pasos a seguir y las dimensiones del trabajo que les espera. Sin embargo, lo que dejó claro, en primera instancia –como seguro sucede en otras entidades de la república- es la manera en que se van a fluir y procesar los mensajes en Durango a través de un dirigente estatal en la persona de Rosendo Salgado. Digamos que ratifica a Rosendo como el líder de MORENA en lo local.

Dos. Vino a apaciguar las diferentes manifestaciones, voces, e inquietudes de quienes están ya formando parte de este movimiento político y que, obviamente, comienzan a querer moverse por su cuenta. Es un claro mensaje a los ex-priístas, pero también a los petistas que de una u otra forma cada quien, desde su muy peculiar estilo y forma de hacer política, se asumen como los que aportaron más para el triunfo de MORENA. Veremos si esto resulta en los hechos, porque… –hablando de Rosendo- un liderazgo se construye y se gana con el tiempo, no se fabrica por decreto o generación espontánea.

Tres. Que no se equivoque nadie. Ni Yeidckol Polevnski y ni la cúpula de MORENA. Para muestra un botón. Deben estudiar muy bien lo sucedido con el PRD al aglutinar diversas corrientes, formas de pensar, liderazgos que inclusive son antagónicos y con intereses que, incluso, pueden minar desde el interior a un incipiente partido político. Dos cuestiones clave:

1) Desde un movimiento político con el sello de las demandas y agravios “añejos y específicos” que afectan a la ciudadanía, ¿Cómo formalizar un partido político?

2) ¿Qué tipo de partido van a ser al interior, con sus militantes, pero también, frente al presidente y su equipo de gobierno…? ¿Porristas, aplaudidores, contrapeso, vigilantes…?

Cuatro. La creación de Coordinadores Federales en las entidades del país que ha propuesto Andrés Manuel López Obrador (a decir de los detractores, es uno de los mayores riesgos de gobernanza para los próximos años –erróneamente, desde mi punto de vista-), no implica menguar la fuerza política de los gobernadores, sino enfocar, priorizar, encauzar el funcionamiento de los gobiernos, el desarrollo de proyectos de infraestructura y hasta el sistema de rendición de cuentas. Es atender las necesidades sociales, evitar el desvío, pero también, la caravana con sobrero ajeno. Es decir, que los recursos y programas no solo lleguen a la “gente del gobernador” y tampoco solo a “gente de los delegados”.

¿Quién puede defender el estado actual en relación a la forma en que se toman decisiones económico-políticas… incluidos gobiernos estatales, municipales y delegaciones…?

La burocratización de las delegaciones del gobierno federal, de los estados y municipios es ineficiente, poco clara y con alta dosis de corrupción y discrecionalidad. Punto. Las delegaciones se convirtieron en espacios de control político, de construcción de alianzas de secretarios de Estado y también espacios de corrupción. Eso está muy claro y lo que se plantea es algo distinto. Guste o no, es un cambio que nadie se atrevió a hacer. Ahí está Vicente Fox, Calderón y Peña, como ejemplos.

Todo esto aún no se puede juzgar como hecho consumado. Por supuesto que habrá resistencias. Esperemos y observemos cómo se van acomodando estos enroques.

La premisa de MORENA y de quienes forman parte de este movimiento a partir del mandato que les otorgó la ciudadanía en las urnas es que debe haber cambio. Un cambio que consiste, eso sí, en no olvidar que se deben resolver y atender los temas que a las comunidades y regiones más preocupan.

@leon_alvarez

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