¿Qué preocupa más, los mensajes de Urzúa o la respuesta de AMLO?

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print

Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 15 de julio 2019. ¿Qué preocupa más, los mensajes de Urzúa o la respuesta de AMLO?: Las declaraciones de Urzúa le sirven al ex secretario para deslindarse de las decisiones de política económica de AMLO y está por verse el efecto que tendrán. En el corto plazo hay tres preguntas clave: ¿harán rectificar a AMLO? ¿debilitarán o fortalecerán a Alfonso Romo? ¿ayudarán o complicarán la tarea de su sucesor, Arturo Herrera?

 

Rayuela

“¡Arde París! ¿Dónde están los que andaban a la búsqueda del Macron mexicano?”

 

¿Qué preocupa más, los mensajes de Urzúa o la respuesta de AMLO?

Luis Miguel González, El Economista: “¿Qué debería preocuparnos más: la segunda tanda de acusaciones de Carlos Urzúa o la ausencia de respuestas concretas de AMLO? El secretario de Hacienda ha hecho una versión corregida y aumentada de su carta de renuncia, en una entrevista con Proceso. Sus palabras le hacen al presidente lo que el viento a Juárez. AMLO actúa como si el ex secretario de Hacienda no hubiera dicho nada relevante, insiste en encuadrar esta renuncia en el combate contra el neoliberalismo. Imposible no poner atención a lo que dice Carlos Urzúa. Como funcionario fue un hombre muy discreto, pero como ex secretario se ha convertido en un volcán en erupción. Es el primero, en su posición, que habla de la cocina de la política económica. Eso lo convierte en una gran fuente para entender cómo se toman decisiones en Palacio Nacional. Con Proceso, ofrece detalles de sus diferencias con el presidente y su equipo; también pone nombres. Alfonso Romo es el de los posibles conflictos de interés, porque tiene acceso a información privilegiada que podría valer mucho si se usa en los mercados financieros; Manuel Bartlett es el que no tiene conocimientos técnicos para ocupar un cargo. El director de la CFE no entiende el concepto de valor presente. “Alguien así no puede dirigir una empresa de electricidad”, afirma. Al presidente lo agarraron de gira con la publicación de estas declaraciones. Más que contestar a afirmaciones tan estridentes del que fue uno de sus colaboradores más cercanos, repitió un argumento que en este contexto suena a evasión: “Les puedo decir que ya se termina la política neoliberal… hay algunos que no alcanzan a entender que eso ya se terminó” dijo el presidente en Buenavista de Tomatlán. Hace unos días dijo que no era necesario investigar lo de los conflictos de interés, porque no existen. ¿Seguirá pensando lo mismo? ¿estará tomando nota la Secretaría de la Función Pública? Las declaraciones de Urzúa le sirven al ex secretario para deslindarse de las decisiones de política económica de AMLO y está por verse el efecto que tendrán. En el corto plazo hay tres preguntas clave: ¿harán rectificar a AMLO? ¿debilitarán o fortalecerán a Alfonso Romo? ¿ayudarán o complicarán la tarea de su sucesor, Arturo Herrera?”

 

4T y (evidentes) conflictos de intereses

Julio Astillero, La Jornada: “Carlos Manuel Urzúa Macías no se quedó con las ganas de precisar, con nombres, apellidos y señalamientos directos, las razones de su salida de la obviamente estratégica Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Concedió una muy reveladora entrevista a Hernán Gómez Bruera (recién salido de la experiencia difícil, pero aleccionadora, de su fallido programa La maroma estelar, en Canal Once), que fue publicada en la edición en curso de la revista Proceso y, con ella, surtió de metralla política y económica más escandalosa a los adversarios de la autodenominada Cuarta Transformación (4T). Lo que muchos opositores han batallado en posicionar como argumento político, ha sido avalado ahora por el economista que ha vuelto a la vida académica en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública (EGAP) del Tec de Monterrey, en su nueva sede en Mixcoac, en la Ciudad de México. El destinatario principal de los dardos del doctor en economía Urzúa fue el polémico empresario Alfonso Romo (aunque también le tocó una preocupante dosis al históricamente impresentable Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad). Respecto a Romo, el ex secretario Urzúa documentó lo que en la práctica fueron las propias advertencias que el ahora jefe de la oficina presidencial había hecho sobre sí mismo, muy en concreto durante una entrevista que en mayo de 2018 tuvo en Milenio Televisión con Azucena Uresti: “Mira. Él (AMLO) me ha estado proponiendo como jefe de gabinete; como coordinador del gabinete; como todo. Yo, la verdad, y lo digo con mucho respeto, yo no voy a ser nada que tenga yo conflicto de interés. Yo le decía el otro día a Andrés Manuel, de broma, ‘Ya no digas que voy a ser jefe de gabinete, porque no voy a ser’. Por qué… ¿Te acuerdas del caso de las toallas-gate? Imagínate tú, yo con los negocios que tengo, mañana mi grupo financiero hace una colocación de papel de Pemex… ¡No! Me van a crucifi… ¡Si Anaya me está crucificando por algo que no dijo Andrés Manuel! Tú imagínate. Entonces yo tengo que ser muy cuidadoso por la reputación que le debo a mis negocios, a mi familia, al mismo país, al mismo gobierno. Sería… habría mucha suspicacia. Entonces, yo prefiero ayudarle de otra forma que no tenga conflicto”. Romo tuvo razón sobre sí mismo: se ha convertido en un evidente ejemplo de conflicto de intereses. Sólo por dar un pequeño botón demuestra: el 4 de agosto del año pasado, ya con López Obrador a punto de ser declarado presidente electo y Romo como designado para jefe de la oficina presidencial, el tabasqueño visitó los laboratorios de la empresa Agromod, de Romo, en Chiapas, especializada en producción de plantas tropicales, todo con vistas al arranque del programa de siembra de árboles maderables y frutales en un millón de hectáreas sureñas”.

 

Por qué no es recesión

Enrique Quintana, El Financiero: “Pese a los dichos frecuentes respecto al tema, es poco probable que tengamos una recesión en México este año, por lo menos si ésta se define en términos de un retroceso consecutivo del PIB por dos trimestres. ¿Por qué entonces el reporte de Bank of America señala que de acuerdo con sus modelos ya estamos en recesión? Porque hay dos maneras diferentes de medir el ritmo de la actividad económica. La que emplean los Estados Unidos y la que se usa en casi todo el resto del mundo. La medición “a la norteamericana” compara normalmente datos desestacionalizados de trimestres consecutivos y los anualiza. (…) Si en México hiciéramos los cálculos “a la norteamericana”, en el primer trimestre de este año habríamos tenido una caída del PIB de -0.8 por ciento. Sin embargo, al compararse contra el mismo periodo del año anterior, que es la medición usual en México, tuvimos un crecimiento de 0.1 por ciento. Es decir, en el primer trimestre no hubo un retroceso del PIB, bajo esta medición. Por lo que no es posible que la economía esté en recesión si se tienen que sumar dos retrocesos consecutivos. (…) La acumulación de dos caídas trimestrales del PIB no es una definición técnica (como señaló el reporte de Bank of America), sino una definición popular. En realidad, la definición ‘técnica’ es la de “una declinación significativa y generalizada de la actividad económica, que se extienda por un periodo superior a unos pocos meses, y que se traduce en caídas del PIB, del ingreso real, del empleo, de la producción industrial y de las ventas”. Así lo señala The National Bureau of Economic Research, institución que ha definido las etapas del ciclo en Estados Unidos. En México, recientemente, el Inegi ha convocado a un grupo de expertos que definirá el fechado de los ciclos económicos en México donde están, entre otros, economistas como Juan Carlos Moreno Brid, Jonathan Heath, Luis Foncerrada y Ernesto Sepúlveda. Ya definirá este cuerpo colegiado un conjunto de criterios. Pero, por lo pronto, no hay elementos para hablar aún de recesión”.

 

AMLO es AMLO, no Chávez ni Allende

Jorge Zepeda Patterson, SinEmbargo: “Las alegorías son útiles hasta que dejan de serlo, luego pueden convertirse en una pesada rémora. Decir que votar por López Obrador equivaldría a votar por Chávez o que su gobierno podría terminar como el de Salvador Allende puede ser una frase de campaña para restarle votos a Morena, pero es un pésimo referente para definir una línea de acción para el futuro. Inspirados por estas comparaciones los antilopezobradoristas intentan convertir cada contratiempo del nuevo gobierno y cada dislate del Presidente en la confirmación de la debacle inminente, la tragedia inevitable, la desestabilización y el colapso como destino manifiesto. El problema es que las alegorías no sirven después de cierto punto. No, el gobierno de la 4T no va a ser objeto de un golpe de militar como sucedió en el Chile de Allende, entre otras cosas porque a diferencia del médico socialista, López Obrador está cuidando al máximo la relación con Estados Unidos, y eso por no hablar de su ostensible alianza con el ejército (los dos factores que pusieron fin al gobierno socialista chileno). Y tampoco le apostaría a la descomposición económica que ha arrasado con la vida económica y social de Venezuela. Como es bien sabido, el gobierno de AMLO ha seguido con mayor ahínco que sus predecesores políticas financieras propias de un gobierno neoliberal: restricción del gasto, achicamiento de la burocracia, control de la inflación, vigilancia de la deuda externa. Los cuatro jinetes apocalípticos que desgraciaron a la economía venezolana. AMLO tampoco ha sido proclive a la expropiación de empresas privadas o a la represión de grupos sociales, y por cada gran empresario ofendido ha tenido el tino de congraciarse con otro de similar envergadura. No es Venezuela lo que estamos presenciando en México. Los adversarios de la 4T ostentan la palabra recesión como un conjuro para invocar la debacle económica que se nos viene encima por el simple hecho de que no ha habido crecimiento en los dos primeros trimestres del sexenio de López Obrador. (…) En todo caso, los que creen que las fallas de la 4T o las peculiaridades del Presidente provocarán el fin de su régimen me parece que han terminado por ser víctimas de la conversación circular de los ambientes en los que se mueven. Los habitantes de las Lomas, Polanco, La Condesa o la Roma, por hablar de la Ciudad de México, caben en un pedazo de Iztapalapa. Millones de personas que habían sido ignoradas por la economía neoliberal son o serán beneficiarios de alguna transferencia pública directa; el poder adquisitivo de los sectores populares ha comenzado a crecer en mayor proporción que la economía, algo que no sucedía en décadas. Eso podría estimular el mercado interno y la actividad productiva. Desde luego, hay empresarios desencantados que inmovilizarán su dinero, pero si hay negocio, y lo habrá, llegará otro a sustituirlo. En conclusión, a los que asumen la debacle del régimen porque el Presidente les parece impresentable (por alguna razón inexplicable a Peña Nieto y a Fox les veían cara de estadistas) o porque invocan antecedentes de Chávez y Allende, yo les sugeriría que esperen sentados”.

 

¿Debe la oposición ratificar a Herrera?

Jorge G. Castañeda, El Financiero: “En los próximos días la Cámara de Diputados se reunirá en sesión extraordinaria para ratificar al nuevo secretario de Hacienda. Como Morena cuenta con una amplia mayoría, no se encuentra en duda la aprobación de Arturo Herrera como titular. Lo único relevante del proceso estribará, por un lado, en las respuestas que Herrera pueda ofrecer a preguntas derivadas de la carta de renuncia y de la entrevista de su predecesor, y en la manera en que votarán los partidos de oposición. En un reportaje on-line del diario Reforma del domingo, tanto el líder de Morena en la Cámara baja, Mario Delgado, como Alfonso Ramírez Cuellar, presidente de la Comisión de Hacienda, dan a entender que la ratificación podrá ser por unanimidad. En otras palabras, anuncian que los diputados del PAN, del PRI, del PRD y de MC votarán a favor de Herrera. Qué hacer en estos casos siempre encierra un dilema para cualquier oposición. Votar a favor de alguien que en principio reúne los requisitos técnicos pertinentes, y que moral y profesionalmente no presenta objeciones evidentes, implica, sin embargo, avalar una política determinada, quiérase o no. Votar en contra, por oponerse a esa política determinada, lleva a cuestionar a una persona a quien el presidente tiene todo el derecho a designar, y que no presenta ninguna objeción personal para ocupar el cargo en cuestión. En la mayoría de las democracias con régimen presidencial (…) las oposiciones oscilan entre el voto contrario sistemático y la aprobación ‘leal’ y de ‘Estado’. ¿Qué deben hacer PAN, PRI y MC con Herrera, es decir, con López Obrador y la 4T? En mi opinión, deben votar en contra. No porque su pronunciamiento haga la diferencia. Herrera será el próximo secretario de Hacienda. No porque la persona carezca de méritos para ocupar el cargo; sin ser ideal, como lo sugiere ya sistemáticamente el empresariado frente a cualquier decisión del gobierno, pertenece a la medianía del universo de los titulares de Hacienda del último medio siglo: ni al tercio superior ni al tercio inferior. Tampoco porque se piense que Herrera va a definir la política macroeconómica del gobierno; esa se decide en las oficinas de Palacio que ocupa López Obrador, no aquellas donde se instalará Herrera”.

 

@loscabareteros

¡Comparte!

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on reddit
Share on pinterest
Share on google
Share on email
Share on whatsapp
Share on print