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T-MEC y más presiones

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 09 de diciembre 2019. T-MEC y más presiones: El poder ejecutivo federal ha recurrido al Legislativo, en específico al Senado, para dar mayor densidad institucional al rechazo de dos pretensiones estadunidenses y a la posposición por cinco años de otra de ellas, en el marco de la bamboleante posibilidad de firmar este año el T-MEC…

 

Rayuela

“El futuro del petróleo pinta crudo, según el estudio dado a conocer en Madrid por la COP25”.

 

T-MEC y más presiones // AMLO y Senado resisten

Julio Hernández López, La Jornada: “El poder ejecutivo federal ha recurrido al Legislativo, en específico al Senado, para dar mayor densidad institucional al rechazo de dos pretensiones estadunidenses y a la posposición por cinco años de otra de ellas, en el marco de la bamboleante posibilidad de firmar este año el tratado comercial norteamericano conocido como T-MEC (México, Estados Unidos y Canadá). El multifactorial Marcelo Ebrard encabezó, junto con Ricardo Monreal, la reunión con senadores miembros de comisiones de trabajo relacionadas con esos temas. Le acompañaron la discreta secretaria de Economía, Graciela Márquez, y el subsecretario de Relaciones Exteriores, Jesús Seade. La postura mexicana no acepta los mencionados inspectores laborales ni que 70 por ciento del aluminio usado en fabricación de automóviles provenga de la región norteamericana, eso nos pondría en desventaja, dijo Ebrard. En cuanto a 70 por ciento de acero, México aceptaría tal regulación pero solicitando que entre en vigor dentro de cinco años. El contexto electoral estadunidense y la voracidad de Donald Trump han condicionado la firma del tratado en mención; habrá de verse la reacción vecina ante la postura mexicana, que Palacio Nacional quiso compartir con el Senado para reforzarla”.

 

México ya puso sus ‘líneas rojas’

Enrique Quintana, El Financiero: “Hay dos noticias respecto al Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Una buena y una mala. La buena es que ya conocemos con mayor detalle cuáles son los parámetros de la negociación en esta última fase, y adicionalmente hay consenso en lo que debe hacer el gobierno mexicano. La mala es que la posición de Estados Unidos en algunos casos es inaceptable, lo que podría poner en serio riesgo la ratificación. El gobierno mexicano, a través de la Cancillería, reiteró ayer que no aceptará bajo ninguna circunstancia la inspección de plantas o instalaciones por parte de personal estadounidense. Esta exigencia derivó básicamente de la demanda de los sindicatos norteamericanos que no creyeron que la legislación laboral fuera aplicada en nuestro país y demandaron garantías para asegurar su aplicación. (…)  Otro tema crítico del cual ayer se conoció el completo rechazo fue el relativo a los ajustes en las reglas de origen para el sector del automóvil en materia del uso de aluminio y acero. La intención de que no sólo el 70 por ciento de estos productos utilizados en la industria provenga de Norteamérica sino que, adicionalmente, el proceso de fundición tenga que realizarse en cualquiera de los tres países firmantes, se ha planteado como inaceptable para México, sobre todo en el caso del aluminio. (…) Existe el riesgo de que los demócratas consideren demasiado rígida la posición mexicana y por lo tanto rechacen ratificar el Tratado. Pese a ello, me parece que el punto de vista del gobierno mexicano tendrá un respaldo completo tanto del sector privado como del conjunto de las fuerzas políticas. (…) Si en lugar de insistir, sin fundamentos, en un optimismo ramplón a propósito de la certeza de que el T-MEC se ratificaría, se hubiera planteado la importancia de defender el TLCAN, que nos asegura un posicionamiento privilegiado en el mercado de EU, nuestras ventajas en la negociación serían mayores. Por lo pronto, ya resultó muy positivo que la posición mexicana sea firme en no aceptar las presiones de EU, donde se pensó que tomaban al gobierno mexicano mal parado y dispuesto a dar lo que se le demandara”.

 

Del catastrofismo al realismo

Viridiana Ríos, Excélsior: “La élite debe sentirse francamente agradecida de tener en el poder a alguien como AMLO. Un político de altísima credibilidad que mantiene satisfecha a la mayor parte del electorado a pesar de no estar implementando una política redistributiva ni cercanamente radical. Si México tuviera un Presidente de centro-derecha implementando las medidas de austeridad que AMLO ha implementado en el último año, no tengo la menor duda de que el país estaría en llamas como Chile. AMLO, dentro de todos sus problemas, es un político que ha logrado hacer lo que muchos en Latinoamérica no están pudiendo, dar calma en una situación de tormenta. Ello, sin embargo, está lejos de ser suficiente. Es imperante exigirle a AMLO que dé resultados contundentes en lograr lo que prometió en campaña: poner primero a los pobres y separar el poder político del económico. Y para lograrlo, me parece que la forma más efectiva (aunque parece contraintruitiva) es dejar de hablar de AMLO. ¡Graduémonos! Ya basta de enmarcar la coyuntura nacional en AMLO y como una catástrofe inevitable. Graduémonos de sólo discutir lo que dice AMLO o lo que dice él de sus opositores, desde el miedo. Pero graduémonos de verdad. Es decir, entreguémonos al realismo y no al mundo de blancos y negros en el que AMLO siempre nos gana. Él es excelso en construir imágenes bicolor. El primer paso para graduarnos hacia el realismo político y dejar atrás el catastrofismo es dejar de atribuir virtudes mágicas a fórmulas que han fracasado a todas luces, o a las luces de todos. Un ejemplo claro es la asignación de recursos públicos a los programas sociales. Hay un grupo de personas muy enojado de que los nuevos programas no tengan reglas de operación. En efecto, hay mucha razón de preocupación. Los programas con reglas de operación tienden a ser más claros en su funcionamiento, son más transparentes y se prestan menos al clientelismo. Sin embargo, el clamor desde la opinión pública, más que centrarse en santificar las virtudes de las reglas de operación, me parece que debe centrarse, como lo hace AMLO, en el fracaso de éstas. Es decir, en nombrarlas como evidentemente insuficientes para mejorar la política social, y en proponer nuevas formas de medición o asignación que sean más efectivas. (…) En general, me parece imperante para crear un discurso de crítica interesante y profundo. No uno que se centre en criticar las cosas fáciles (Tren Maya, Dos Bocas), sino crear una visión de lo que se debería hacer en vez de eso. Una visión clara. Tan clara y simple como las que plantea AMLO. Sólo ese nivel de análisis nos permitirá hacer nuestro trabajo: entender la realidad y hacer a otros entender cómo la vemos”.

 

«The Irishman», similares y conexos

Héctor Aguilar Camín, Milenio: “Me puse a ver The Irishman, la extraordinaria película de Martin Scorsese, y llegué a la mitad envuelto en un raro malestar, una incomodidad difusa pero intensa frente a la ejecución extraordinaria de lo que veía: un director genial, una asamblea única de actores, al servicio de la historia de un personaje siniestro, un matón, un guardaespaldas, un traidor. Y menos que eso, porque la palabra traidor incluye en algún lugar la noción de haber sido fiel a algo. Tardé en entender que mi molestia se debía precisamente a lo que digo arriba: todo ese talento, toda esa innovación, todo ese dinero, todo ese prestigio puesto al servicio del retrato de un personaje siniestro y de un mundo deleznable. Será la fatiga mexicana de tantos matones vueltos protagonistas de tantos libros y de tantas series que nos familiarizan con sus barbaridades, que en algún sentido nos reconcilian con ellas, o tratan de mostrarnos su lado humano, a saber, que en medio de la sanguaza que les chorrea por los codos, estos matones quieren a sus hijos, protegen a sus familias, y en el fondo son menos hipócritas y hasta menos malos que sus protectores políticos, al punto de que, en algún momento, resultan ser más víctimas que verdugos de su sociedad, etcétera. Hay mucho de esto en el fin de Scorsese: un intento de ver por dentro el mundo brutal de un asesino puro y duro que termina, en un juego fatal de cartas cruzadas, matando a lo único parecido a un amigo que ha cruzado por su vida, nada menos que el legendario y también gansteril líder de los transportistas estadunidenses, Jimmy Hoffa, desaparecido un buen día de los años 70, y hasta el día de hoy, por sus eficientes asesinos. En una conversación de los actores con el director, que se ofrece como delicioso complemento del film, Scorsese dice que, por fin, en esta película, luego de tantos intentos de entrar a ese mundo, pudo él, y pudieron los actores, hablar de una historia real, que revela a su vez el hasta ahora invencible misterio de la muerte de Hoffa. No. Ni eso, como trataré de explicar mañana”.

 

El poder de AMLO y los programas sociales

Leo Zuckermann, Excélsior: “Comienzo este artículo con una anécdota que me contó un asistente hace unos días. Me dijo que su madre se la pasaba hablando mal del presidente Andrés Manuel López Obrador, pero “fíjese que ahora dice puras cosas buenas”. Le pregunté por qué el cambio de opinión. Me contestó: “es que ya está recibiendo su pensión de adultos mayores. Está bien contenta”. A los humanos les gusta recibir cosas gratis. Y generalmente son agradecidos con el que las otorga. Es, así nos han enseñado, “de buena educación”. Para una persona común y corriente resulta muy sofisticado pensar que el Presidente propone programas sociales que luego son aprobados por el Congreso quien, a su vez, ordena el cobro de impuestos para su financiamiento y que, una vez cobrado el dinero, el Ejecutivo distribuye el dinero a los beneficiarios. Como se ha comprobado empíricamente, la gente utiliza atajos informativos para elaborar su opinión. Con su limitada información, los ciudadanos usan “heurísticos” para organizar y simplificar su pensamiento, incluso de problemas muy complejos. Es por eso que, en el caso de los programas sociales, el agradecimiento generalmente es con el Presidente porque él –no los contribuyentes que es un concepto muy difuso– fue el que se los dio. Nuestro colega Sergio Sarmiento tiene una historia muy buena que ilustra este punto. En octubre de 2018 acudió a una oficina del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, y “una mujer de edad avanzada, que me dijo que no veía muy bien, me pidió que la ayudara a llenar su formulario de registro. Cuando llegué a la sección sobre si la solicitante era beneficiaria de programas sociales, le leí la pregunta. Ella primero no la entendió. ‘¿Recibe usted dinero de algún programa de gobierno?’, le expliqué. ‘Sí’, me respondió. ‘¿De cuáles?’. ‘Me da dinero Andrés Manuel López Obrador –dijo– y también Sedesol’.” Esto 12 años después de que Andrés Manuel haya dejado la jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, pero, como bien concluye Sarmiento, “los beneficiarios de la ayuda a adultos mayores de la capital seguían considerando el recurso como una dádiva personal del actual presidente López Obrador””.

 

Suprema Corte: ¿autonomía institucional?

El nombramiento de Margarita Ríos-Farjat como nueva ministra de la Suprema Corte lleva a algunas reflexiones sobre lo que puede estar sucediendo en México. 1) Se presionó a Eduardo Medina Mora para que abandonara su cargo, cuando él había armado poco antes que no lo haría. Todo lleva a pensar que sí tenía pendientes oscuros y que hubo un intercambio con él: dejar su cargo (para poner a un obradorista), a cambio de su impunidad.  2) La terna estuvo formada nuevamente por tres personas cercanas a la 4T. Lo que ha llevado a muchos a temer que estamos ante un proceso de colonización institucional, como el que describen Steven Levitsky y Daniel Ziblatt (…) 3) De las tres candidatas, Ana Laura Magaloni recibió gran apoyo de académicos y organismos cívicos que conocen su trayectoria y, sobre todo, su verticalidad e independencia. Pero justo por eso muchos adelantamos que sus posibilidades eran pocas, o acaso nulas. Claramente la favorita era Ríos-Farjat, quien había sido beneficiada de un cambio de ley a modo para poder ocupar el SAT. Los astros se le alinean. 4) Por fortuna, el nombramiento de la nueva ministra no pasó por encima de la ley, como sí ocurrió con la nueva titular de la CNDH.  5) Cuando se denuncia la parcialidad de los nuevos nombramientos en los poderes del Estado o en las instituciones autónomas, los voceros de Morena señalan que en realidad siempre ocurrió así; que las designaciones anteriores eran igualmente parciales. En parte es cierto, pero en lo que se avanzó fue en un mayor equilibrio por cuotas partidarias. Se rompió el monopolio priísta”.

 

@loscabareteros

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