Ya hay Tratado, ¿y ahora qué?…

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Desde la redacción de @loscabareteros ponemos a su consideración la “Columna de columnas nacional” del lunes 01 de octubre de 2018. Ya hay Tratado, ¿y ahora qué? ¿Qué implica que el Congreso pueda quedar en manos demócratas y que el TLCAN sea firmado por la administración republicana? Que pudiera ocurrir lo que pasó en la renegociación del TLCAN original y que el nuevo Congreso demande modificaciones al Tratado firmado para poder ratificarlo. Andrés Manuel y la militarización que viene… ¿Otra vez Andrés Manuel?

Rayuela

Chicago tuvo a Al Capone, y mereció ríos de tinta y muchas películas. Coyoacán tiene a su Al Toledo. No pasará a la historia.

Ya hay Tratado, ¿y ahora qué?

Enrique Quintana, en El Financiero, escribe que por fin se resolvió una incógnita que inquietó a inversionistas, empresarios y políticos desde hace muchos meses: ya hay un TLCAN comercial renegociado. Pero… “Formalmente fueron 410 días de negociación, es decir, un año, un mes y 15 días. Sin embargo, desde que se conocieron los resultados de las elecciones en Estados Unidos, el 8 de noviembre de 2016, se prendieron las luces rojas y la incertidumbre comenzó, hace ya casi dos años. Pero, aunque ya hay Tratado entre las tres naciones, cuyo texto habrá de conocerse con detalle en el curso de este lunes, sería un error pensar que pronto lo tendremos en acción a pesar de que su firma sea en 60 días, tentativamente el 29 de noviembre. El próximo 6 de noviembre tendremos las elecciones de medio término en EU, que renovarán una tercera parte del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. El promedio de las encuestas, calculado por RealClearPolitics da una ventaja de 7.4 puntos a los demócratas en las elecciones del Congreso, alcanzando 48.9 puntos contra 41.5 puntos de los republicanos. ¿Qué implica que el Congreso pueda quedar en manos demócratas y que el TLCAN sea firmado por la administración republicana? Que pudiera ocurrir lo que pasó en la renegociación del TLCAN original. El 17 de diciembre de 1992, Jaime Serra, Carla Hills y Michael Wilson firmaron el Tratado que hoy sigue vigente. Sin embargo, apenas unas semanas antes de firmar, Bush había perdido la contienda presidencial con Bill Clinton el 3 de noviembre de ese año. Así, el nuevo gobierno y nuevo Congreso demandaron modificaciones al Tratado firmado para poder ratificarlo. El texto firmado por los tres países fue ratificado por la Cámara de Representantes hasta el 19 de noviembre de 1993, casi 11 meses después de su firma. Así que, no es improbable que la ratificación del acuerdo pudiera ocurrir esta vez hasta bien entrado el 2019 y su vigencia bien podría llegar comenzando el 2020. Con el texto que hoy se dará a conocer, no se eliminará de golpe toda la incertidumbre que existe, pero sí una gran parte de ella. La tarea que habrá que emprender desde hoy mismo es su revisión minuciosa, pues en realidad sólo conocen la totalidad del texto los integrantes del equipo negociador. Como en todos los tratados comerciales tan extensos y complejos, es probable que haya algunas sorpresas”.

Los nuevos amos de México

Jorge Zepeda Patterson, escribe en SinEmbargo, escribe acerca de las nuevas tecnologías de la mano de la juventud, como punto nodal del futuro: “¿Alguna vez a has recurrido a un hijo, a un sobrino o a un hermano menor para develar el misterio de una aplicación, intervenir una foto o costomizar (palabra implacable para todo mayor de 30 años) tu teléfono celular? ¿Te ha rescatado de la jerga incomprensible del nuevo manual de televisión un joven que ni siquiera tiene que abrir las páginas para hacer funcionar el aparato? Se dice que la juventud es el futuro, pero cada vez estoy más convencido de que es el presente y que los adultos simplemente gestionamos los problemas sin solución en los que hemos metido al mundo, en espera de que lleguen las siguientes generaciones y se les ocurra una nueva forma de salvarlo. Durante milenios los hijos aprendieron de sus padres los misterios del universo. El labrador, el artesano, el príncipe o el monje lograban dominar su oficio gracias a la enseñanza de quienes les habían precedido. El saber acumulado se transmitía de una generación a otra con una implacable jerarquía cronológica. Aprendices, estudiantes e hijos reemplazaban o superaban a sus padres y maestros sólo cuando habían asimilado la pericia y la habilidad de sus tutores. Pero eso cambió con la era digital. Facebook, Uber, WhatsApp, Amazon, Airbnb, Instagram, Netflix y un largo etcétera es la nueva dimensión en la que transcurre nuestra vida. Pero los verdaderos y auténticos ciudadanos de ese país son los menores de 30 años. Los adultos mayores intentamos convertirnos en habitantes nacionalizados de esa realidad intangible que es “la nube”, pero como muchos migrantes, nacidos en otras tierras, nunca perdemos el acento extranjero y la sensación de otredad. Como el alemán o el sueco que pese a 15 años de residencia entre nosotros muestra su extranjería inevitablemente al pretender utilizar, sin éxito, un albur como si fuera un nativo. Los mayores de 40 años navegamos por las nuevas tecnologías digitales con la sensación de artificio de quien está traduciendo lo digital a los parámetros analógicos en los que creció. Carecemos de esa simbiosis con el lenguaje cibernético que tiene un chico que nació y balbuceó manipulando la pantalla de un celular o los contenidos de una Ipad. En suma, los sociólogos advierten que por vez primera en la historia de la humanidad son los jóvenes quienes dominan las tecnologías decisivas para gestionar y transformar el mundo. Un mundo, por lo demás, donde la tecnología tiene un papel creciente y definitivo”.

Andrés Manuel y la militarización que viene

En Milenio, Carlos Puig, cuestiona que el Presidente electo insista en una estrategia que ya está visto que no funciona, y comenta que: “AMLO eligió la Plaza de las Tres Culturas, sí, esa, unos días antes del 2 de octubre, para reiterar y ampliar su idea de cómo combatir la inseguridad. Con el Ejército y la Marina. Cito: ‘Voy a hacer, en mi carácter de comandante supremo de las fuerzas armadas, voy a hacer un planteamiento al Ejército y la Marina, tenemos que tomar en cuenta que el Ejército es pueblo uniformado, no ver a los soldados y marinos como enemigos […]. Vamos a crear una guardia civil a nivel nacional con el apoyo del Ejército, de la Marina y de la Policía Federal, vamos a unir estas corporaciones en una guardia nacional donde se va a limitar el uso de la fuerza y se van a respetar los derechos humanos y de esta manera vamos a garantizar la paz y la tranquilidad en México. Es una reforma al Ejército que voy a proponer en su momento porque no tenemos muchas opciones…’ Hace un par de semanas, en reuniones con algunos gobernadores ya les había notificado que mandará soldados y marinos a unas 200 zonas conflictivas en el país, para que tomaran el mando y el control de esos territorios. Y, por supuesto, él a las 6 de la mañana en el verdadero mando único. Después del peor año del que se tenga registro en inseguridad, delincuencia y violencia; después de 12 años de pesadilla que han incluido al Ejército y la Marina en los esfuerzos contra la violencia, la propuesta del próximo Presidente es esa. Después de las decenas y decenas de estudios, recomendaciones, análisis, diagnósticos que señalan que eso no funciona, esa es la propuesta. Mientras López Obrador decía esto, el próximo secretario de Seguridad Pública federal estaba en Arizona hablando con migrantes”.

¿Otra vez Andrés Manuel?

Raymundo Rivapalacio, escribe en El Financiero, sobre las contradicciones del discurso de López Obrador respecto a las fuerzas armadas y a militarización: “El presidente electo Andrés Manuel López Obrador, ha perfilado una nueva forma de enfrentar al crimen organizado. No será con amor y paz ni con persuasión para que los criminales y los jefes de los cárteles de las drogas mexicanos, que hace tiempo son trasnacionales y están considerados entre las mafias más poderosas del mundo, sino con algo extraordinariamente inusual: que las Fuerzas Armadas combatan a los criminales sin usar la fuerza. Su nueva propuesta es, por decir lo menos, controvertida. López Obrador anunció el sábado en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, símbolo de la represión desde hace medio siglo, que presentará una iniciativa para crear una Guardia Civil, integrada por el Ejército, la Marina y la Policía Federal. “La propuesta es que las Fuerzas Armadas actúen como un ejército de paz”, dijo. “Tendrán que ayudarnos sin el uso de la fuerza para garantizar la seguridad interior y ayudar a que haya seguridad pública. Tenemos un grave problema de inseguridad y de violencia en el país, y vamos a buscar la manera de enfrentarlo sin el uso de la fuerza. Vamos a atender las causas que han originado la violencia en México. Estoy seguro que si hay trabajo, si hay bienestar, si se atiende a los jóvenes, vamos a lograr la paz y la tranquilidad en nuestro país”. La Guardia Civil es el nuevo nombre para lo que propuso hace tiempo como Guardia Nacional, desechada en agosto por el futuro secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, por la complejidad de las reformas constitucionales que tendrían que hacerse para desaparecer a las Fuerzas Armadas y convertirlas en un nuevo ente. El tema parecía zanjado tras la visita del presidente electo a los secretarios de la Defensa y de la Marina, pero el sábado López Obrador volvió a su idea original de desaparecer a las Fuerzas Armadas. No se sabe el porqué de su insistencia de desaparecer a las Fuerzas Armadas y de quitarles su armamento, pero lo tiene en la cabeza de manera fija y clara, y no distingue entre la responsabilidad de mantener la seguridad nacional, la de la seguridad interna y la de seguridad pública. Para el presidente electo, todo es lo mismo, sometido a un mando donde la jerarquía castrense se difumine, y debe ser sin armas. En su discurso del sábado dio una muestra de ello. Si hubiera una invasión, dijo, todos los mexicanos saldrían a defender a la patria. Dicho de otra forma, las Fuerzas Armadas no son una condición sine qua non para mantener la soberanía nacional. (…) López Obrador tendría en esos modelos una repuesta a lo que desea. Sí puede crear –de hecho es necesario– una nueva policía nacional que puede llamar como quiera, pero no a costa de las Fuerzas Armadas que, convertidas en un ente paramilitar, enfrenten el poderío del crimen organizado con toletes y buenos modales. Cometer el error del gobierno de Enrique Peña Nieto de no combatir al crimen organizado durante los primeros ocho meses de su administración, provocó la espiral de violencia que López Obrador heredará. Su propuesta es aún peor. Matar políticamente a las Fuerzas Armadas, o dejar que literalmente las maten, es eliminar, por razones que aún son oscuras, la última frontera mexicana”.

Así concebida es un gran disparate

El tema de la militarización del país ha cobrado importancia en fechas recientes, debido a que en campaña, Andrés Manuel López Obrador había prometido sacar a los militares de las calles y devolverlos a los cuarteles, promesa que al parecer no será posible. Al respecto en Milenio, Carlos Marín, escribe que: “máxima de oro en los ámbitos militares y policiacos del mundo: si a una orden le sigue una contraorden, el resultado es el desorden. Lástima que parezcan ignorarla en el próximo gobierno, comenzando por Andrés Manuel López Obrador y su Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, el mismo que hace pocas semanas había descartado el despropósito de que se cree una Guardia Nacional. Este sábado, el Presidente electo retomó la ocurrencia de ‘reconvertir’ Ejército y Marina Armada para, en licuado con la Policía Federal […], conformar la nueva corporación pacificadora que se ocupará de la seguridad pública y del interior porque, supone, en caso de una invasión extranjera, la defensa de la patria correrá a cargo de todos los mexicanos. Como los chinacos, pues, y sus patéticas derrotas contra el ejército francés que terminó imponiendo a Maximiliano. El proyecto va contra la naturaleza de lo militar porque ningún soldado de tierra, mar o aire se alistó para servir de policía. Y mucho peor: el engendro encarnará la indeseable y vergonzante militarización del país”.

De Guardia Nacional a Guardia Civil

La idea de la Guardia Civil propuesta por AMLO no ha sido del todo bien recibida por la opinión pública. En Excélsior, Pascal Beltrán del Río, escribe que: “los integrantes del equipo de transición, incluido el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador, insisten en que el eje de su estrategia será ‘atender las causas que originaron la violencia’. Al hablar de ellas, se refieren casi exclusivamente a la pobreza. Sin poner en duda que ésta pueda ser uno de los componentes de la delincuencia […]. Los ayuntamientos y gobiernos estatales encontraron una excusa perfecta para no cumplir con su obligación constitucional de proveer seguridad a los habitantes de sus respectivas demarcaciones: el apoyo de las Fuerzas Armadas en esas tareas. Hoy nos encontramos en un punto en que lo único que nos separa de una completa anarquía en muchas ciudades del país es el Ejército y la Armada […]. Los militares, lo han dicho ellos mismos, no están para eso. Las fallas de los civiles han hecho que el Ejército y la Marina tengan que cargar una losa sobre sus hombros. Habría que retirárselas lo más pronto posible. Y eso sólo se puede hacer con un plan concreto de construcción de cuerpos policiacos confiables […]. Las autoridades futuras tienen un extraño enfoque sobre la violencia que se vive: hablan de ella como si México estuviese saliendo de un conflicto armado de corte ideológico y lo que se requiere es pacificar y reconciliar a los bandos en pugna. El sábado, López Obrador mezcló la conmemoración de la masacre de Tlatelolco con el combate a la inseguridad que vive el país, dos temas diametralmente distintos […]. Y habló de la creación de una ‘Guardia Civil a nivel nacional’. Ya no se refirió a la Guardia Nacional, como hizo en campaña, pues esa figura está contemplada en la Constitución, pero no con el propósito que él busca. Quizá por los señalamientos que al respecto hicieron algunos constitucionalistas, ahora habla de Guardia Civil. A dos meses de la toma de posesión, la violencia criminal arrecia en muchos lugares del país y no da la impresión de que esto cambiará automáticamente con la alternancia. Es evidente que casi nada de lo que se ha hecho en el pasado para contenerla ha funcionado. Pero la solución tampoco parece ser pedirle a soldados y marinos que bajen sus armas frente a los delincuentes que los atacan sin misericordia, sino teniendo un diagnóstico puntual de lo que nos ha llevado a esto”.

La gira de apapachos

En El Universal, el periodista Salvador García Soto, escribe que: “la gira de ‘agradecimiento’ de Andrés Manuel López Obrador por toda la República […] también podría llamarse la gira de los ‘apapachos’ a los gobernadores de los estados. Porque en cada entidad federativa que visita, antes o después de sus mítines con la gente, el futuro mandatario primero anuncia públicamente las inversiones, obras y proyectos que su gobierno destinará al estado, y luego a los gobernadores les dedica elogios, reconocimientos y una notoria cortesía política en reuniones privadas con diputados y senadores de Morena […]. Se trata de una fina operación política del Presidente electo en la que se convoca al futuro coordinador estatal y a diputados y senadores de Morena, tanto a nivel local como federal a las reuniones con los gobernadores, ya sea en el Palacio de Gobierno o en algún otro recinto donde Andrés Manuel comienza siempre con un comentario elogioso hacia el Gobernador ahí presente, luego llama al trabajo conjunto de los legisladores de su partido […] para decirles con toda claridad: “’l único jefe político del estado es el Gobernador y todos tienen que actuar siempre con el acuerdo de él'[…]. Claro que hasta en los apapachos y los gobernadores hay niveles porque, aunque a todos los mandatarios locales de todos los partidos les ha dado el mismo reconocimiento y apoyo durante su gira nacional, a ninguno de ellos ha ofrecido lo que el domingo pasado, en plena Plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco, le prometió a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum: que el gobierno federal absorberá el gasto de todos los programas sociales de la CDMX, con lo que al gobierno capitalino le quedarían 20 mil millones de pesos liberados para invertir en otros rubros de la ciudad. Así que, muchos apapachos y anuncios de inversiones en los estados durante su gira nacional, pero mientras muchos gobernadores andan ‘picando piedra’ para ver como obtienen más recursos, a la Jefa de Gobierno Sheinbaum, en la Plaza de las Tres Culturas, 50 años después del 2 de octubre del 68, no le llovieron balas sino millones de pesos. ¿El resto de los gobiernos estatales recibirán el mismo trato en su gasto social o solo la CDMX?”.

Caso Duarte

Milenio, en su columna Trascendió, asegura que: “en pasillos del gobierno federal aseguran estar contentos por lo conseguido en el caso del ex Gobernador de Veracruz Javier Duarte, quien se declaró culpable de los delitos de lavado de dinero y asociación delictuosa. Pese a las muchas reacciones cuestionando los nueve años de prisión dictados por un juez, y que se pueden reducir a la mitad, se olvida, según cuentan, que estos criterios los establece el nuevo Sistema de Justicia Penal, el mismo que muchos de los críticos de ahora impulsaron”.

¿Dejará solo al Gobernador Blanco?

El Universal, en su columna Bajo Reserva, asegura que: ”Hoy se verá si el ‘amor y paz’ que ha prometido el gobierno de la cuarta transformación es verdad o puro discurso. En el estado de Morelos, el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco se convertirá en el primer Gobernador de Morena en llegar al poder bajo los colores del movimiento que fundó el actual Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. La inquietud que hay es si la Presidenta de Morena, Yeidckol Polevnsky asistirá a la toma de posesión de Blanco luego de que ambos protagonizaron un fuerte choque en pasadas semanas que los llevó a hacerse serias descalificaciones. Doña Yeidckol tiene anunciada hoy una conferencia de prensa para abordar el caso de la elección en Puebla. ¿Dejará solo al gobernador Blanco?”.

Resplandor

Excélsior, en su columna Frentes Políticos, asegura que: “durante décadas Acapulco gozó de gloria turística como destino de las grandes luminarias del cine mundial y lugar preferido de magnates y políticos del orbe, y ni hablar del gusto de los mexicanos por el puerto. Sin embargo, ha dejado atrás sus grandes años como ventana de México al mundo. Adela Román Ocampo, Presidenta municipal, se prepara para devolverle el brillo al puerto. Román Ocampo planteó que uno de sus primeros objetivos es limpiar al área de gobierno, además de sumar a colaboradores confiables, así como competentes, con el apoyo de los gobiernos federal y estatal; bajo ese eje de trabajo volverá el prestigio a Acapulco, dijo. El pasado sábado se instaló oficialmente en la nueva administración. Acabará la zozobra. El cambio llegó”.

Entierro cibernético

En Reforma, Templo Mayor, asegura que: “¿Se acuerdan de Carlos Ímaz? Si no lo recuerdan, ni lo busquen en Google, porque ya no van a encontrar nada sobre el ex delegado que fue exhibido recibiendo fajos de billetes del empresario Carlos Ahumada. Si se introduce el nombre del ex perredista en el buscador, aparecerá una larga serie de páginas que hablan tangencialmente sobre Ímaz, pero resulta bastante complicado llegar a aquellas polémicas imágenes de los videoescándalos de 2004. Quienes saben que las cosas en internet no son cuestión de magia, dicen que de alguna generosa cartera debe haber salido el dinero para ‘aceitar’ los motores de búsqueda, el SEO que le llaman. De esta forma se logra enterrar bajo toneladas de basura cibernética la información comprometedora y, a la vez, posicionar en los primeros lugares la que le conviene a quien paga. Curiosamente, entre los primeros resultados que arroja Google aparece varias veces la entrevista de Claudia Sheinbaum en la que dice: ‘¿Quién quiere hablar de los ex maridos?’”.

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