¿Narcoprocuradores?: Perdones, sobornos…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 21 de noviembre de 2018. ¿Narcoprocuradores?: Medina Mora y Morales nunca habían sido señalados tan directamente por nadie como ahora por Garay. No habrá consecuencias para ellos en lo que resta del gobierno, pero en la siguiente administración las cosas pueden cambiar. Perdones, sobornos y excepciones… “No requerimos amnistía”: Claudia Ruiz Massieu

Rayuela

La serie del juicio en Nueva York apenas comienza, pero su éxito en taquilla parece garantizado más allá de verdades y mentiras.

¿Narcoprocuradores?

Raymundo Rivapalacio en El Financiero dice que: “El 2 de octubre de 2008 El Universal debía de haber publicado una investigación del reportero Francisco Gómez, donde revelaba que Miguel Colorado González y Fernando Rivera Hernández, coordinador general técnico y director general adjunto de la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas en Delincuencia Organizada, la entonces SIEDO, estaban en la nómina del Cártel del Pacífico. En la víspera se le pidió –quien esto escribe era el director editorial– que buscara la reacción de la PGR antes de publicarse la información. Alertado de lo que venía, el entonces procurador, Eduardo Medina Mora, le habló al presidente y director general de El Universal, Juan Francisco Ealy Ortiz, para pedirle que detuviera la publicación y le permitiera ver el expediente. Ealy Ortiz accedió. Durante un mes, pese a las objeciones de la dirección editorial, Medina Mora y la entonces jefa de la SIEDO, Maricela Morales, revisaron meticulosamente el expediente. Morales tomó notas sobre cada página, dato y testimonio, porque Medina Mora había acordado con Ealy Ortiz un periodo de gracia de un mes para, explicó, preparar el caso y presentárselo al presidente Felipe Calderón, que no sabía el grado de infiltración del narcotráfico en la PGR. Al mes, el vocero de Medina Mora, Fernando Castillo, le preguntó a uno de los editores del diario –hoy subdirector–, Carlos Benavides, con qué nombre podrían bautizar el caso. “Operación Limpieza”, respondió. (…) La publicación originó una purga en la SIEDO y el cese del director editorial ante las presiones de Medina Mora. El procurador quedó como un campeón contra la corrupción y Morales como una heroína, entregando expedientes de manera subrepticia a la Corte Federal del Distrito Sur de Texas sobre gobernadores tamaulipecos y políticos priistas, que dio también al equipo de transición del presidente electo, Enrique Peña Nieto. Medina Mora se convirtió en embajador en el Reino Unido en la última parte del gobierno de Calderón, después embajador peñista en Washington y en la actualidad, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Morales, que lo relevó en la PGR, fue al consulado en Milán. (…) Medina Mora y Morales nunca habían sido señalados tan directamente por nadie como ahora por Garay. No habrá consecuencias para ellos en lo que resta del gobierno, pero en la siguiente administración las cosas pueden cambiar. No sólo por lo que puede aportar Garay, sino por cómo, lo que surja en Brooklyn, podrá ir construyendo un juicio en México para que los hoy señalados se defiendan y aporten su verdad. La “Operación Limpieza”, revivirá pero bajo otros referentes”.

Perdones, sobornos y excepciones

En La Jornada, Julio Hernández López, escribe que: “Claudia Ruiz Massieu Salinas de Gortari se le atravesó a Andrés Manuel López Obrador en la ruta de levitación conceptual que en estas horas insiste en proclamar el inminente fin de la corrupción histórica y el irrevocable advenimiento de un perdón amplísimo y con absoluto efecto retroactivo para las pandillas que han saqueado al país: la presidenta del fideicomiso de liquidación de lo que fue una longeva empresa paraestatal, el Partido Revolucionario Institucional, ha dicho con aire entre retador y supuestamente inocente que ni ella ni sus presuntos dirigidos requieren de perdones y amnistías sino una recta aplicación de la justicia, pues, dijo, los priístas no pueden aplaudir que se busque de parte de una persona subvertir la ley. Vaya escena: López Obrador en abundante explicación […] de que no desea empantanarse en la búsqueda de castigo a las legiones de corruptos para los cuales no habría cárceles suficientes. Y, en la esquina contraria, rechazando regalos de impunidad, la representante formal de esas legiones, de esos pantanos”.

Morena y el arrebato de los medios públicos

Gabriel Sosa Platas, en SinEmbargo, escribe que: “En el Senado ya se encuentra la reforma que coloca en la esfera de la Secretaría de Gobernación (Segob) la provisión del “servicio de radiodifusión pública a nivel nacional”, lo que es totalmente inaceptable en un Estado democrático, y es contrario a los derechos de expresión e información y los estándares internacionales de derechos humanos. El Gobierno no debe controlar a los medios públicos. Hasta ayer por la tarde, la bancada de Morena parecía estar dispuesta a aprobar dicho cambio que se incluye en la minuta de reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, luego de su aprobación en la Cámara de Diputados. Para ello, este martes fueron convocadas las comisiones de Gobernación y de Estudios Legislativos. Hay prisa para aprobar el dictamen. El próximo Gobierno tiene el propósito de iniciar sus funciones con la nueva estructura. Desde la semana pasada, las voces de descontento por ese arrebato regulatorio se han incrementado. Ayer, una importante cantidad de organizaciones de la sociedad civil e instituciones académicas vinculadas a la comunicación y los derechos humanos, académicos, periodistas, especialistas, cineastas y artistas expresaron a través de un posicionamiento público, que “la participación de Segob en la regulación de los medios es una de las herencias más lamentables de un pasado antidemocrático y autoritario que debe de cambiar de inmediato”. Tienen razón, ya que además de otorgarle la facultad de “proveer” el servicio de radiodifusión pública, en la Segob se mantiene la atribución de supervisar y sancionar los contenidos en los medios de comunicación, cuando en los países desarrollados y democráticos esa labor corresponde al órgano regulador autónomo. ¿Cuál es la intención de conservar en una dependencia política la vigilancia de los contenidos y no en el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT)? ¿El interés público? Para nada”.

‘El Chapo’ y García Luna

Jorge G. Castañeda en El Financiero escribe que: “El juicio del Chapo Guzmán en Brooklyn ha generado ya una buena dosis de controversia, y algunas viñetas fascinantes de violencia, corrupción, cinismo y poder. Los cárteles de Sinaloa –ante todo–, del Pacífico y hasta del Golfo son señalados, descritos y desmenuzados. Pero también ha generado un dilema jurídico y lógico, sobre todo a partir de los testimonios de los testigos presentados por la Fiscalía Federal del Distrito del Este de Nueva York. Jesús El Rey Zambada, hermano del Mayo Zambada, segundo del Chapo o socio igualitario, ha rendido las declaraciones más controvertidas y escandalosas. Una destaca, hasta ahora, por su significado en México. El martes afirmó que entregó maletines que contenían casi diez millones de dólares (según algunas versiones, mucho más) en 2005, 2006 y 2007, a Genaro García Luna. Durante los primeros dos años mencionados, este era jefe de la Agencia Federal de Investigaciones con Fox; en 2007, el soborno le correspondió en calidad de secretario de Seguridad Pública de Calderón. Ya el abogado del Chapo, Jeffrey Lichtman, en su presentación inicial ante el jurado, sostuvo la semana pasada que el “verdadero jefe” de Sinaloa, El Mayo, transfirió varios millones de dólares a Calderón y a Peña Nieto, en distintos momentos. Ambos negaron haber recibido esa suma, o ninguna otra, de parte del acusado. Pero lo de García Luna es más complicado. Jesús Zambada no es un abogado. No es un testigo de cargo o protegido. Fue juzgado y sentenciado hace varios años, y probablemente va a pasar el resto de sus días en una cárcel en Estados Unidos. No hay delación premiada, o plea bargaining, en su caso. Hasta ahora, ha sido el testigo de mayor peso o jerarquía presentado por el DOJ contra El Chapo. En lo tocante a las acusaciones de homicidio, es el que más detalles ha ofrecido sobre el carácter sanguinario y desalmado de Guzmán Loera. El gobierno norteamericano lo necesita, y lo valora. (…) México desde luego va a mantenerse en lo dicho en 2012, y refrendado en 2018: el pacto de impunidad. Nadie toca a nadie. Probablemente Trump haga lo mismo. Pero quién sabe cuánto más cante Zambada, y qué dirán los testigos que siguen. Siempre estuve a favor de la extradición del Chapo a Estados Unidos, justamente por esto. Jamás habría sucedido algo por el estilo en México”.

Plan de seguridad: no es ideal, pero puede funcionar

Viridiana Ríos, en Excélsior escribe sobre la Guardia Nacional: “Esta semana nos enteramos de que la policía tendrá un carácter militar. Con el Ejército estando en el ojo del huracán por torturar y violar derechos humanos, el plan suena a que la idea de “paz y amnistía” de López Obrador se fue a la basura. Comprendo que muchas personas estén en contra de la medida. ¡Cómo no estarlo con los resultados que hemos tenido hasta ahora! Sin embargo, no comparto el absoluto rechazo al plan de seguridad de López Obrador. Por el contrario, me parece que una buena implementación de la propuesta puede llevar a reducir la violencia de forma contundente. Digo esto porque no creo que exista “evidencia contundente” (como algunos han mencionado) de que la militarización haya sido la causa de los incrementos en violencia de 2007 a la fecha. La razón por la cual la violencia se incrementó de 2007 a 2011 fue por “la estrategia” que siguió el gobierno federal, no porque se implementó con las Fuerzas Armadas. Es decir, si la misma estrategia se hubiera implementado con policías locales profesionalizados, el resultado habría sido el mismo. El problema por el que la violencia se detonó en 2007 fue porque Felipe Calderón pensó que atrapando o matando a los líderes de los cárteles de la droga, los criminales quedarían debilitados y disminuiría su intención de controlar la política local. Recuérdese que la razón por la cual Calderón decidió comenzar su lucha contra el narco con la Operación Conjunta Michoacán fue porque el entonces gobernador del estado, Lázaro Cárdenas Batel, le comentó que el crimen organizado ya estaba controlando muchos municipios de la entidad. Calderón estuvo equivocado. No contó con que, al decapitar a un cártel, los criminales se reorganizarían rápidamente en facciones más pequeñas, que se confrontarían entre sí para ganar el control del territorio. De hecho, la primera fuerte ola de violencia en México se inició luego de que la Sedena capturara a Alfredo Beltrán Leyva, porque ello desestabilizó el Cártel del Pacífico. (…) Expertos en el tema, como Fernando Escalante y Eduardo Guerrero, lo explican claramente cuando dicen que fueron “los arrestos y los abatimientos criminales” los que crearon el repunte de la violencia, porque deterioraron la forma en la que tradicionalmente se organizaban los mercados ilegales e informales. (…) si bien el plan de López Obrador no parece ir en la dirección que todos hubiéramos esperado (más policías, menos militares), lo más crítico no es quiénes serán los mandos operativos de la Guardia Nacional, sino qué estrategia utilizarán para reducir el crimen. Ante ello quedan más preguntas que respuestas”.

AMLO: ejército = acertijo

En El Universal, Ricardo Rocha, reflexiona acerca del anuncio que hizo en días pasados López Obrador respecto a que mantendrá a las fuerzas armadas en las calles: “¿cómo será la relación entre el Ejército mexicano y el Presidente de la República? Ni más, ni menos. Con todo lo que implica para la estabilidad de la nación. Por lo pronto, el panorama se ve extraordinariamente complejo. Durante años, Andrés Manuel López Obrador y los suyos han venido estigmatizando a las Fuerzas Armadas como represoras del pueblo bueno. Ahora, en un viaje brutal al otro extremo del péndulo, recurren a ellas como el único instrumento posible para la pacificación del país […] Para agravar las tensiones, la cancelación del aeropuerto en Texcoco ha significado también un hecho que poco miramos: la reducción operativa de una base emblemática de la Fuerza Aérea Mexicana. Y es que, aunque el gobierno entrante no lo ha reconocido, resulta impensable montar un aeropuerto civil de gran escala sobre una base militar. ¿O a alguien se le ocurre que las líneas aéreas acepten volar alternando con aviones armados, aunque como dice el inefable señor Rioboó, éstos se repelen solitos? Por todo ello y más, ha conmocionado a buena parte del país el anuncio de que el Plan Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024 estará basado en una Guardia Nacional con hasta 150 mil efectivos que habrá de integrarse hasta el 2021. Esto, como el elemento crucial de una estrategia de ocho puntos, que incluye algunos tan encomiables como: la erradicación de la corrupción; garantía de empleo, educación y salud; respeto a derechos humanos y la reformulación del combate a las drogas. Los voceros oficiosos han insistido en que esta nueva y sorprendente Guardia Nacional estará bajo el mando del secretario de la Defensa y conformada por elementos de las Policías Militar, Naval y Federal. Pero soldados al fin y al cabo. Por eso hoy una palabra domina el horizonte: militarización. Y una inquietud ronda nuestras cabezas: ¿se impondrán a sí mismos su proverbial disciplina o emergerán de su vientre los sapos que se han visto obligados a tragarse?”.

Vencer la corrupción

Una de las claves de la victoria de Andrés Manuel López Obrador fue su promesa de combatir la corrupción, misma que llenó de esperanza a los mexicanos con que las cosas van a cambiar. En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “Andrés Manuel López Obrador ganó la elección de este 2018 porque supo promover la idea de que él representaba la mejor opción en la lucha contra la corrupción. Todos los candidatos afirmaban que la combatirían, pero los electores pensaron que solo él podía cumplir […] Fue tan grande la expectativa generada por las promesas de campaña que el riesgo de decepción ahora se vuelve enorme. No tengo dudas de la honestidad personal de Andrés Manuel, pero su visión de la corrupción es muy parcial, mientras que las medidas que ha anunciado para combatirla no solo no le harán mella sino que podrían agravarla. El Presidente electo ha impulsado una serie de acciones que ni siquiera parecen entender la naturaleza de la corrupción. El que el futuro Presidente se baje el sueldo a la mitad no lo hace ni más ni menos corrupto que sus predecesores […] López Obrador ha dicho que él combatirá la corrupción con el ejemplo. La experiencia nos dice, sin embargo, que la forma real de reducir esta conducta es a través de buenas prácticas, como sancionar a las empresas y a los funcionarios que cometan actos ilícitos o como otorgar contratos gubernamentales solamente a través de licitaciones públicas y transparentes. Ningún Presidente, por honesto que haya sido, ni siquiera Benito Juárez, eliminó la corrupción solo con su ejemplo. Los países del mundo que han tenido éxito en la lucha contra la corrupción lo han logrado por medio de buenas prácticas institucionales, las cuales acotan las decisiones discrecionales de todos los funcionarios, empezando por el gobernante”.

Un ‘crimen de Estado’ a la medida

En Milenio, Carlos Marín, escribe acerca de la liberación de tres involucrados confesos en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa: “la juez Martha Georgina Comte Villalobos reconoce que su decisivo fallo para que salieran de la cárcel victimarios confesos de los 43 de Ayotzinapa no quiere decir que los hechos no hayan sucedido como los narró la PGR (la célebre verdad histórica), sino que el Ministerio Público de la Federación no pudo comprobar lícitamente que así ocurrieran. ¡Gulp! O sea que lo que menos importa es lo acontecido y que el Juzgado Primero de Distrito de Procesos Penales Federales, con sede en Matamoros (en el narcosantuario de Tamaulipas), consideró de la mayor trascendencia algo así como deficiencias o insuficiencias en… el papeleo […] la juzgadora consideró que faltaron elementos de prueba, como lo había hecho ya otro tribunal asentado en la misma narcoentidad que desechó las declaraciones de ‘El Pato’, ‘El Jona’ y ‘El Chereje’ […] ¿Qué sentirán y pensarán los padres, madres, hermanos y demás familiares de quienes fueron asesinados y sus cuerpos quemados hasta la carbonización en el basurero de Cocula? La juez Comte no tomó en cuenta las nuevas pruebas (supervinientes, les llaman) ofrecidas por el Ministerio Público de la Federación, aun cuando con éstas habría sido posible comprobar, sin lugar a la menor duda, tiempo, modo y lugar de los imputados acusados de secuestro de los normalistas. Y no la aceptó, apoyándose en la argucia de que no tendrían valor alguno porque los homicidas (no sobra subrayar: confesos) no habían aportado alguna coartada para refutar esas evidencias, aun cuando existen jurisprudencias y criterios judiciales que contravienen la artimaña esgrimida por ella. Mediante la reclasificación del delito de secuestro a desaparición forzada, lo que se está logrando es perdonarle ese crimen a los victimarios civiles y dejar abierta la puerta para satisfacer a quienes vienen ansiando la fabricación de un redituable ‘crimen de Estado’”.

El mundo bizarro de la 4ª Transformación

En Excélsior, Francisco Garfías, escribe que: “ahora es el Partido Acción Nacional el que toma tribunas, abandona las sesiones, despliega mantas, critica la ‘militarización’ de la lucha contra el crimen organizado, cuestiona al próximo gobierno. Se asume como oposición dura. El Partido Revolucionario Institucional está agazapado. Le hace el juego a Morena. Sus posturas están más cerca de López Obrador que de la oposición. Sus diputados no abandonan el salón de sesiones ni por equivocación. Ni siquiera cuando se aprobó la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal, que otorga un montón de facultades a los ‘superdelegados’ de Morena en detrimento de los gobernadores. Sus senadores apenas se ven. Mantienen la cabeza agachada. A los guindas les toca defender al gobierno; modificar la Constitución para legalizar la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles para realizar labores propias de la policía. Pero también aplaudir al Presidente electo, camuflar sus errores y esperar línea para alzar el dedo. Yo no me trago el cuento de que Monreal se fue por la libre en lo de la eliminación de las comisiones de los bancos. El zacatecano es uno de los que mejor conoce al tabasqueño. Sabe que no admite que nadie se brinque las trancas. El que sí tragó sapos fue Ricardo. Del Partido de la Revolución Democrática no hay mucho que agregar. Quedó descolorido. Da lástima. Está condenado a desaparecer o, cuando mucho, a ser el PPS o el PARM del siglo XXI. Quiere jugar a la oposición. No le alcanza. Sus bases se mudaron a Morena atraídas por un programa de izquierda. No les gustó el panista Ricardo Anaya como su candidato presidencial. Les arrebataron el control de la Ciudad de México —su bastión— y las gubernaturas de Morelos y Tabasco. No cuentan en el Congreso federal. En la Cámara de Diputados local les queda algo más de presencia. Perdieron delegaciones. Un desastre. Quedan, eso sí, honrosas excepciones que están condenadas a irse a Morena o desaparecer. La 4ª Transformación trae a México de cabeza. Es el mundo bizarro. Todo al revés”.

Morena analiza cómo sacudirse a Monreal

En El Universal, Carlos Loret de Mola, escribe que: “en el partido del presidente electo López Obrador están realizando consultas legales y a sus estatutos para definir qué hacer con el coordinador de los senadores, Ricardo Monreal. Fuentes de primer nivel me aseguran que el controversial Monreal sí se fue por la libre […] que la iniciativa de ley para cancelar varias de ellas fue una ocurrencia que no consultó con nadie. Ni siquiera apareció en la agenda legislativa que presentaron los de Morena. Tampoco fue tema en ninguno de los tres encuentros que han tenido los legisladores morenistas con el presidente electo López Obrador. Y el asunto tuvo consecuencias: La primera fue económica. Se desplomó la bolsa y se disparó el dólar, pero lo peor fue que los mercados e inversionistas no creyeron al futuro secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, ni al futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, cuando salieron de emergencia a tratar de contener la debacle con el discurso de que no iba a suceder. La contuvieron, pero sólo poquito: el golpe central ya estaba dado. La segunda fue la reacción de Monreal ante el evidente jalón de orejas que le dieron López Obrador, Urzúa y hasta la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky. Lejos de recapacitar, se declaró en pie de guerra e incluso varios de los integrantes de la bancada de Morena en el Senado contaron que Monreal les dijo que Urzúa y Yeidckol andaban defendiendo a los ricos porque eran gente de dinero, y cosas así. El tema de qué hacer con Monreal se ha vuelto una de las prioridades en el partido. El problema es que los estatutos de Morena no son claros sobre los coordinadores de las bancadas legislativas. Según me informan estas fuentes bien enteradas, ya se realizaron consultas al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para definir una vía legal que pueda ser utilizada para remover a Monreal, aunque esta decisión no se ha tomado […] Esto, aclaro, es lo que está sucediendo dentro de Morena frente a los desplantes del coordinador de sus senadores. Falta ver qué es lo que está haciendo Ricardo Monreal para defenderse y atrincherarse, y saber qué tan popular es realmente al interior de su bancada frente a un posible ajuste instruido desde el partido. Porque una cosa es el duelo entre el partido y la bancada, y otra si interviene directamente el presidente electo”.

La inmensa “Roma” de Cuarón

En Milenio, Carlos Puig, escribe que: “ayer, el cineasta Alfonso Cuarón escribió esto en su cuenta de Twitter: ‘Quiero muchas más funciones en México, tenemos todas las salas que hemos podido conseguir que, tristemente, son 40. Para poner las cosas en perspectiva, en Polonia se exhibirá en 57 salas y en Corea del Sur en 50. ROMA está disponible a todas las salas que la quieran exhibir’ […] Cuarón anunció que las salas de la UNAM ya la exhibirán. Cosas de este México en el que vivo y, supongo, la modernidad o la ambición de alguien, la que creo es la mejor película mexicana en décadas, tal vez de la historia, se estrenará en un circuito alternativo de cuarenta y pico de salas. Si creo que alguien necesita dar explicaciones, pienso, por ejemplo, en Cinépolis y Cinemex. En unas semanas estará en Netflix para sus muchos suscriptores mexicanos y aunque es cierto que, en esta ocasión, la televisión no parece suficiente para disfrutar la proeza de Cuarón y compañía, la narrativa, la historia, ahí está. Y lo que verán los mexicanos es una historia que, ubicada en 1970 y 1971, de muchas maneras podría ubicarse el año pasado. El verdadero drama de Roma es cómo lo que cuenta, lo que sucede en esa casa, en esa familia, podría haber sucedido igual ayer en muchas casas. Retrato preciso de usos y costumbres de un México que no se va, porque los poderosos no han querido que se vaya, Roma es una película que, porque cuenta una vida ‘normal’, se convierte una reflexión poderosísima que nos señala a todos […] Qué joya de película. Corran a verla en el cine, en uno de los inteligentes cines que sí la pasarán”.

Narconovela

En Excélsior, la periodista Yuriria Sierra, escribe que: “hincado y con los brazos en la cabeza. El rostro, más que triste, derrotado. El hombre que hizo tratos con el Cártel de Cali y el de Medellín, el que sentó en la misma mesa a los Arellano Félix, Joaquín Guzmán Loera, Rafael Caro Quintero, Amado Carrillo Fuentes, Héctor Luis Palma Salazar y a Ernesto Fonseca. Ahí, en una terraza, con la mirada inquieta, buscando un último resquicio para un escape que se antoja casi imposible. Así se ve a Miguel Ángel Félix Gallardo sometido por Guillermo González Calderoni. De súbito llega la oportunidad: la promesa de revelaciones para ganar notoriedad y un maletín lleno de dólares. Es cuestión de segundos. La vida del comandante cambiaría. Lujos, muchos, todos. Y un ascenso garantizado. Cuánta información proveería a sus jefes en el gobierno y, al mismo tiempo, se pregunta cuánto dinero habrá en ese maletín que le ofrecen. Fue un segundo, la decisión se tomó y su vida cambió para siempre. Todo en un segundo. Sus bolsillos llenos y un criminal suelto. En un instante se corrompió. Son momentos de ficción basados en una realidad. Es el trance de alguno de los capítulos de ‘Narcos: México’, la serie de Netflix estrenada y disponible que narra los días, aquellos en que comenzó una guerra que, como la misma producción lo dice, aún no termina. Y vaya que a la ficción le gusta jugar a la realidad. O vaya que a la realidad le gusta rebasar a la ficción. El estreno de la serie de streaming, protagonizada por Diego Luna, coincide con el inicio del juicio de uno de los personajes de la misma: ‘El Chapo’, Joaquín Guzmán Loera. Y el proceso avanza con momentos que parecen guión cinematográfico… o de serie de televisión. Nombres e incendio. Eso es lo que, hasta hoy, ha generado lo que se vive en una corte en Nueva York. Ya se habló del expresidente Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto. Aquí lo escribimos, la mancha quedó, el objetivo se alcanzó. Estrategia penal exitosa: generó ruido. Pero se han escuchado otros señalamientos y personajes […] En el quinto día, Genaro García Luna, quien estuvo al frente de la extinta AFI y, posteriormente, fue secretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, fue mencionado como destinatario de, al menos, ocho millones de dólares que le habría entregado en mano el mismo Rey Zambada a cambio de protección. No hay, al momento, un desmentido del señalado. Quien sí negó haber formado parte de esta red de corrupción fue Gabriel Regino, quien, según la declaración del narcotraficante que hoy coopera con el gobierno estadunidense, recibió varios miles de dólares cuando era subsecretario de Seguridad Pública en el gobierno de AMLO en la Ciudad de México […] Y es que, aunque sí, incendiarias y escandalosas, las acusaciones tienen un objetivo: ser estrategia para hundir a quien es juzgado. ‘Usted sabe lo que es una telenovela?’, preguntó la defensa de El Chapo al Rey Zambada en una de las audiencias. Y es que, sin pruebas, todo queda en eso”.

Preocupación en la embajada de EU

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “si ya resultaba preocupante que desde mayo que se fue Roberta Jacobson Estados Unidos no hubiera nombrado a su nuevo embajador en México, más estresante resulta el reporte de que Christopher Landau suena para el cargo. Primero, porque carece de experiencia en el servicio exterior, y vaya que en tiempos de Donald Trump se requiere que los representantes diplomáticos de ambos países hilen muy finito para que la relación bilateral no acabe descosida por un tuitazo mañanero. Y, segundo, porque si de algo tiene fama Mr. Landau es de ser un fiero abogado litigante experto en armar y defender apelaciones desde hace más de dos décadas. Es decir, más que un conciliador, se trata de un “gallo de pelea” que se precia de haber llevado sus casos hasta la Suprema Corte de EU. Y, como ocurre con quien sería su jefe, no le gusta perder ni una. ¡Ufff!”.

Rebelión contra la ley de austeridad de AMLO

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “despacito, pian pianito, ha comenzado una revuelta de servidores públicos para contrarrestar legalmente el recorte a sus percepciones en 2019, con la entrada en vigor de la Ley de Remuneraciones. La estrategia jurídica, nos alertan, corre lo mismo por los órganos autónomos que en el Poder Judicial, donde intercambian información para defender sus derechos. Por lo pronto, nos comentan, habrá que estar atentos a la decisión que tome el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que tiene abiertos tres juicios de funcionarios inconformes. Fueron los magistrados del Tribunal Electoral de Querétaro, Martín Silva, Gabriela Nieto Castillo y Sergio Guerrero, quienes acudieron a impugnar el Tabulador de Remuneraciones del Gobierno del Estado, ajustado a la baja para que ningún funcionario pueda tener ingresos superiores a 108 mil pesos netos a partir de 2019, lo que les implicaría un recorte de 30 mil pesos. Toda una papa caliente, pues…”.

Ceremonia sin legisladores

En Milenio, Trascendió, asegura que: “este 20 de noviembre, a 108 años del inicio de la Revolución mexicana, por primera vez no asistieron los líderes de la Cámara de Diputados, del Senado ni de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni algún representante, a la ceremonia en la que por tradición se confieren condecoraciones y ascensos a integrantes de las fuerzas armadas en un acto de Estado. El presidente Enrique Peña Nieto encabezó el acto en Campo Marte, donde designó divisionarios a generales como José Luis Sánchez León, cuyo nombramiento se había atorado por el caso Tlatlaya, y Jens Pedro Lohmann Iturburu, entre otros. Ahí dio la bienvenida a integrantes del gabinete y ‘funcionarios’, agregados militares, pero, a diferencia de 2017, no hubo saludos para los mandos de las mesas directivas del Congreso, el jefe de Gobierno capitalino y el presidente de la Suprema Corte de Justicia”.

De frente

En Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “a diez días de tomar posesión, Andrés Manuel López Obrador concedió una entrevista a Ciro Gómez Leyva. Ante el ‘grave problema de inseguridad’, dijo, la Guardia Nacional va. ‘Que tengan confianza. Va porque lo necesitamos para garantizar la paz y la seguridad de los mexicanos’. Sobre la visita de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, confirmó: ‘Bienvenidos todos los gobernantes. La política nuestra es de respeto a los gobiernos y a los pueblos, una política de amistad con todos los gobiernos’. Y en la parte económica afirmó: ‘Con ahorros de 500 mil millones de pesos sí se puede’. Tranquilidad generaron sus palabras. La entrevista llevó a #AMLOenImagen a trending topic mundial. Hay confianza”.

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