Presupuesto 2019: los riesgos del optimismo…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del miércoles 19 de diciembre 2018. Presupuesto 2019: los riesgos del optimismo… Un presupuesto puede ser una fuente de motivación para los servidores públicos, pero ése no es su propósito principal. Se espera de él que sirva como carta de navegación a través de un territorio desconocido, que es el año próximo. Por eso, el presupuesto debe ser tan realista como sea posible. Ebrard: el secretario superpoderoso… La soportable inevitabilidad de Texcoco.

Rayuela

Priístas, panistas y asociados tienen muy flaca memoria. Protestan contra lo que aprobaron estando en el poder.

Presupuesto 2019: los riesgos del optimismo

Luis Miguel González, en El Economista, realizar algunos apuntes sobre el presupuesto de la Cuarta Transformación: “Las finanzas públicas de México se han despetrolizado bastante, pero el oro negro sigue siendo una fuente muy importante de los ingresos públicos. Es optimista proyectar un dólar a 20 pesos, el petróleo a 55 dólares por barril y el crecimiento del PIB de 2 por ciento. Optimista… de qué otro modo calificarlo cuando tenemos que el tipo de cambio lleva casi 50 días arriba de 20 pesos; la mezcla mexicana de petróleo se situó en 47.9 dólares y el mundo entero se encuentra revisando a la baja los pronósticos de crecimiento económico. ¿Qué tiene de malo ser optimista? Me preguntarán ustedes. El optimismo es una de las “energías” que mueve el mundo. Es condición necesaria para la recuperación de un paciente enfermo; ingrediente insustituible para emprender una aventura empresarial e insumo imprescindible para acercarse a una chica en una fiesta. El mundo sería irrespirable, si el optimismo siempre se dejara gobernar por la cautela o sucumbiera ante el pesimismo. Todo lo anterior es cierto, pero el presupuesto es otra cosa. Allí, el optimismo, si es excesivo, puede provocar malas decisiones. Un presupuesto puede ser una fuente de motivación para los servidores públicos, pero ése no es su propósito principal. Se espera de él que sirva como carta de navegación a través de un territorio desconocido, que es el año próximo. Por eso, el presupuesto debe ser tan realista como sea posible. Las cosas serán diferentes, si el dólar no promedia 20 pesos como proyecta el gobierno, sino 21 o 22 pesos, como piensan algunos pesimistas. Con un tipo de cambio más elevado, el pago o servicio de la deuda externa sería más alto, lo mismo que el costo de algunos proyectos. El precio de las refinerías se cotiza en dólares, lo mismo que una parte significativa de los insumos para el Tren Maya y también el equipamiento del nuevo aeropuerto. ¿Ya se compraron las coberturas petroleras? Más vale que ya esté “amarrado” este instrumento financiero, porque si no tendremos que encomendarnos a la Virgen del Petróleo (en caso de que la haya). Las finanzas públicas de México se han despetrolizado bastante, pero el oro negro sigue siendo una fuente muy importante de los ingresos públicos. Un ejemplo de ello es que nuestro país ha exportado un promedio de 1.1 millones de barriles diarios en el 2018. Esto significa ingresos por exportación de crudo de alrededor de 35,000 millones de pesos mensuales. El precio del petróleo es cosa seria para México, pero en el presupuesto se utiliza como bálsamo para facilitar las negociaciones. Cada dólar que cae el precio del petróleo, significa 1.1 millones de dólares diarios, menos de ingresos para nuestro país. La mayor parte de estos recursos va a las arcas del gobierno, a través de los impuestos que paga Pemex. Si en el 2019 la mezcla mexicana se mantiene en los 47.9 dólares que cerró en vez de los 55 dólares que proyecta el presupuesto, habría un agujero importante en los ingresos públicos. Para empezar, tendríamos 2,810 millones de dólares menos de ingresos por exportación. Imposible adivinar el precio del crudo para el 2019. Estaba en 77 dólares el 3 de octubre. En apenas 11 semanas, el precio de la mezcla mexicana ha caído 39 por ciento. Ahora está debajo de 48 y podría seguir cayendo, si se confirma la tendencia de desaceleración económica global, ¿es optimista calcular 55 dólares en promedio para el próximo año? Los diputados creen que no y apuestan a que habrá una recuperación. Ojalá tengan razón, porque si no, el reto será encontrar la forma de recortar 30 o 40,000 millones de pesos”.

El secretario superpoderoso

Raymundo Rivapalacio escribe en El Financiero sobre Marcelo Ebrard: “Sin aspavientos, con la cautela de un político florentino, Marcelo Ebrard ha ido avanzando y conquistando terreno en el traicionero laberinto donde se mueven los distintos equipos del presidente Andrés Manuel López Obrador. Personaje para observar y seguir, Ebrard ha cuidado las formas con el presidente, sabedor de lo difícil que es contraponerse a sus ideas, y lo fácil que es que los mande a hibernar por largas temporadas porque cuestionan sus decisiones. Al mismo tiempo, ha ido acomodándose dentro de un equipo por años homogéneo y poco refractario a quienes no han sido parte del kitchen cabinet de López Obrador, y donde algunos cercanos en la vieja izquierda social lo ven con suspicacia. Ebrard ha trabajado para revertir las intrigas palaciegas del lopezobradorismo, a partir de la discreción, paciencia y resultados. Lo último fue el alto número de dignatarios que asistieron a la toma de posesión de López Obrador, y la forma como negoció con Estados Unidos y Venezuela para evitar que pasaran por situaciones incómodas o de potencial confrontación. Con el presidente Nicolás Maduro, la negociación fue directa. Era invitado oficial, como jefe de Estado de un gobierno con quien se tiene relaciones diplomáticas, pero lo encapsularon para garantizar su seguridad y limitar su exposición pública. (…) Ebrard ha tomado la experiencia de Videgaray en el gabinete de Enrique Peña Nieto, aprovechar su peso dentro del gabinete y experiencia política, para modificar políticas en otras áreas que pudieran afectar la relación bilateral con Estados Unidos. Sus entrevistas con el secretario de Estado, Mike Pompeo, donde se habló de que México mantuviera en su territorio a centroamericanos que esperan asilo político en Estados Unidos, que modifica las políticas de ambos países en beneficio de Washington –ni siquiera construyeron albergues para los centroamericanos en territorio estadounidense–, y la creciente relación con Nielsen en el mismo contexto, lo colocó por arriba de los secretarios de Gobernación y Seguridad, Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo, invadiendo sus áreas de competencia para alinear esas políticas a los intereses estratégicos de López Obrador. Esos intereses están perfectamente claros. Sabedor el presidente López Obrador de que una mala relación con el presidente Donald Trump es lo único que puede generarle serios problemas para llevar adelante su proyecto de nación, no quiere que nada pueda provocarlos. Esa es la encomienda a Ebrard, que entre más la cumpla, mayor fuerza acumulará dentro del gabinete presidencial, como ha sido hasta ahora”.

La soportable inevitabilidad de Texcoco

En El Universal, Ricardo Rocha, escribe que: “contra todos los pronósticos, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se acabará de edificar en Texcoco. En el entrante gobierno federal, la decisión está ya al 90 por ciento. Solo está por resolverse el 10 por ciento restante: cómo comunicarlo para reducir en lo posible el costo político para el gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Y es que la liga ya no resiste y está por reventarse en cualquier momento. La estrategia de recompra de bonos ha sido un fracaso, ante la negativa de los tenedores nacionales e internacionales representados por colmilludos bufets neoyorkinos […] Por si fuera poco, las obras en Texcoco continúan porque detenerlas significaría un “evento de incumplimiento” con efectos catastróficos para las finanzas nacionales y en beneficio voraz de los “bonistas”. Lo paradójico es que si no hay una pronta salida a este enredo financiero, en un plazo de solo seis meses el aeropuerto de Texcoco podría estar rebasando el 50 por ciento de obra construida, pero destinada al más grande basurero de nuestra historia […] Para enredar todavía más el margayate, se habla de ofrecer en garantía de pago a los bonistas la Tarifa de Uso Aeroportuaria (TUA) que genera el actual aeropuerto. Pero ello implicaría que ni Santa Lucía ni Toluca tuvieran demasiado flujo de pasajeros porque restarían el monto del TUA en el Benito Juárez. En suma, un galimatías cuya única salida razonable es necesariamente la conclusión del Niavo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco. Se sabe incluso que un grupo de empresarios ha puesto sobre la mesa el dinero necesario para comprarle Texcoco al gobierno y, a la vez, quitarle el mayor de sus problemas al inicio de su gestión. Por supuesto que habrá un costo político: el de los fanáticos que exijan que se cumpla la promesa de campaña a cualquier precio. Pero estoy convencido de que una rectificación todavía oportuna será un signo de grandeza que millones de mexicanos agradeceremos al presidente López Obrador”.

Oposición

Fernando Escalante Gonzalbo, en Milenio, escribe sobre el sistema de partidos y la interlocución entre gobiernos locales: “El domingo pasado participó el señor Presidente en una ceremonia para pedir permiso a la madre tierra para construir el Tren Maya en la península de Yucatán. Igual que hacían los pueblos originarios cada vez que comenzaban a construir un ferrocarril. Es de esperar que, gracias a eso, se den por atendidas las preocupaciones ambientales, que ya no haya resistencias, que no se promuevan amparos contra las expropiaciones, y que los núcleos agrarios de la península se sumen al proyecto con entusiasmo (porque además les harán descuento en el pasaje). La coreografía es nueva, sin duda. Pero no está claro qué significa eso. En la legislación propuesta hay un fuerte impulso de centralización (salud, seguridad, gasto social) y, en el presupuesto, recursos para una generosa política asistencial. Bajan los sueldos de los altos funcionarios, el Presidente vuelve a tener mayoría en las cámaras. Pero nada de eso supone un cambio de régimen. Sí ha cambiado el sistema político, prácticamente ha desaparecido el sistema de partidos del régimen de la transición —y eso sí importa. Conviene tener presente que la ruina no ha sido solo consecuencia de la elección. Los partidos empezaron a desdibujarse hace tiempo, aceleradamente como efecto del Pacto por México, de las maniobras de Ricardo Anaya en el PAN, el clima de enojo de los últimos años del gobierno del presidente Peña, y desde luego de la selección de candidatos y del resultado electoral. El hecho es que ya no existe ese sistema de partidos que ofrecía una representación ideológica, a partir de un eje aproximado de derecha e izquierda. En este momento, según lo que dicen y lo que no dicen sus dirigentes, no está claro qué puedan significar las siglas de PRI, PAN, PRD, pero tampoco las de Morena, es decir, aparte de seguir la línea del Presidente. No hay partidos. No hay programas, doctrina, no hay plataformas que ofrezcan una imagen del país medianamente clara o que expliquen por qué una política u otra. Eso tiene consecuencias de dos órdenes. En primer lugar, en esas condiciones es muy difícil reconstruir un sistema de intermediación sólido, suficiente, estable, capaz de articular intereses locales, regionales, y darles coherencia. Y sin intermediarios no hay orden político (puede parecer desagradable: es un hecho). En segundo lugar, eso quiere decir que el gobierno no tiene, no va a tener oposición. Desde luego encontrará obstáculos, dificultades, resistencias, tendrá tropiezos, pero no una fuerza organizada, con un programa y una idea alternativa del país: eso que es la oposición. Puede parecer una situación muy cómoda. El problema es que esa falta de oposición, esa falta de una discusión ideológica seria en el espacio público va a permitir que el gobierno siga sin adoptar un programa consistente, sin siquiera la idea clara de una política económica, fiscal, y que vaya improvisando, más o menos erráticamente. En el mejor de los casos, de ahí resulta un sistema político como el de Perú, de identidades volátiles, partidos insignificantes con clientelas de alquiler. El peor, pues es bastante peor”.

Política social versus drama personal

En Milenio, Carlos Marín, escribe que: “la austeridad en el gasto corriente del gobierno federal impactará de manera positiva la vida de millones de mexicanos que se beneficiarán por efecto de la política social a que se comprometió y ha comenzado a cumplir Andrés Manuel López Obrador. Jóvenes construyendo el futuro (que hoy no estudian ni trabajan), pensión a todas las personas que padezcan una discapacidad permanente, internet gratis en los espacios públicos, precios de garantía a los productos alimentarios básicos, becas a estudiantes de enseñanza básica y superior, por citar algunos programas emblemáticos financiables con la redistribución y ahorros presupuestales. Por desgracia, quizá no tantos pero con sus familias también serán millones los que resentirán el golpe de la cuarta transformación en sus bolsillos, con reducciones salariales o la pérdida de empleo. Los empleados de confianza en todo tipo de instituciones públicas, por ejemplo, suman algo más de 270 mil y casi todos irán a la calle […] De quienes más conmueven por el deterioro de su economía son los 468 empleados de limpieza de la Cámara de Diputados, cuyos patrones, resueltos a ahorrar ocho millones 700 mil pesos al año, decidieron reducirles a 100 pesos la jornada por las que se les ha estado pagando 130. Una cantidad 100 veces superior de trabajadores que habitan en las colonias de las alcaldías orientales de la capital y municipios limítrofes mexiquenses, simplemente, perderá su trabajo en el abortado Aeropuerto Internacional de Ciudad de México en Texcoco […] La satanización de los puestos de confianza no solo se refleja en la agresión tumultuaria que padeció el comunicador de la Corte Jorge Camargo, sino en gente común y corriente que llega al fin de año sin saber de dónde o cómo tendrá para comer…”.

Las cicatrices

En Reforma, Sergio Sarmiento, escribe que: “el Tren Maya cuenta ya con el permiso de la Madre Tierra. El Presidente la consultó este 16 de diciembre y la Madre Tierra, supongo, se lo otorgó… digo supongo porque el permiso no se ha divulgado. Tampoco se ha exhibido el manifiesto de impacto ambiental, ni el plan de factibilidad económica, ni el proyecto ejecutivo. Al presidente López Obrador no le importa. El proyecto lo había decidido antes; solo faltaba el permiso de la Madre Tierra […] El Presidente sabe que el proyecto es muy grande como para que lo pague por sí solo un gobierno que se precia de austeridad. Ha hecho un llamado, por lo tanto, a los empresarios para que participen con inversiones y les ha prometido subvenciones. Sin embargo, no será fácil que las empresas privadas participen. Para empezar, la cancelación unilateral del Nuevo Aeropuerto Internacional de México ha generado una enorme desconfianza sobre los proyectos de obra de este gobierno […] ¿Provocará el Tren Maya un desastre ecológico? Toda obra humana tiene consecuencias ecológicas, pero mientras no se permitan asentamientos irregulares a lo largo de la vía, como ha ocurrido en otros lugares, los daños serán relativamente menores. La única manera de saberlo a ciencia cierta, sin embargo, es preparar ese manifiesto ambiental que se hizo en Texcoco y que no aparece en este nuevo proyecto. ¿Generará el tren una gran prosperidad? No lo creo. El Chihuahua-Pacífico, Chepe, no lo ha hecho en la sierra Tarahumara. Más útil sería abrir caminos, lo cual sería mucho más barato y permitiría una mayor conectividad, pero el Presidente prefiere jugar con un trenecito. No se puede juzgar el proyecto sin el manifiesto de impacto ambiental, un estudio de factibilidad y un proyecto ejecutivo. No basta con consultar a la Madre Tierra. El país está entrando a ciegas a una obra que puede ser muy cara y convertirse en uno más de esos elefantes blancos que han dejado cicatrices en el territorio nacional”.

AMLO, error y corrección

En Milenio, Joaquín López Dóriga, escribe que: “ayer le contaba aquí sobre la contradicción de extender el gasto de los programas sociales del nuevo gobierno y al mismo tiempo recortar los presupuestos a las universidades públicas, que son el eje del avance social de México. Y es que en el proyecto del Presupuesto de Egresos se recortó a las universidades públicas de 67 mil 128 millones de pesos en 2018, a 65 mil 414 millones en 2019, una diferencia de mil 713 millones, 3.2 por ciento menos de la actual asignación. Al desglosar, la UNAM bajaba de 38 mil 300 millones de pesos a 37 mil 277, 6.3 por ciento; la UAM de 7 mil millones de pesos a 6 mil 738, 6.6 por ciento menos y al IPN, de 16 mil 624 millones de pesos a 16 mil 419, menos 4.9 por ciento, entre otras escuelas. Esto provocó una fuerte reacción de las universidades, rechazando el recorte, a lo que el Presidente respondió ayer por la mañana que hablaría con los rectores para explicarles los recortes mientras ya se convocaba en redes a marchas de protesta. Pero algo debió registrar López Obrador entre su mañanera y la reinauguración de la normal rural de El Mexe, en Hidalgo, por la noche, donde dijo que había sido un error recortar presupuestos a las universidades. Y más cuando él, en un encuentro con la Anuies, recordó, había ofrecido que si no podía incrementarlo en 2019, lo dejaría igual que en 2018 más el aumento de la inflación. Pero resulta que su iniciativa de Presupuesto incumplió pero él se corrigió a sí mismo y en menos de 12 horas reconoció en El Mexe: Fue un error y en mi gobierno los errores se corrigen y se va a entregar a las universidades el presupuesto completo, pero deben actuar con austeridad. Y así, por la noche rectificaba lo que había sostenido por la mañana y qué bueno que así haya sido. Es una buena señal”.

López Obrador no sabe perder, aun habiendo ganado la presidencia

En El Universal, Ana Paula Ordorica, escribe que: “cuando Andrés Manuel López Obrador perdió la elección en el año 2006, se proclamó Presidente Legítimo y tomó Avenida Reforma para protestar lo que él calificó de fraude electoral. La historia en la elección del 2012 fue similar. Andrés Manuel López Obrador acusó que se volvió a cometer fraude. Finalmente ganó la elección de este 2018 y todo ha sido tranquilidad […] Además de ganar la presidencia, la Cámara de Diputados y el Senado, Andrés Manuel López Obrador y Morena arrasaron en las elecciones estatales y municipales. De no tener una sola gubernatura, hoy Morena gobierna 5 estados y 19 legislaturas locales. Además, ganó 23 de las 25 capitales que renovaron su ayuntamiento […] habiendo arrasado de esa manera y reconociendo que las autoridades electorales supieron contar los votos de la elección presidencial, uno esperaría que AMLO acepte las pocas derrotas que tuvo. Pero no. Primero está el caso Puebla. Ahí Andrés Manuel López Obrador apoyó las impugnaciones del candidato de Morena, Miguel Barbosa, hasta el final […] López Obrador ha cuestionado la actuación del Tribunal Electoral y se rehusó no solo a acudir a la toma de protesta de Alonso, sino que ni enviado del gobierno federal hubo. No todas se pueden ganar y esto, claramente no le gusta a Andrés Manuel López Obrador […] La misma situación hay en otros estados en los que no gobierna Morena actualmente. En ellos, están llegando a partir de esta semana como súper delegados los vencidos de Morena en pasadas elecciones: Delfina Gómez en el Estado de México; Miguel Ángel Navarro en Nayarit; Lorena Cuellar en Tlaxcala; y Víctor Manuel Castro en Baja California Sur. No hay gobernadores de Morena en 27 estados, pero AMLO, quién claramente no sabe perder, se va a encargar de que esto no sea un problema para imponer su ley en todo el país a partir de la figura de los superdelegados”.

¿Tregua en el pleitazo del Tribunal Electoral?

El Universal, Bajo Reserva, asegura que: “luego de un agarrón nunca antes visto, al menos en público, en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, nos dicen que el magistrado José Luis Vargas Valdez y la presidenta del Tribunal, Janine Otálora Malassis acordaron una tregua en la que ya no le echarán más leña a la hoguera en el pleito que traen y que tiene en vilo a la Sala Superior del TEPJF. Nos comentan que aunque ambos han depositado su confianza en la tregua, habrá que esperar al menos de aquí al final de esta semana para ver si se cumple con esta suspensión de hostilidades, pues nos afirman que ambos consideran que, aún con sus amplias diferencias, la concordia es lo mejor para el Poder Judicial. Eso sí, nos hacen ver, dicha tregua no condiciona la petición de la sesión pública que anunció Vargas Valdez para que se discuta la idoneidad de la permanencia de la magistrada Otálora en la presidencia, y menos, la cancelación de las denuncias que dijo presentará en unas semanas y que “apuntan” a doña Janine. ¿Se mantendrá la tregua navideña?”.

Fuerzas armadas al cuartel

Milenio, Trascendió, asegura que: “como candidato y como presidente electo, Andrés Manuel López Obrador se cansó de decir que la Policía Federal no sirve y las corporaciones estatales y municipales menos, por lo que no quedaba de otra que recurrir al Ejército y la Marina para labores de seguridad. Pero ahora que no le cuadran las cuentas en el Congreso, Alfonso Durazo, su hombre fuerte en la materia, sale con que si los legisladores no aprueban la Guardia Nacional devolverán a los militares a los cuarteles, lo que exhibe un contrasentido entre ambos discursos”.

Pleito en el tribunal

Reforma, Templo Mayor, asegura que: “vaya bronca se armó en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en donde el magistrado José Luis Vargas desafió a la presidenta del organismo, Janine Otálora, y está pidiendo su remoción. El pleito se debe a la validación de la elección para gobernador en Puebla a pesar de que Vargas, quien elaboró el proyecto de sentencia, proponía que se anulara por razones muy similares, por cierto, a las que nulificaron los comicios para la Alcaldía de Monterrey. El proceso del Caso Puebla en el tribunal resultó casi tan polémico como la propia elección desde que Vargas, contra toda costumbre, decidió hacer público su proyecto de sentencia ¡en Twitter! En tanto, la presidenta rompió el silencio que suelen guardar los magistrados sobre los proyectos de sus pares y criticó el trabajo realizado por Vargas en declaraciones hechas a periodistas. Pero, más allá de la forma, cuentan que en el fondo hay un pleito político, pues muchos ven al magistrado demasiado cercano a los representantes de Morena, hecho que no le habría gustado a Otálora quien, desde su nombramiento, ha sido identificada como cercana al PRD y a su ex presidenta Alejandra Barrales. ¿Será?”.

¿Quién fue?

Excélsior, Frentes Políticos, asegura que: “en Hidalgo, Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, se comprometió a rectificar en el presupuesto a las universidades, el cual presentaba una reducción. Acompañado del gobernador de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, admitió que se cometió un error y se enmendará. Señaló que honrará el compromiso que hizo con los rectores referente a que, si bien el presupuesto a estas instituciones no tendría incremento, sí sería el mismo, ajustado a la inflación. ‘Yo hice un compromiso público de que no se iba a reducir el presupuesto de las universidades y se presentó un presupuesto donde, en efecto, hay una disminución de cuatro a cinco mil millones de pesos’. Aclaró: ‘A las universidades se les dará lo que les corresponde’ ¿Y a quien cometió el error?”

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