Periodismo con libertad… ¿Cómo recibirá el mundo a AMLO?

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 05 de noviembre de 2018. Periodismo con libertad: A pesar de la vehemencia poselectoral, y más allá de las tolvaneras que se producen en Twitter y en las redes sociales en general, prevalece la convicción de que es necesario el ejercicio periodístico que critique con fundamento, que mantenga una honesta distancia del poder y que sea capaz de dar difusión a errores, distorsiones y retrocesos… ¿Cómo recibirá el mundo a AMLO? El señor de los mercados…

Rayuela

Ante falsos debates locales nada cuesta dejar de mirarse el ombligo y ver más lejos: Brasil, por ejemplo.

Crítica y poder 2018-2024: Periodismo con libertad

Julio Hernández López, en La Jornada: “La edición de la revista Proceso correspondiente a la semana en curso ha generado polémica a partir de los encabezados de su portada: El fantasma del fracaso, como principal, y AMLO se aísla, en el título secundario. Tales formulaciones tienen como sustento la entrevista que el reportero Álvaro Delgado hizo a Diego Valadés Ríos, un reconocido experto en constitucionalismo que ha ocupado las procuradurías de Justicia en el plano federal (al final de la administración de Carlos Salinas de Gortari) y en la capital del país (con Manuel Camacho como regente). (…) La entrevista a Valadés, sensata y atendible, a juicio del autor de estos teclazos astillados, busca advertir sobre los riesgos que corre el futuro gobierno lopezobradorista, construido con una alta carga de voluntad personal y aún sin el andamiaje institucional y de colectividad política bien organizada que requiere el tamaño de los cambios esperados. No es un ataque al político tabasqueño, pero sí un análisis de las debilidades y las fortalezas, con acento en éstas, de lo que puede suceder en la política mexicana del sexenio por iniciar, sobre todo si el equipo del tabasqueño, su gabinete y la fuerza de Morena, dominante del Congreso federal, no acompañan y apuntalan los esfuerzos del próximo presidente de la República. (…) El fondo de la discusión (más allá de especulaciones sobre sucesiones accionarias y perfiles políticos de herederos filiales) está en el papel que el periodismo crítico debe ejercer ante el nuevo poder presidencial, legitimado por un insólito volumen de votos y convertido en opción actualmente única de posibilidades de cambio (aunque sean leves y en circunstancias a veces contradictorias) de un sistema político y económico profundamente muy deteriorado. Para un segmento de los seguidores de AMLO la prensa crítica debe acompasarse con los planteamientos y las necesidades políticas del futuro gobierno. No asumir tal comportamiento significaría, bajo ese criterio, una suerte de traición y merecería fusilamiento cívico a partir de un juzgamiento sumario de presunta corrupción. Pero, a pesar de la vehemencia poselectoral, y más allá de las tolvaneras que se producen en Twitter y en las redes sociales en general, prevalece la convicción de que es necesario el ejercicio periodístico que critique con fundamento, que mantenga una honesta distancia del poder y que sea capaz de dar difusión a errores, distorsiones y retrocesos”.

¿Cómo recibirá el mundo a AMLO?

Luis Miguel González, escribe en El Economista que: “El próximo presidente mexicano gobernará en un periodo en el que es muy probable que haya una recesión mundial. Nadie duda que ésta llegará. Las quinielas tienen que ver con cuándo ocurrirá y dónde empezará. El consenso señala 2020 o 2021 como el momento más probable y apunta a Europa como el epicentro, pero no se descarta que la llama se encienda en un país emergente. Los planes de AMLO deberán tomar en cuenta un entorno internacional adverso porque México es un país muy vulnerable al ciclo económico mundial. La crisis del 2008 significó una caída de 6.7% en el PIB de México, la mayor en América Latina.  Este agujero en el PIB implicó un retroceso de cuatro años en las cifras de reducción de pobreza. The Economist tituló su penúltima entrega “The next recession”. El pesimismo se ha exacerbado por la tensión entre Estados Unidos y China y por los últimos datos de crecimiento de la Unión Europea. La economía del viejo continente se ha enfriado y parece encaminada a una nueva fase de estancamiento. Estados Unidos sigue creciendo a buen ritmo, pero esto es un arma de dos filos: el crecimiento robusto incrementa la posibilidad de que la Reserva Federal siga adelante con su política de alzas de tasas de interés y retiro de los estímulos monetarios. Mayores tasas en Estados Unidos traerán presiones para México y pondrán a prueba la fortaleza de las finanzas públicas. Una de las “ventanas” donde se verá esta presión es en el tipo de cambio del peso frente al dólar. La otra está en el Banco de México, que se verá obligado a aumentar tasas de interés para mantener “competitividad” frente a la Fed. Sin importar cuánto suban los réditos, cada aumento implica un mayor costo en el servicio de la deuda mexicana. Para 2019, según el diputado Ramírez Cuéllar, se tiene proyectado un total de 726,000 millones de pesos para ese rubro, 13% del presupuesto total. Cuando la Fed suba las tasas, impactará en el servicio de la deuda mexicana denominada en dólares. En el momento en el que Banxico haga lo propio, crecerá el costo del servicio de la deuda mexicana en pesos. ¿Cuánto crecerá el gasto financiero? Todo depende de la Fed, ellos tienen el botón rojo. Para México, habrá mayores costos, aunque no se contrate un dólar más en deuda nueva. Dedicar más recursos al servicio de la deuda implica menos dinero para proyectos que traerán crecimiento o apoyos para grupos vulnerables”.

El fin del mundo se asoma en Guadalajara

Jorge Zepeda Patterson, en SinEmbargo, escribe en que. “Para los que piensan que la cancelación de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México es poco menos que el fin del mundo y representa el anticipo de catástrofes e infamias que hundirán al país en la barbarie, les tengo algo en qué pensar. La noticia apenas mereció el fondo de una página de interiores en la prensa nacional, pero a mí me pareció una señal de que el infierno está en otro lado. Los ladrones han birlado 39 kilómetros de cable que alimenta el alumbrado público en el Periférico y otras vialidades de Guadalajara en lo que va del año. Una parte fue retirado directamente de los postes y otra de los brazos de alimentación de las luminarias; también se han robado 36 transformadores. Los delincuentes han desmontado las placas de acero que dividen los carriles aún cuando tales tareas habrían requerido herramientas y vehículos pesados. Ni las cámaras ni los rondines policiacos han servido para impedirlo. Unos días antes, un funcionario de la alcaldía declaró que se invertían 2 millones de pesos a la semana en promedio para repone el robo de cables en las escuelas de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Y desde luego no se trata de un fenómeno tapatío. El saqueo indiscriminado asume modalidades igualmente preocupantes en otras latitudes: perforación masiva de ductos de Pemex por los huachicoleros, descarrilamiento de trenes de carga por parte de comunidades, retenes de extorsión en caminos secundarios en la red de comunicaciones. En ocasiones el fenómeno tiene ribetes ridículos pero no menos preocupantes: esta semana un individuo fue detenido cuando arrastraba en un diablito una de las estatuas del Paseo de la Reforma, en Ciudad de México, que recién había desmontado. ¡A las 9 de la mañana! Si sumamos todos estos hechos terminamos por entender que está pasando algo más grave que un simple repunte de la inseguridad. El fenómeno me hace recordar un escenario más propio de una película de ciencia ficción distópica, en la que una devastación natural, un virus o una invasión alienígena provocan la desaparición del entramado institucional, del orden, del Estado. Parecería suicida que una sociedad con tantas carencias, con tanto por construir, pierda incluso lo poco que se ha avanzado por obra de miembros de la población a la que se intenta beneficiar. Los que descarrilan un tren provocan daños multimillonarios con tal de hacerse de unos sacos de arroz o frijol. El cable eléctrico vendido por kilo representa una fracción de los que cuesta comprar e instalar uno nuevo. El daño que causa un retén no es sólo ni principalmente el valor de lo que desvalijan a un viajero, sino la cancelación de esa ruta para muchos otros, a pesar de lo que costó construirla. El fondo de todo es la corrupción y su verdadera madre, la impunidad. Eso es lo que tienen en común los escenarios del fin del mundo llevados a la pantalla: la ausencia de autoridad, la necesidad de resolver el día a día de manera individual sin que importen las consecuencias para los otros. (…) Lo que está en juego va mucho más allá de un aeropuerto para presumir al mundo. El llamado de López Obrador a la austeridad puede parecer rústico y elemental, pero al menos intenta regresar al punto a partir del cual las cosas se descompusieron. Comencemos con los de arriba y veamos a donde nos lleva. Habría que estar conscientes de que si esto falla, la única alternativa a los descarriladores de trenes y desvalijadores del alumbrado es una dictadura. Y allí perdemos todos”.

Siete corporativos que imponen precios al país, pero que para el Gobierno “no son monopolios”

Efrén Flores, en SinEmbargo, escribe que: “América Móvil (64 por ciento en promedio), Bimbo (5), Cemex (52), Coca-Cola Femsa (73), Grupo México (77), Gruma (70) y Televisa (61 por ciento) acaparan sus respectivos mercados en México e incurrirían en prácticas monopólicas relativas. Estos siete corporativos, sin embargo, han sido prácticamente intocables en el sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto. Aunque estas empresas no son investigadas en la actualidad, su tamaño les da la capacidad potencial de imponer barreras comerciales, desplazar a la competencia y/o determinar los precios de los bienes y servicios, dijo a SinEmbargo el doctor en Economía de la UNAM, César Armando Salazar. Las siete compañías han sido señaladas de ejercer competencia desleal. Algunas han sido investigadas y sancionadas por el Gobierno federal. Otras juegan al monópoli con los mercados sin Ley o autoridad que las detenga. Pero en todo caso –según los datos– su dominio representa un riesgo para los bolsillos de los mexicanos”.

La maquinaria de Andrés Manuel

Raymundo Rivapalacio escribe que: “Al arrancar su gira de agradecimiento en Nayarit, a mediados de septiembre, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador dijo que por la difícil situación económica y social por la que atravesaba el país, “posiblemente” no podría cumplir con todas las promesas que hizo en campaña, a las cuales les invertiría “hasta donde nos alcance el presupuesto”. Aquella afirmación se modificó. El viernes dijo que todo lo prometido será cumplido, sin sorpresas presupuestales. Los expertos no saben cómo va a acomodar López Obrador sus promesas con lo constreñido del Presupuesto, pero esperarán a que presente su Paquete Económico para 2019, para ver los acomodos que logra hacer. Un borrador del Presupuesto al que se tuvo acceso, muestra en dónde aparecerá una sorpresa, no en términos presupuestales, sino cómo dentro de los acomodos empieza a construir un régimen de muy largo plazo. Al cruzar los egresos con los planes de la cuarta transformación, se puede apreciar que su base social recibirá recursos directos como nunca antes habían tenido, supervisados y controlados por 32 comisarios políticos en cada entidad y 16 representantes en cada alcaldía en la Ciudad de México, con lo cual podrá ir edificando una maquinaria política-electoral como no se ha visto en décadas –quizás nunca antes bajo el régimen político que estará vigente hasta el 30 de noviembre. De acuerdo con el borrador del Presupuesto, tendrá 12 programas sociales bandera, algunos ampliamente conocidos como el programa de la pensión aumentada para los adultos mayores y el programa de empleo para jóvenes, pero también agrícolas, forestales y educativos, que incluirá la construcción de cien universidades en las zonas marginadas del país, así como otros de empleo de mano de obra intensiva para la construcción del Tren Maya y de la refinería en Dos Bocas, Tabasco, para la que tiene presupuestado 50 mil millones de pesos. Los programas sociales recibirán de 300 mil a 324 mil millones de pesos anuales, entre 25 y 27 mil millones cada mes, según el borrador del Presupuesto, con lo cual casi incrementará en 400 por ciento el presupuesto anual de Prospera, el principal programa social del gobierno federal, que asciende a 82 mil millones de pesos. El dinero que entregará López Obrador será mediante transferencias electrónicas, lo que hará impoluto ese programa social en términos de política pública, pero sobre todo será un recurso que al no tener intermediario alguno, como es Prospera y los programas sociales que lo precedieron, no habrá ningún desvío. Cada peso que salga del Presupuesto llegará íntegro a cada beneficiario del padrón que será controlado y supervisado por los comisarios del gobierno federal, manejados desde Palacio Nacional por Gabriel García Hernández, quien será el coordinador general de Programas de Desarrollo. García Hernández, senador de Morena, fue secretario de Organización de ese partido –uno de los tres que integraban la nomenklatura al servicio de López Obrador–, responsable de haber creado, junto con los hijos del presidente electo, 60 mil comités territoriales y seccionales que operaron durante la campaña presidencial. (…) Lo más cercano que se recuerde de este tipo de división del país en capas, bajo el control del Ejecutivo, fue el Programa Nacional de Solidaridad, implementado por el gobierno del presidente Carlos Salinas a través de comités de Solidaridad con un delegado en cada entidad, mediante el cual se administraban los programas sociales, sin que el recurso pasara por el gobernador. (…) El Presupuesto incorpora la otra parte de la pinza para ese control: la reducción de los dineros para los partidos políticos. Al deshidratarlos bajo el argumento de la austeridad republicana, los dejará sin dinero para operar, e incluso para cubrir sus gastos diarios de administración. Los partidos de oposición, disminuidos en el voto y acotados por la disminución de las participaciones presupuestales, se convertirán en figuras testimoniales en el Congreso y el Senado, impotentes e incapaces de evitar el surgimiento de un gigante llamado Morena. El Presupuesto no ha sido terminado de afinar, como reconoció López Obrador, y está revisando los gastos de operación y subsidios para que existan los recursos necesarios para sus 12 programas bandera, cabezas de playa para un modelo de país que atienda discrecionalmente a las generaciones venideras que apuntalen su proyecto de muy largo plazo”.

El señor de los mercados

Antonio Navalón, en El Financiero, escribe que: “A la cuarta transformación y a su precursor, el Presidente electo, le debo muchas cosas. Entre ellas le debo haber terminado con el grave problema de bipolaridad en el que estaba viviendo. Yo creía que el mundo seguía siendo previsible, serio. Creía, entre otras cosas, que cuando uno convocaba una consulta debería tener un mínimo de rigor y seriedad, iluso de mí. Creía que había que seguir sacrificando los sueños del espejismo al mandato de la razón. Él, y no sólo él, sino también la generación que ahora mismo está gobernando o va a gobernar el mundo, me han dado una gran lección: nada es como yo creía. Por eso, el equivocado no es Trump, el equivocado soy yo. Por eso, no es que Bolsonaro haya ganado para sacar a Brasil de la larga y tenebrosa noche de los tiempos de dictadura militar, de los escuadrones de la muerte. Es que, sencillamente, no logramos entender que las sociedades ya se cansaron de tantas explicaciones teóricas. Desde ese punto de vista, es AMLO –el señor de los mercados–, Bolsonaro, Trump, Duterte, Orbán o Morawiecki los que anuncian los nuevos tiempos que estamos viviendo. Tiempos en los que lo único que no encaja es que todas estas revoluciones sociopolíticas tuvieron su ariete desde el Internet, pero ahora se caracterizan por lo mismo, todas olvidan que las redes sociales continúan. En ese sentido, estamos entrando en una nueva era y ellos no son los que están equivocados. No, somos nosotros, los hijos de un pasado superado por el fracaso de las instituciones, los que estamos equivocados. Estamos siendo invitados a la posibilidad de gobernar, simplemente, mas no en medio de la sinfonía de los proyectos, sino en medio del coro de los aullidos. Pensamos que la lógica económica, social y política seguiría teniendo vigencia en esta era, estábamos en lo incorrecto. Seguimos creyendo que la democracia, por sí misma y sin consecuencias, arreglará las cosas. Pero la realidad es que la democracia está en crisis. Y esta se debe, sencillamente, a que la gente, los pueblos del mundo, no solamente se han unido como sociedad internacional, sino que además han visto que los ejercicios democráticos lo único que han arreglado son los bolsillos de algunos cuantos, incrementando, consigo, el insulto intelectual y moral a esos mismos pueblos que son la razón de su existencia. Los pueblos no son los culpables porque a fin de cuentas las instituciones están hechas para servirles a ellos y no ellos a las instituciones. Además, los pueblos no tienen la obligación de sacrificar su sentimiento por la vigencia de Montesquieu. (…) Pero cuando uno tiene treinta millones de votos detrás de sí y una mayoría tan aplastante en el Senado, en el Congreso y en la mayoría de los congresos estatales, no tiene margen de actuación política, porque entonces, lo que dice y lo que piensa, se convierte en ley. (…) Y es que cuando Andrés Manuel López Obrador busca mandar un mensaje, que ni siquiera Lenin se atrevió a dar en sus primeros momentos, los mercados reaccionan motu proprio, no por la lógica del poder político. (…) Por eso, cuando el otro día vi al Presidente electo mirar a la cámara fijamente y explicar que llegó la hora de saber de verdad quién manda, comprendí que se estaba levantando un muro. Comprendí que se trataba de un muro verdadero, no como los que usan en los bancos y que se saltan continuamente, sino un muro moral entre el poder político y el poder económico. Comprendí que, para López Obrador, los mercados que pretenden limitar la soberanía política y mandar en los países, han dejado de ser una condicionante en la toma de decisiones. (…) Dicho esto: ¿quiénes son los mercados? ¿Quién es su padre, su madre, a quién obedecen o quién los elige? ¿Dónde está su razón moral para pretender meterse a dirigir la vida, nada menos económica, de las naciones? El 1 de julio lo que llegó a México fue una revolución –pacífica y emotiva hasta ahora. En cuanto a los resultados de esta primera afirmación de su presidencia y de su poder, sólo hay que saber cuánto le costará a México el hecho de que él sea el señor de los mercados”.

Cuando el Presidente pone etiquetas

Leo Zuckermann escribe en Excélsior que: “En todos los regímenes democráticos, a los gobernantes les molesta la crítica. Están en todo su derecho de criticar a sus críticos. Pero lo deben hacer con argumentos y datos. Son los más obligados a elevar y mejorar el debate público. Por el contrario, resulta vergonzoso y preocupante cuando los gobernantes se bajan al nivel más ramplón del insulto. Es el caso, me temo, de López Obrador. Le encanta poner etiquetas simplonas, hirientes y majaderas a las personas que no comulgan con sus ideas. Se cree muy chistoso. No lo es. No puede haber nada más vanidoso que un jefe de Estado que se cree dueño de la verdad con derecho de insultar, de pegarle etiquetas a quien se le pegue la gana. En un artículo memorable, Gabriel Zaid lo dijo muy bien: “Las personas que insultan suelen tener un repertorio limitado y repetitivo. No AMLO. Es un artista del insulto, del desprecio, de la descalificación. Su creatividad en el uso de adjetivos, apodos y latigazos de lexicógrafo llama la atención: Achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, arrogante, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, chachalaca, cínico, conservador, corruptos, corruptazo, deshonesto, desvergonzado, espurio, farsante, fichita, fifí, fracaso, fresa, gacetillero vendido, hablantín, hampones, hipócritas, huachicolero, ingratos, intolerante, ladrón, lambiscones, machuchón, mafiosillo, maiceado, majadero, malandrín, malandro, maleante, malhechor, mañoso, mapachada de angora, matraquero, me da risa, megacorrupto, mentirosillo, minoría rapaz, mirona profesional, monarca de moronga azul, mugre, ñoño, obnubilado, oportunista, paleros, pandilla de rufianes, parte del bandidaje, payaso de las cachetadas, pelele, pequeño faraón acomplejado, perversos, pillo, piltrafa moral, pirrurris, politiquero demagogo, ponzoñoso, ratero, reaccionario de abolengo, represor, reverendo ladrón, riquín, risa postiza, salinista, señoritingo, sepulcro blanqueado, simulador, siniestro, tapadera, tecnócratas neoporfiristas, ternurita, títere, traficante de influencias, traidorzuelo, vulgar, zopilote”. Ése era el AMLO candidato. Ahora es el Presidente electo de México. En unos días será nuestro jefe de gobierno y Estado. La noticia es que sigue siendo igualito: un rey del insulto. Continúa poniéndoles etiquetas a aquellos que odia. Sí, los odia porque sólo aquellos que odian hablan así. Es un político que medra con el odio. Que insulta para polarizar y ganar votos de los mexicanos que se sienten agraviados por diversas razones”.

Y la caravana hizo crisis

Carlos Puig, escribe lo siguiente: “Las muchas horas de caminata, las amenazas del crimen organizado, la colusión con esas organizaciones de muchas policías municipales, estatales y federales, las confusas y contradictorias acciones del gobierno federal presionado por Estados Unidos han creado una crisis que se veía venir. Varados en Veracruz, dispersos en carreteras controladas por delincuentes, las caravanas se alargan y ocupan varios estados del sur y comienzan a configurar una crisis humanitaria. El sábado en Tlatelolco pasé algunas horas en la Cumbre Mundial de Madres de Migrantes Desaparecidos, titánico esfuerzo del Movimiento Migrante Mesoamericano que fundó y dirige hace muchos años Marta Sánchez Soler. Algunas de las historias que ahí se escuchan: ¿Cuánto cuesta llegar de la frontera sur mexicana a una ciudad fronteriza estadunidense? Un lugar en un tráiler anda en unos 5 mil quinientos dólares —me cuentan—; después hay que pagar el cruce. En los cruces de Tamaulipas todo está traficado. Hasta los que caminan por los puentes para llegar con migración estadunidense tuvieron que pagar. Los traficantes controlan los accesos a los puentes, controlan los accesos al río. Ningún migrante puede llegar y echarse al Río Bravo para intentar cruzar, ahí están los traficantes. ¿El peor estado? Tamaulipas. Ahí ya no hay manera, todo lo controla el crimen organizado, las organizaciones de traficantes aliadas con alguno de los cárteles de tráfico de drogas, las carreteras y los caminos son suyos, después Veracruz. La caravana tiene éxito y suma personas porque, más allá de las motivaciones de su arranque, muchos migrantes la ven como una manera de llegar cerca de la frontera norte sin necesidad de pagar a traficantes y se van sumando. Eso quiere decir que estos éxodos son integrados, en su mayoría por los más pobres, los que no podrían nunca pagar los miles de dólares que necesitan para llegar a Estados Unidos. No hay un solo migrante que no hable mal de funcionarios del INM y de las policías que se topa en el camino. Los extorsionan, los maltratan, les roban. Ahora, la caravana ha hecho crisis. Y con eso ha exhibido al Estado mexicano”.

Y la mota va en México

Héctor Aguilar Camín, en Milenio, escribe que: “Con el otorgamiento de un quinto amparo a favor del cultivo y el uso recreativo de la mariguana, la Suprema Corte sentó jurisprudencia la semana pasada para que se legisle en ese sentido. El quinto amparo fue recibido con entusiasmo por la ministra en retiro Sánchez Cordero, quien, en su calidad de senadora y de inminente secretaria de Gobernación, fue un paso más allá: hasta el compromiso de legalización plena. «No podría ser de otra manera», dijo Sánchez Cordero. «Nosotros vamos caminando hacia allá, hacia precisamente la regularización del uso no solamente medicinal de la mariguana, sino del uso recreativo o recreacional de la mariguana. Nosotros vamos a caminar en la normativa que pueda implicar ya la producción, la comercialización y la distribución de la mariguana”. (Proceso, 1 noviembre 2018). A la canadiense. La mariguana es la menos dañina de las drogas conocidas. Su consumo no es inocuo. Es particularmente tóxico entre menores de edad, cuyo cerebro está en desarrollo, pero es absurdo ubicarla, por sus efectos médicos y sociales, en el lugar donde está: como par de las drogas más tóxicas y adictivas del mundo. La mariguana es menos tóxica y adictiva que el alcohol y el tabaco, drogas permitidas. Sus consecuencias médicas y sociales son también mucho menores. PUBLICIDAD inRead invented by Teads El mayor daño que la mariguana causa a la sociedad es haberla tratado como una sustancia de alto peligro. Esto ha producido en México una epidemia carcelaria. En su estudio sobre el tema, http://bit.ly/1kNIDRJ, Catalina Pérez Correa reunió datos impresionantes: Según la PGR, entre 2006 y 2014 fueron detenidas en México 156 mil personas por consumo de mariguana (pese a que el consumo no está prohibido, lo permite la Ley General de Salud, en dosis no mayores de 5 gramos). En 2013 fueron detenidos en la Ciudad de México 3 mil personas acusadas de delitos contra la salud, todas vinculadas a posesión o consumo de mariguana. La prohibición de la mariguana produce más daños, más infelicidad y a la larga más crímenes y más criminales que el consumo de la sustancia. Bienvenida, por eso, su legalización”.

@loscabareteros

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